lunes, 30 de noviembre de 2015

¿Tiene menos madre la madre que concibe por cesárea?

María Fernanda Tapia Castellanos A01224703
Ética, persona y sociedad

¿Tiene menos madre la madre que concibe por cesárea?

Resumen
¿Se tendría que regular los partos por cesárea estableciendo una ley que limite la intervención quirúrgica a menos que el doctor establezca que es absolutamente necesario o se debería seguir permitiendo que las madres decidan por qué método darán a luz, ya que ellas tienen autonomía moral de decidir sobre su propio cuerpo? Se evalúan distintos aspectos desde el punto de vista de la autonomía moral y el bienestar integral y dignidad tanto de la madre como del bebe.
Palabras clave: autonomía moral, Kant, libertad de decisión, bienestar, dignidad, derecho a la vida, norma moral.
Abstract
Should cesarean birth be regulated establishing a law limiting surgery unless the doctor determines that it is absolutely necessary, or should it continue to allow mothers to decide by which method they will give birth, because they have moral autonomy decide over her own body? Various aspects are evaluated from the point of view of moral autonomy and the welfare and dignity of both mother and baby.
Keywords: moral autonomy, Kant, freedom of choice, welfare, dignity, right to life, moral norm.

La cesárea innecesaria representa un riesgo mayor para el bebé, por lo que restringiéndola se busca un bien en el prójimo, más que el de uno mismo defendiendo la vida, salud, bienestar y dignidad de este pequeño individuo.  El más reciente informe de la OMS ha sugerido que las cesáreas en el parto deberían realizarse únicamente cuando sea "médicamente necesario", para no poner en riesgo de desarrollar problemas de salud a corto y largo plazo a la madre y al recién nacido. En este mismo informe menciona también que se necesitan investigaciones adicionales para comprender los efectos sanitarios de las cesáreas sobre algunos resultados inmediatos y futuros  ya que no hay pruebas claras sobre los efectos que tienen las tasas de cesárea sobre otros resultados como la mortinatalidad o la morbilidad materna y perinatal, pero esto no quiere decir que la cesárea innecesaria no atente contra la dignidad y el bienestar del bebé; de hecho en este documento se establece que, “Las cesáreas pueden provocar complicaciones y discapacidades significativas, a veces permanentes o incluso la muerte, especialmente en los lugares que carecen de instalaciones o de capacidad para realizar cirugías de forma segura, y para tratar las complicaciones quirúrgicas. Idealmente, las cesáreas deben realizarse sólo cuando son necesarias por razones médicas”  (OMS, 2015 pp.1)

También la madre presenta más riesgos en una cesárea, lo que atenta contra su dignidad y un derecho humano fundamental que es la vida.  Después de que una mujer haya dado a luz por cesárea, nueve de cada 10 mujeres tendrán su próximo bebé de la misma manera, como lo dio la escritora Sally Curtin en un  informe estadístico en el U.S. Centers for Disease Control and Prevention's National Center for Health Statistics: quien también dijo que “hay más riesgos para la salud para madres para la cesárea de repetición que entregas vaginales. Estos riesgos incluyen la necesidad para las transfusiones, un útero reventado, la necesidad de ser internados en una unidad de cuidados intensivos y aumenta la probabilidad de requerir una histerectomía, añadió” (Curtin, 2015 en Asia News Monitor, 2015). Por otro lado, si se establece la ley sugerida, se atentaría contra la autonomía moral, y en otras palabras la libertad de decisión de la madre como lo explica Immanuel Kant, quien dice que la autonomía de una persona es respetada cuando se le reconoce el derecho a mantener puntos de vista, a hacer elecciones y a realizar acciones basadas en valores y creencias personales. Para Kant la autonomía consiste en la capacidad de regirse libremente por principios cuya validez se considera universal (Siruana, 2006, pp. 223-226).
Juan Siruana sugiere en su artículo en Veritasm. Revista de Filosofía y Teología,  que “la capacidad marca el grado de autonomía que se le requiere a un paciente para considerar éticamente respetable una decisión concreta” (Siruana, 2006, pp. 223). Y  Becky Cox White establece nueve criterios para determinar la capacidad para consentir, divididos en cuatro grandes categorías:
a) Capacidad para la información: las capacidades para recibir información, reconocer la información relevante como información, y recordar la información.
b) Capacidad cognitiva y afectiva: capacidades para relacionar las situaciones con uno mismo, razonar sobre alternativa y  ordenar jerárquicamente las alternativas.
c) Capacidad de escoger: aptitudes para seleccionar una opción y renunciar a la elección.
d) Capacidad de contar el proceso de toma de decisión de uno: la aptitud para explicar, mediante razones, cómo uno llegó a la decisión (Siruana, 2006, pp. 238).
Por lo que se sugiere que si la paciente cumple con estas 4 capacidades, no se le tendría que restringir el derecho a tomar la decisión sobre su parto, siendo la madre responsable de investigar a profundidad los riesgos que implica tener un parto natural versus una cesárea, las consecuencias y beneficios de cada una, así como no dejarse llevar por simples creencias sino darse la oportunidad de abrir su mente y explorar diferentes opciones con la ayuda de investigaciones como la que se llevó a cabo en Australia acerca de los aspectos psico-sociales que atraviesan las madres después de un parto, debido a que se tenía muy poca información al respecto y muy en particular había poca investigación psicosocial disponible en lo que respecta a las mujeres que buscan tener un parto vaginal después de cesárea a las cuales se les conoce como VBAC mothers. Es por esto que se llevó a cabo una investigación en Australia que concluyó que las mujeres que han pasado por los dos diferentes procesos de dar a luz (vaginal y cesárea) se sienten más satisfechas y realizadas como mujeres, como lo explican en las conclusiones: “Las madres de VBAC vieron conseguir un parto natural como un aspecto importante de su femineidad y un evento de vida muy importante para una mujer” (Phillips & Vaughan, 2010).

Una norma moral difiere bastante de una norma jurídica y esta última es la que se debería aplicar en la toma de decisión del parto de un bebé. Las morales son unilaterales, en tanto que frente a la persona obligada, no hay otra persona autorizada que pueda hacer exigible el cumplimiento de estas de forma tal que fuera jurídicamente posible; interiores, incoercibles y autónomas. Por su parte, las normas jurídicas son bilaterales, exteriores, coercibles, pues existe un órgano facultado para que dichas normas se cumplan y heterónomas (Jalomo-Aguirre, 2012).  La moral puede ser una desventaja en la toma de decisiones de los médicos ya que esta decisión puede verse nublada por sus intereses personales (epicureísmo) a pesar de tener la obligación de ver primero por el interés de su pacientes que por los propios, como lo expone Mauricio Besio en su publicación en la revista médica de Chile:
En la decisión de un médico, en primer lugar, participa como fin el bien de su paciente, en el caso de un parto la salud de la madre y de su hijo. El médico entonces tiene que elegir cuál medio, en este caso cuál vía de parto, conducirá en mejor forma a obtener una madre y un recién nacido sanos.
En segundo lugar, participa como fin el bien para el propio médico, es decir éste, al decidir sobre una vía de parto, también la elige buscando algún bien para él, aparente o real, más noble o menos noble.
Podemos decir entonces, que para el médico tiene prioridad en su juicio de elección el medio que mejor alcance el bien para sus pacientes. En el caso que nos preocupa, la vía de parto que según él, en ese caso particular, logre una madre e hijo sanos. Sin embargo no podrá elegir ese medio si no ve en él algún bien para sí mismo.
Participa además en toda decisión médica el deseo del paciente, explicitado por éste o implícito en actitudes, a favor o en contra de la decisión que se está considerando. Esto representa la autonomía, en nuestro caso de la madre y que no es otra cosa que la expresión del bien que ella ve para sí y/o para su hijo en una determinada vía de parto (Besio, 2006).
Es por esto que se solicita que la decisión sea tomada y validada por dos médicos; el primero que es el responsable y el que lleva el registro médico de la madre, y un segundo que sea externo al caso e imparcial.

Por último cabe mencionar que si se piensa más allá existen otros beneficios de la reducción de estas intervenciones quirúrgicas, los cuales son de carácter económico y se le suman a los ya antes mencionados como la protección de la salud y bienestar tanto de la madre como del bebé; La OMS ha recordado que, debido a su alto costo, las altas tasas de cesáreas innecesarias pueden restar o limitar recursos a otros servicios. "Urgimos a la comunidad sanitaria y a los responsables pertinentes a reflexionar sobre estas conclusiones y ponerlas en práctica cuanto antes", ha concluido el doctor Temmerman (El Mundo, 2015). Se podrían destinar esos fondos o gastos a otros servicios de salud que beneficiarían a más personas: buscar el bien para más personas llevando a la práctica la teoría ética del utilitarismo.
Conclusión
Una mujer tiene el derecho de decidir sobre su propio cuerpo, sin embargo una vez que involucra la vida de otro ser humano se tienen que tomar en cuenta más factores como la vida y salud de éste para procurar el bienestar del mayor número de personas; por lo que sí se debería establecer una ley que limite la intervención quirúrgica en partos en situaciones en las que no sea absolutamente necesario, es decir, que la cesárea sólo se lleve a cabo cuando la paciente o el bebé presenten algún un riesgo de salud si se procediera con el parto vaginal y el doctor responsable, junto con un doctor externo lo decreten.


Referencias

Básicas
Besio, M. (1999).  Cesárea versus parto vaginal: una perspectiva ética. Revista médica de Chile,  ISSN 0034-9887. Recuperado de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=s0034-98871999000900014
Jalomo-Aguirre, F. (2012). SOBRE LAS LEYES Y SU DIMENSIÓN ÉTICA. Vniversitas, (124) 147-167. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=82524891006 
Phillips, E., McGrath, P., & Vaughan, G. (2010). 'I wanted desperately to have a natural birth': Mothers' insights on vaginal birth after caesarean (VBAC). Contemporary Nurse : A Journal for the Australian Nursing Profession, 34(1), 77-84. Retrieved from http://0-search.proquest.com.millenium.itesm.mx/docview/203169849?accountid=41938
Siurana, J. C. (2006). Ética de las decisiones clínicas ante pacientes incapaces. Veritas. Revista de Filosofía y Teología, I(15) 223-244. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=291122947002
Curtin, S. 2015 en United states: More evidence C-sections riskier for moms. (2015, May 26). Asia News Monitor. Recuperado de http://0-search.proquest.com.millenium.itesm.mx/docview/1682848472?accountid=41938
Complementarias
Declaración de la OMS sobre tasas de cesárea. (2015). Departamento de Salud Reproductiva e Investigación Organización Mundial de la Salud. Recuperado de http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/161444/1/WHO_RHR_15.02_spa.pdf?ua=1
La OMS sugiere que las cesáreas se realicen sólo cuando sea médicamente necesario. (2015, April 10). El Mundo. Recuperado de http://www.elmundo.es/salud/2015/04/10/5527abd6ca4741707c8b457c.html


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