martes, 14 de noviembre de 2017

El rol de género: una cadena de esclavitud social y degradación by Diego de Dios

El rol de género: una cadena de esclavitud social y degradación
1-    Abstract
A medida que progresa la civilización humana más se hace consciencia sobre la desigualdad que se sufre debido a los roles que se han asignado ya sea por cuestiones culturales o simplemente por la ignorancia que provoca un complejo de superioridad sobre otros seres humanos. De acuerdo a la OECD (2011) la mujer está subrepresentada en los cargos laborales del país ya que se estima que solo 10% de las mujeres se encuentran en puestos de mesas directivas empresariales, y solo el 2% llegan a ser empresarias como tal (OECD, 2011). Sin duda alguna, la mujer ha sido víctima de estos ataques a su integridad y sus derechos a lo largo de la historia; se han hechos inumerables movimientos para lograr un estatús de igualdad y equidad entre hombres y mujeres pero para ello es necesario entender el ‘cómo’ se puede lograr llegar  a este estatus y eliminar los roles que etiquetan tanto a los hombres como mujeres en la sociedad.
La importancia de buscar llegar al equilibrio en la igualdad y equidad entre hombres y mujeres se debe a la necesidad de respetar la dignidad de todos los seres humanos por igual y brindarles, sin importar de su género, de las mismas oportunidades para desarrollar una calidad de vida decente y que pueda ser de carácter pleno. Es necesario reconocer que las capacidades fisícas y mentales de ambos sexos pueden alcanzar el miso nivel y no degradar a la mujer como inferior e incapaz de ejercer sus libertades como ser humano. Esta amenaza a un principio fundamental de la persona llamado Derechos Humanos debe ser tratada de manera que se encuentre un principio de igualdad en el que todo ser humano se encuentre incluido y aceptado sin importar su género o sexo biológico. El problema de un ataque directo como este a los Derechos Humanos rádica en un principio Kantiano fundamental, el cual se define como la dignidad humana; debido a que la vida humana no tiene un precio, un atentado hacia otra persona es un precio que no puede ser justificado y esto aplica al reducir sus libertades y privilegios de los que puede gozar o no. (Cortina, 1996, p.7)
 Como bien diría Barba (s.f) sobre el reconocimiento de los derechos humanos como una herramienta esencial que se debe usar para respetar la dignidad de la persona, “En su sentido elemental indican, respecto a la forma humana de la existencia y de la relación, lo recto, lo no torcido, lo justo y debido” (p.4) de manera que para alcanza un estado humanistico en el que la existencia del ser humano sea justificada por sus valores, es necesario el reconocimiento de la justicia social que se debe crear para formular un ambiente de igualdad social y político entre todos los individuos dentro de nuestra sociedad.
En primer instancia, el principal reto que se presta ante la lucha contra los estereotipos impuestos por la sociedad, son los supuestos establecidos por mitos culturales que han prevalecido a lo largo de la historia. Entre estos mitos se fundamentan argumentos falaces, tales como que el nivel de habilidad y capacitación de las mujeres es de menor nivel así como que las mujeres deben tener un mayor grado de compromiso con sus familias; mitos que han sido desmentidos por parte de estadísticas que prueban el progreso del campo laboral femenino en la sociedad méxicana. (Inmujeres, 2003, p.10-13)
Posteriormente, según declara la CONAPRED (2006) en un estudio:
[…] las mujeres han sido y son las más pobres entre los pobres, las que cargan con las más graves consecuencias del analfabetismo y la educación trunca y/o de ciente. Como colectivo, padecen graves efectos de violencia social por ser mujeres: enfrentan la agresión sexual bajo las formas de acoso, violación y abusos diversos; en un alto porcentaje son sometidas desde niñas a la prostitución, la pornografía o la esclavitud sexual. Sin embargo, la violencia que sufren en todo el mundo por ser mujeres no se reduce al aspecto puramente sexual: ellas enfrentan golpes, humillaciones y subvaloración cotidianamente, dentro y fuera de su hogar […] Sabemos, por ejemplo, que en tiempos de paz el sitio más inseguro para 65 % de las mujeres es su propia casa.
Palabras clave (Key words):   Estereotipos, rol de género, sexualidad, sexo, tabú, Derechos Humanos, Misoginía.
2- Desarrollo
La percepción de los roles de género se ha ido alterando a medida que pasa el tiempo. En una investigación hecha por Alvarez (s.f) se presencia que estos roles han ido alterandose para atribuirse a ambos sexos si distinción; pero, resalta en que aún existe la percepción de estereotipos tanto del sexo masculino como femenino, y concluye en que la responsabilidad de la prevalencia de estos estereotipos radica no en el sexo, sino en la sociedad en la que estos prevalecen como en la familia o los medios de comuniación.
 Los roles de género determinan una función dada durante un contexto específico asignado a cada individuo dentro de un ambiente social, se espera seguir ciertas expectativas y cumplir con ciertas normas que deberían ser cumplidas, o al menos así se dicta supuestamente, y por culpa de esto se genera un estigma que crea desigualdades sociales en donde hay complejos de superioridad entre grupos internos y esto puede comprometer la libertad de expresión de manera que no permita las mismas oportunidades a la mujer por prejuicios como la falta de habilidad y su objetificación que puede comprometer su dignidad como persona. Esto se puede respaldar mediante la investigación hecha por Martínez (2008) donde nos dice que de acuerdo a los estudios hechos después de la Segunda Guerra Mundial por Theodor Adorno, los prejuicios se pueden atribuir a complejos de autoridad que se apegan demasiado a las reglas sociales y carecen de flexibilidad. A su vez, Saldívar (2015) propone que más alla de los aspectos socioculturales y biológicos que el sexo y género atribuyen, a media que pasa el tiempo cada individuo crea su propia percepción sobre sí mismos y los roles que se les han asignado :
Además de la biología, de las presiones sociales, y de la variación cultural, las niñas y los niños desarrollan universal y normativamente un sentido claramente razonable de sí mismos como ‘hembras’ o ‘machos’, y ejecutan con destreza los roles asociados generalmente con su género asignado. (p.6)
Existe una idea que se le plantea a uno desde la infancia sobre la manera en la que se debe comportar, vestir, actuar frente a la sociedad, los trabajos que uno puede y que no puede realizar, estos estereotipos limitan las oportunidades de las cuales una persona puede ser capaz de alcanzar o recibir, el problema surge desde una temprana edad debido a como se promueven las características “ideales” que se deben presentar en cada rol y la prevalencia de ver como tabús cuando no se siguen estos modelos preestablecidos de manera que la persona es sometida a las reglas que la sociedad impone de tal manera que la desigualdad y la discriminación pueden llegar a ser normalizadas. Así mismo, debido a la idea que se va desarrollando dentro de uno desde pequeños, crea esa identidad o rol que uno supuestamente debería tomar como postura frente al carácter sociocultural. Un ejemplo de este problema radica en en el hogar y en la escuela, ya que desde el momento en que uno nace se clasifica por su sexo y a partir de ahí, las expectativas y comportamientos mediante los que se trata a uno están en función del sexo y por consecuencia: el género; del cual los niños no tardan mucho en adaptarse para cumplir sus funciones asignadas (Espinar, 2009, p.18 )
 El desarrollo que se tiene a lo largo de la juventud fomenta la ideología de género y asigna involuntariamente los roles que cada individuo debe seguir en su trayecto personal y social. El género humano tiene su orígen como una característica de carácter sociocultural que es influenciada mediante las relaciones interpersonales que se van construyendo; sin embargo, aún se tiene la predisposición de ver que ciertas personas actúen de una manera y no se les permite tener más funciones de las cuales fueron establecidas en su rol tanto de género como social. La consecuencia de estos prejuicios tiende a crear un ambiente donde haya prejuicios de aspectos como lo es el intelectual y físico que crean ideologías de superioridad entre sujetos de una sociedad. Esta problemática es explorada más a fondo al decir que los estereotipos de género deben su lugar en la sociedad debido a la propia existencia del sujeto, ya que este se basa en estos códigos y categorías que la sociedad misma ha prestablecido. A partir de esto, los prejuicios como las capacidades intelectuales son vistas erroneamente como un aspecto del género; se tiende a creer que el desempeño masculino en el sector técnico y mécanico es más eficiente, así como que tiene un mayor control sobre sus emociones y sentimientos; mientras que al femenino se le atribuyen más las habilidades de planeación y organización y un carácter más sensible y emocional de manera que se le ve de manera más emotiva dentro de las relaciones interpersonales. (Bravo & Moreno, p.38-39). Partiendo dentro de estos conflictos que se deben reconocer como ataques a la dignidad de las personas, los cuales atentan contra la existencia misma del ser humano,  y como una amenza directa a los derechos humanos, se requiere en una instancia de la necesidad para informar a la gente sobre las cuestiones reales que implican los estereotipos de género y acabar con esa ignorancia que da como consecuencia una problemática social y ética que es desapercibida débido a la falta de atención y factores culturales. Es cuestión de tomar la responsabilidad de informarse de uno ya que se requiere de la colaboración entre todos para acabar fundamentarse en datos verídicos en lugar de la normalización de roles que han sido parte de la tradición géneral en varias sociedades.
Desde un aspecto más sociopolítico y en el ámbito laboral, la discriminación laboral del género femenino tiene como principal consencuencia una falta de la equidad sobre la toma de decisiones y participación en los aspectos políticos. De acuerdo a la FEPADE (2016) se define la violencia política hacia la mujer como:
[…] aquellas acciones y omisiones —incluida la tolerancia— que, basadas en elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de derechos político-electorales, tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público (p.19)
A causa de esto, se ha establecido un protocolo que intenta manejar las acusaciones que son denunciadas de manera inherente la violencia que se puede vivir en el ambito de la política. En primer lugar, se reconoce que la CoIDH dicta que al haber violencia contra la mujer, los Estados tienen como obligación partir desde los puntos establecidos por la Convención de Belem do Pará como una obligación para tratar el abuso. No obstante, la misma FEPADE debe garantizar mediante acción directa que al haber una denuncia de violencia política de género se abordará el caso dentro de la PGR del estado en cuestión, y finalmente se cuenta con un sistema penal que aborda los casos referentes a los derechos humanos. (FEPADE, 2016, p.32)
Esta problemática abordada busca eliminar la amenaza de una comunidad donde la libertad de expresión de la mujer y su participación en aspectos de la vida política no sea un derecho fundamental al que se pueda tener acceso indefinido. En Europa esta problemática sociopolítica, se intenta solucionar entre las facciones políticas que ven de manera pólemica este tema. Esto se debe a que hay una infrarrepresentación de la mujer en los aspectos políticos lo cual es visto como una debilidad de la democracia que solo demuestra la falta de legitimidad y habilidad que tienen las instituciones políticas de solucionar estos problemas en la UE. Entre las problematicas que parten de esta representación generalizada del conflicto estan la predominancia masculina en la política, el desfavorecimiento de la mujer en los sistemas electorales y la desigualdad laboral entre hombres y mujeres atribuida a la creencia de que la mujer debe estar enfocada a la labor del cuidado; y posteriormente se proponen sus respectivas soluciones de acabar con el elitismo masculino en la política, reformarmar los sistemas electorales, y balancear la división del trabajo (Bustelo & Lombardo, 2006, p.123-124). Para poder encontrar una solución a la desigualdad de género, se debe buscar hacer medidas metodológicas que procedan a ejecutar acciónes que puedan resolver de manera objetiva los problemas que la inequidad provoca.








3-    Conclusiones
            Debido a las características principales como los son los factores socioculturales y los medios de comunicación, los roles y estereotipos de género han prevalecido de manera que aún se tiene en gran medida una percepción erronea sobre las habilidades y capacidades que la mujer tiene y esto ha creado un ambiente de desigualdad que aún propone una fuerte amenaza a sus derechos y a su dignidad como individuo autónomo e independiente. Sin embargo, pese a los problemas a los que aún existen en la actualidad, se puede ver que existe un progreso para plantear, proponer y ejecutar soluciones que erradiquen estos conflictos que aún hoy en día causan polémicas. La mujer aún enfrenta problemas de desigualdad tanto laboral como sociales que no permitenn su desarrollo pleno de una vida buena y es por ello que es necesario acabar con los roles de género impuestos para conscientizar sobre la igualdad de los derechos humanos de manera que ya no se tenga que hacer una división entre derechos de la mujer y derechos humanos, y así acabando con estos complejos de superioridad que pueden verse sobre el hombre sobre la mujer. Es necesario recabar la suficiente información sobre el género humano en función de su sexo para su entendimiento y promover la cultura necesaria de tal manera que deje de verse amenazada las garantías individuales que la mujere tiene como ser humano libre y digno de una vida plena y buena.
Las experiencias vividas al escuchar los testimonios de la gente que ha sufrido violencia en el transporte público han hecho que tenga una perspectiva más amplia sobre lo que se vive en la realidad de aquella gente de bajos recursos en zonas muy transitadas de la ciudad; además de esto, creo que existe una falta de interés en la participación ciudadana sobre aspectos como este, ya que más de una persona que pudo contestar la encuesta fácilmente buscó refugiarse en sus prioridades o prisas para rechazar la oferta de contestar preguntas que podrían beneficiar a todos como comunidad. Es esta falta de una sensibilización sobre la comunidad y los bienes para esta por ver únicamente por el “yo” en un espectro moral, lo que nos impide progresar como una comunidad, es necesario responsabilizarse como ciudadanos de una sociedad democrática y justa para poder acabar con delitos normalizados como este y llegar a establecer normas que favorezcan a todos por igual para que necesidad básicas como ciudadanos como lo es el transporte público no sean vistas con desagrado y temor por la gente sino con más confianza y empleabilidad.












Referencias
* Bibliografía básica (5 artículos científicos sobre ética o libros sobre ética):
Bravo, P & Moreno, P. (2007). La interiorización de los estereotipos de género en jóvenes y adolescentes. Recuperado de
 http://revistas.um.es/rie/article/viewFile/96421/92631
Bustelo, M & Lombardo, E. (Abril 2006). Los ‘marcos interpretativos’de las políticas de igualdad en Europa: conciliación, violencia y desigualdad de género en la política. 
            Recuperado de  https://recyt.fecyt.es/index.php/recp/article/view/37423/20940
Casas Martínez, M. (2008). Prejuicios, estereotipos y discriminación. Reflexión ética y psicodinámica sobre la selección de sexo embrionario. Acta Bioethica, 14 (2), 148-156.
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55412249004
Espinar, E. (septiembre 2009). Estereotipos de Género. Recuperado de
            https://revistas.upcomillas.es/index.php/padresymaestros/article/viewFile/1319/1126
Saldívar, A. (18 de mayo 2015). Roles de Género y Diversidad: Validación de una Escala en Varios Contextos Culturales. Recuperado de:
            http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=358943649003
* Bibliografía complementaria (fuentes no científicas):
Alvarez, A. (s.f). Percepción sobre los roles y estereotipos de género en los alumnos de 3o y 4o del I.E.S ERAS de Renueva. Recuperado de: https://buleria.unileon.es/xmlui/bitstream/handle/10612/1460/Garc%EDaAlvarez.pdf?sequence=1
BARBA, Bonifacio Educación para los derechos humanos México. Fondo de Cultura Económica (s/a) pp. 15-43 Recuperado de:
https://www.dropbox.com/sh/5vy80vyuyz8cpdd/AAAH8_e5qnqdzKAClYNZKUfta/Derechos%20Humanos?dl=0&preview=10+Barba+_1997_+I+Los+derechos+humanos.pdf
Cortina, A. Ética. La vida moral y la reflexión ética. (1996). Santillana, Madrid. 1996.
FEPADE (2016). Prótocolo para atender la violencia política contra las mujeres. Recuperado de:
            http://www.fepade.gob.mx/actividades_ins/2016/marzo/ProtocoloViolencia_140316.pdf
Instituto Nacional de las Mujeres. (2003). Las mexicanas y el trabajo. Recuperado de http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100500.pdf
OECD. (2011). Cerrando las Brechas de Género: es Hora de Actuar México. Recuperado de http://www.oecd.org/gender/Closing%20the%20Gender%20Gap%20-%20Mexico%20FINAL.pdf

Serret, E. (2006). Discriminación De género. Las inconsecuencias De La Democracia. Recuperado de http://www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/CI006.pdf

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