jueves, 4 de julio de 2013

La otra cara de la justicia en México

Octavio Manuel Altamirano Ochoa
Ética, Persona y Sociedad


La otra cara de la justicia en México

Muchas veces hablamos de lo mucho que anhelamos tener un mundo en donde todo sea de maravilla, es decir, que todo esté siempre perfecto para que nosotros podamos comportarnos de manera que no afecten las consecuencias a nadie. Todo esto no sería posible si no existiera un contrato social por el cual los ciudadanos nos regimos y respetamos, lo cual hacemos mediante el buen comportamiento de todos, pero, si existe tal contrato entre la ciudadanía y el sistema jurídico, porqué es entonces que las leyes que existen no son tan justas como todos pensamos, que nuestros servidores públicos sean tan corruptos que todo el dinero destinado para el bien social se reparta entre ellos y nunca llegue a lugares pobres con verdadera necesidad de servicios públicos de calidad y tener un lugar digno de vivir, o porqué la tasa de desigualdad social en México es la segunda más alta entre los miembros de la OECD, quizá porque debe haber muchos factores los cuales los ciudadanos no nos hemos puesto a analizar profundamente y que están haciéndonos mal a todos los que vivimos en el país, ese es el gran problema que enfrentamos en nuestro país, que somos muy ignorantes de los problemas reales que afrontamos, y los cuales analizaremos a continuación.

Todos tenemos derechos, de los cuales gozamos al vivir como ciudadanos en nuestro país, pero pocas son las personas que se ponen a pensar en el sistema jurídico que seguimos y por el cual nos regimos todos y que pensamos que es el mejor en todos sus aspectos, pero somos ignorantes a la vez, no vemos más allá de lo que tenemos a nuestro alcance.
Antes que nada debemos preguntarnos qué es justicia: “Hablamos de justicia como valor desde la aspiración y el deseo más profundo de todo ser humano o un orden social, a un trato y a una vida cada día más equitativos. Cada vez somos más los que percibimos y sentimos como adecuada y necesaria la forma de pensar que implica desear el bien para sí mismo y para los demás; y los que descubrimos como inadecuado desear el fracaso, la desgracia y la miseria para sí mismo y para los demás” (Martínez, 1999, p. 149). La frase anterior hace relevancia al deseo de las personas por salir adelante como país e individualmente con la finalidad de cambiar nuestra forma de pensar tan mediocre que tenemos hasta hoy por una actitud con la cual estemos dispuestos a hacer un cambio drástico. Nos dice sobre el anhelo que tienen las personas por ser más equitativos, y por equitativos me refiero al término equidad que se refiere a la repartición de cargas iguales a cada persona. Si existe equidad en una sociedad, es más factible que tengamos una actitud diferente, ya que sabremos que somos tomados igualmente ante todo, por ejemplo, alguien pobre pagará los mismos impuestos que alguien rico y que le sobre el dinero, es ahí cuando las personas se dan cuenta de que su dignidad sí es respetada, y que no por carecer de recursos no se apliquen sus derechos como deberían.
Hay personas que se sienten tan arraigadas socialmente, las cuales su dignidad ha sido lastimada, pisoteada y engañada por las autoridades que les han hecho creer que su persona no vale nada ante la ley, pudiendo ser por diferentes causas, ya sea falta de recursos, ignorancia, personas con discapacidades mentales; personas quienes no tienen autonomía y que a las autoridades les resulta fácil jugar con ellas. Como dice Gil Fernández: “Una sociedad no podrá ser justa si los individuos que la componen carecen del sentido de la justicia, no tienen actitudes positivas hacia el valor de la justicia […] lo que es un peligro, ya que podemos llegar a ver la justicia como un valor que otros deben practicar, y no nosotros” (Martínez, 1999, p. 159). Tenemos que saber y darnos cuenta que todos tenemos valor ante la ley, y que es por eso que vivimos actualmente en una democracia, donde por derecho tenemos libertad de expresión, lo que significa que podemos opinar sobre lo que pensamos que está bien o mal en el país sin ser juzgados, si no se nos respeta eso se estaría violando a nuestros derechos de segunda generación que son los derechos sociales, los cuales son según Encarnación Díaz: “derechos del ser humano históricamente situado, que ocupa una determinada posición en el sistema social […] y que desde el punto de vista de su objeto y finalidad, los denominados derechos sociales, económicos y culturales, representan una explicitación de las exigencias de la igualdad material” (Encarnación, 1997, p. 685). Tal teoría nos explica que somos libres de exigir nuestros derechos como deben de aplicarse. Podemos ser comerciantes si queremos, podemos incluso ser periodistas o creadores de movimientos ciudadanos para reformar algo que no estemos de acuerdo los ciudadanos y que necesita ser reformado ya que no se ajusta a las necesidades de que todo el pueblo sea igual ante la ley. Podemos ser lo que queramos siempre y cuando respetemos el contrato social y se nos respeten nuestros derechos.

            Hay una teoría que consiste en un método de separación del derecho positivo de la justicia propuesta por Robert Walter en el libro de “Ética, Vida, Sustentabilidad” en el cual explica las razones por las cuales no son compatibles el derecho y la ética. Dice la cita: “Desde el punto de vista de su objeto y finalidad, los denominados derechos sociales, económicos y culturales, representan una explicitación de las exigencias de la igualdad material” (Leff, 2002, p. 156). Lo que quiere decir con esta frase es que se está haciendo una contrariedad a lo que nos dictan los derechos de segunda generación sobre nuestra libertad social, ya que aquí nos dice que no es posible argumentar en contra de la ley, es decir, la ley es a mi punto de vista y por la reflexión que hemos llevado a cabo, es claro que sí se puede opinar acerca del sistema jurídico del país, para eso fue creada la democracia, si no fuera así, nos llamaríamos más bien socialistas.


En México es muy común que una persona sea inculpada de un delito que no cometió, en los que las personas son castigadas por error al no tener nada que ver con tal crimen, pero sin embargo, debido a un sistema corrupto de funcionarios públicos y políticos de alto prestigio que se dejan corromper es que existe este tipo de problemas. La principal característica de la justicia debe ser la imparcialidad ante las personas o instituciones, a esto nos referimos al tener un sistema jurídico en el cual se vea y trate por igual a toda la ciudadanía y que no tengan superioridad o ventajas aquellas personas que aportan mayores bienes a la autoridad. Debemos desaparecer los tratos “Vip” que se les da a personas poderosas, ya que como dice Velásquez en su libro: “Toda persona debe tener exactamente proporciones iguales de los beneficios y cargas de una sociedad o grupo” (Velásquez, p. 89). El problema es que a veces los políticos o los grandes empresarios con mucho dinero y prestigio, muchas veces se libran de sus problemas utilizando “palancas” por sus grandes influencias y aportaciones al capital social.
En cuanto a las macroempresas que existen en el país, es obvio el hecho de que tampoco se les debe permitir el no pagar cantidades enormes de impuestos. Son impuestos que suman una gran cifra que es colocada en el presupuesto federal para destinarlo a las diferentes zonas del país, pero gracias a que el dinero no llega completo a donde en verdad se necesita, es claro que no se puede generar un desarrollo social de calidad las zonas no desarrolladas.
Una solución a éste problema podría ser la prohibición de los monopolios por ejemplo, que lo único que hacen es anular la competencia sana entre empresas y que el margen de desigualdad entre ricos y pobres se alargue cada vez más, ya que la atención en el ámbito de negocios va directamente con las empresas grandes con gran aportación de capital y trabajo, en cambio a las pequeñas que no tienen tanta participación comercial por lo general ni siquiera se les tomará en cuenta.

            Es importante estar informados y actualizados sobre los problemas que tenemos a través de organizaciones como la OECD, las cuales nos pueden proporcionar datos exactos sobre nuestras problemáticas, y así podremos formular estrategias concretas para atacar a éstos problemas que tenemos con la justicia del país, del cual se derivan muchos otros, como puede serlo la desigualdad social y la falta de imparcialidad de la ley ante la ciudadanía, la falta de recursos disminuirá y la distribución de bienes sociales en zonas del país que en verdad lo necesitan incrementará. Así como deben ser mejorados los servicios públicos, la educación y el desempleo, los cuales son todos derechos que deben ser respetados a cada una de las personas. “El carácter inalienable de los derechos sería precisamente la nota específica del modo de pensar postmoderno, íntimamente derivado del paradigma de la "calidad de vida" (Ballesteros, 2007, p.86). Nuestros derechos son inalienables, es decir, nadie nos los puede quitar, son nuestros para siempre y debemos de tener la facultad de exigirlos siempre, aprovechando nuestros derechos es como se logrará un cambio verdadero.
           












Referencias


Ballesteros, (2007). Derechos Humanos: Conceptos, Fundamentos, Sujetos. Valencia: Universitat de Valencia.

Encarnación, (1997). Derechos Humanos: ¿Yuxtaposición o integración?. Valencia: Universitat de Valencia.

Hortal, (2002). Ética general de las profesiones. Bilbao, España: Desclée De Brouwer, SA.

Leff, (2002). Ética, Vida, Sustentabilidad. México, DF.

Martínez, (1999). Valores Humanos y Desarrollo Personal. Madrid: Editorial Escuela Española.

Rachels, (2006). Introducción a la Filosofía Moral. México: FCE.

Velásquez (2006). Ética en los negocios. México: Pearson Educación.



No hay comentarios:

Publicar un comentario