jueves, 9 de mayo de 2013

¿Futbol Americano en Lencería, deporte o entretenimiento?


“¿Eres atractiva y te gustan los deportes? Esto es para ti…!!! Te invitamos a formar parte de este nuevo proyecto deportivo único en México”. Este es un ejemplo de la publicidad que se maneja para el reclutamiento de nuevas jugadoras de futbol americano femenil. Las mujeres a lo largo de la historia hemos demostrado un avance para hacernos notar en la sociedad y hacernos valer como humanos; sin embargo, este progreso no ha llegado aún a la mentalidad de los publicistas encargados de promocionar al futbol americano femenil. Las mujeres hemos demostrado ser capaces de poder realizar cualquier ejercicio de alto rendimiento; sin embargo, no hemos podido controlar el manejo de publicidad que  se nos hace en estos deportes. El futbol americano femenil se ha manejado como un deporte en donde los hombres van a pagar por ver a mujeres en lencería y no como un deporte profesional.
El uniforme que utilizan algunas jugadoras de americano es una licra pegada, brassier, hombreras, casco y tenis; a comparación de los hombres que van cubiertos por todas partes. Siendo el uniforme un poco exhibicionista, la mayoría de los hombres se acercan a este deporte para poder apreciar a mujeres en poca ropa y no para disfrutar un deporte. Convirtiéndose el uniforme en un factor detonante para la dignidad de la mujer, la publicidad no ayuda a cambiar esa mentalidad. 

Los medios de comunicación poseen una enorme responsabilidad social ya que en su tarea continua de informar y entretener también desempeñan una importante labor educadora y formativa al transmitir en su discurso, de forma más o menos explícita, una serie de pautas lingüísticas, ideológicas y de comportamiento que llegan a influir decisivamente en las maneras de decir, hacer y pensar de los ciudadanos. Porque del contenido de sus mensajes y de la forma en que estos se enuncien depende en buena medida la conformación de las mentalidades en las sociedades contemporáneas. (Rojas, 2010, p.13).
 
     Típicamente los medios utilizan la persuasión para apelar a los instintos y a los planos menos racionales de los consumidores, es por ello que se recurre a la utilización del cuerpo femenino, esto se puede apreciar en el artículo Manual de Ética de la Publicidad por Eugenio Yañez publicado en el 2003. En el futbol americano está exposición es abusiva y denigrante haciendo que la dignidad de la mujer se vea menoscabada. En lugar de optar por exponer las cualidades del futbol americano femenil, deciden hacerle publicidad a una mujer seductora la cual exalta indebidamente los sentidos. Analizando estas palabras se pudiera considerar que las jugadoras de futbol americano son tratadas como medios.
El hecho de considerar a alguien como un medio, significa que no se le está valorando como individuo y se le pierde el respecto, haciéndolo quedar como una persona inferior para la toma de decisiones. El autor Rachels, del libro Introducción a la filosofía moral en la página 204, nos explica la teoría de Kant la cual habla del valor intrínseco que tenemos los seres humanos el cual es llamado dignidad, eso nos hace valioso “sobre cualquier precio”. Las mujeres de americano tienen el derecho de decidir qué tipo de publicidad se manejará con sus imágenes, y cuál es el propósito de dicha publicidad. No se puede propagar una imagen con la que no esté de acuerdo la persona, sería en contra de las leyes morales, ya que se estaría atentando contra la dignidad de la mujer.

Debemos entender que todos los seres humanos tenemos una vida ‘privada’ conformada por aquella parte de nuestra vida que no está consagrada a una actividad pública y que por lo mismo no está destinada  a trascender e impactar a la sociedad de manera directa y en donde en principio los terceros no deben tener acceso alguno dicho esto los medios deben considerar las decisiones que las jugadoras toman acerca de la promoción que manejar. (Dienheim, 2002, p. 1)

El derecho a la intimidad debe ser respeto por toda persona, y más aún si se trata de medios de comunicación los cuales llegan a abarcar un mayor número de espectadores. Los objetivos que los publicistas del futbol americano femenil se están logrando, ya que están consiguiendo un mayor número de espectadores; pero a costa del uso corporal femenino: entre más sexy, mejor. Por el otro lado, los medios no toman como importante la enseñanza que se les está dando a las jóvenes. “Exposición masiva a los medios de comunicación en la juventud crea el potencial para la exposición masiva a las representaciones de sexualizar a las mujeres y las niñas se les enseña que las mujeres son objetos sexuales” (Zurbriggen, 2007, p. 5). Las niñas pueden adoptar una mentalidad que las mujeres somos objetos sexuales, ya que nos exhiben como si solamente fuéramos eso, objetos. 
Se ha promocionado en muchas partes la participación activa que tiene la mujer en la sociedad, pero con este tipo de acciones no se puede apreciar ese gran avance que según han tenido ellas a lo largo de la historia. Tratar a las jugadoras de americano como un modo sexual de entretenimiento entre los hombres se ha convertido en una diversión. Los hombres se divierten, pero las mujeres ¿qué opinan al respecto? Leyendo comentarios de mujeres en redes sociales sobre este deporte, ellas se sienten denigradas. Muy aparte de que muchas de ellas no practiquen ese deporte, el término “ser utilizadas” es el más mencionado y criticado por las mismas. Estas mujeres tienen una mala percepción hacia este deporte debido al mal manejo de publicidad y es por ello que muchas de ellas no se animan a formar parte de este deporte.
Se está generando una mala imagen hacia un deporte que pudiera ser respetado, esto también es causa de la crítica personal hacia las jugadoras poniéndoles apodos que dañen su dignidad y menospreciándolas a ellas y lo que hacen. Las jugadoras de americano en lugar de ser consideradas como un ejemplo a seguir, son criticadas y no aceptadas por alguna parte de la sociedad. Estas deportistas tienen el mismo derecho de ser admiradas por su esfuerzo que cualquier otro atleta de cualquier otro deporte, y comenzarlas a valorar por el esfuerzo que realizan y no solamente ser un objeto sexual.  Un ejemplo, las jugadoras de futbol soccer entrenan y tienen partidos como las de americano pero la imagen de ellas no está manipulada y es considerado como un deporte de alto rendimiento y no como un entretenimiento; esto es a lo que debe lograr llegar. Transformar esa visión que tiene la sociedad sobre el futbol americano femenil es necesario para que este deporte llegue a ser tan famoso como aquellas ligas, por ejemplo: NFL, FIFA, WTA, entre otras.
En el artículo Ética y Deporte en el Siglo XXI: Una Introducción publicado por Francisco López en el año 2011 en la página 14, menciona que el 96.3 por ciento de la población juega o ve un deporte y se siente identificado con un jugador; este porcentaje abarca casi toda la población y no se puede dejar atrás la imagen que se está generando de este deporte. Los medios deben ayudar a las jugadoras a promocionarse como atletas y no como objetos generadoras de ingresos gracias al entretenimiento y a los placeres que provocan en algunos hombres. La ética del deporte esta cien por ciento en contra de este tipo de publicidad porque atenta contra la ética; sin embargo, no actúan  mucho en contra este tipo de actividades ya que reciben ingresos altos por esta publicidad.
      El futbol americano femenil debe de comenzarse a ver como un deporte profesional en donde las mujeres hacen un esfuerzo impresionante para jugar este deporte de contacto, y aun no se les aprecia debidamente como deportistas profesionales que son. La dignidad de la mujer debe ser respetada en todo momento, y en este caso, comenzar a pensar que las que practican esto son individuos que pertenecen a la misma sociedad.

Por: Adriana Carbajal Rivera


Referencias

J. Rachels (2006). Introducción a la filosofía moral. (p. 204). México: Fondo de Cultura Económica.
López Frías, F. J. (2011). Ética y Deporte en el Siglo XXI: Una Introducción (p. 14). México.
Rojas Torrijos, J. L. (diciembre 2010). La construcción de las noticias deportivas desde una mirada androcéntrica de la invisibilidad a los estereotipos de la mujer deportista (p. 13). ProQuest. Recuperado de http://0-search.proquest.com.millenium.itesm.mx/prisma/docview/1313442626/fulltextPDF/13CEF6749687D4FB6F7/1?accountid=11643
Yañez Rojas, E. (2003). Manual de Ética de la Publicidad (p. 22). Duoc. Recuperado de http://www.duoc.cl/etica/pdf/fet00/manual/Publicidad.pdf
Zurbriggen, E. L. (2010). Report of the APA task force on the sexualization of girls (p.5). Village Counseling  Center. Recuperado de http://www.midfloridaadoptionsupportgroup.com/APA_Task_Force_Report_-_The_Sexualization_of_Girls.pdf
 

Leer más...

La Muerte que no fue Instantánea
Fredele Sentíes Lozano
A00343822

          Son los instantes los que nos definen; como un abanico de sentimientos y experiencias plasmados en un momento. La vida en sí es tan sólo un instante que para muchos pasa cuando menos se dan cuenta. La conciencia de nuestra mortalidad hace de este momento algo efímero, frágil e incierto. Se dice que es imposible conocer el cuándo y el por qué de nuestra muerte, sin embargo hay quienes deciden cambiar esta incertidumbre y convertirla en una decisión; ellos son los suicidas. En mi vida conocí varios suicidas. Hubo uno en específico que me marcó y es inspiración para la redacción del presente ensayo. 

          Identificar a un suicida no es cosa fácil. Por lo general existen dos tipos: quienes expresan su deseo mortal y quienes prefieren mantenerlo en secreto. La persona a la que haré referencia decidió quedarse callado. Lo que él pensó que sería el fin de su vida sucedió el cinco de noviembre del año 2010. El día transcurría como cualquier otro, alumnos en clase, profesores calificando. El estruendo se escuchó durante el receso. Prácticamente nadie pudo identificar el sonido de una pistola detonando; no pasó mucho tiempo para darnos cuenta de lo que sucedía, el olor era muy penetrante y como testigo presencial vi cómo fue sacado del salón en una camilla cubierto de sangre de la que pensé que no volvería a levantarse. Fue una mañana trágica a lo largo del día esperamos en el hospital el anuncio de una muerte que nunca llegó. Resulta increíble el daño que unas cuantas milésimas de segundo pueden causarle a tantas vidas. Fuimos afectados alumnos, maestros, padres de familia, sin contar la devastadora circunstancia por la que se encontraba atravezando su familia. Su estadía en este mundo se ha prolongado hasta la fecha; esfuerzos increíbles por salvar su vida han sido cosa de todos los días: más de treinta cirugías, meses de rehabilitación, altas y bajas, momentos de gran esperanza hasta llegar a la realidad. Actualmente no puede moverse ni hablar, reacciona ante estímulos y reconoce a las personas, pero no puede expresar pensamientos. Entramos en un dilema ético por el hecho de que estas condiciones de vida atentan contra su dignidad como persona, su estadía en el mundo se ha prolongado hasta hoy. Sin embargo, es inevitable cuestionarnos si es lo más adecuado para él y su familia dadas sus condiciones médicas.

          Después de experiencias fuertes la perspectiva cambia, en mi caso despertó muchas dudas, desde el típico ¿Por qué? hasta pensar que quizá fue una buena decisión en su caso. La pregunta en la que me baso para escribir este ensayo está muy relacionada con este último planteamiento, ¿Es correcto decidir el momento y las condiciones en las que culminaremos con nuestra vida?

     Suicidas han habido a lo largo de la historia, desde los famosos hasta los que pasaron desapercibidos. En las guerras muchos se suicidaron con honor atacando al enemigo. Hay otro tipo de esquema para terminar con la vida de forma humanitaria al cual se le conoce como eutanasia.

          Para poder hablar de eutanasia, debemos primero comprender lo que significa el concepto, lo que abarca y la legislación en el país. De acuerdo con la Real Academia Española, la eutanasia es el “acortamiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable, para poner fin a sus sufrimientos” (RAE). 

          Cabe aclarar que existen dos tipos de eutanasia, la activa o directa y la pasiva o indirecta. El primer caso es cuando se aplican métodos específicos para lograr la muerte de una persona para no prolongar su sufrimiento. El segundo, es cuando se deja de aplicar algún tratamiento determinado y esto permite que la vida termine de manera natural. Existe también la no voluntaria que, de acuerdo con Singer, es “la aplicación de la eutanasia en aquellos seres incapaces de dar su consentimiento, como lo serían los infantes incurables o con malformaciones, o adultos, que ya sea por su enfermedad, accidente o edad, hayan perdido la aptitud de comprender acerca de su estado y de su futuro”. (citado por Kraus, 1996). 

          A partir del 2008, se modificó la ley en México para que la eutanasia pasiva pudiera tener lugar; “el objetivo es que los pacientes terminales tengan derecho a pedir la suspensión de su tratamiento” indicó el presidente de la comisión de Salud de dicho año, Ernesto Saro Boardman. De esta forma los enfermos tienen la oportunidad de morir junto a sus familias y en la comodidad de sus casas. 

          ¿Qué opina la ética al respecto?

          La ética no es una ciencia exacta, no tiene verdades absolutas, por lo que se basa en teorías. Cada una tiene su punto de vista respecto a la eutanasia, algunas a favor y otras en contra. Dados los conceptos generales que las teorías éticas tienen sobre la vida en general, son pocas las que favorecen la idea de la eutanasia como una decisión válida y adecuada; el utilitarismo es una de ellas.

          Según el utilitarismo “la moral no es cuestión de complacer a Dios, ni es cuestión de fidelidad a reglas abstractas. La moral es simplemente el intento de producir tanta felicidad en este mundo como sea posible”. (Rachels, pp.151). De acuerdo con esta teoría, tenemos que decidir nuestras acciones basándonos en cuál traiga las mejores consecuencias globales para los involucrados. Siguiendo este principio, la eutanasia sería posible y debería aplicarse en casos que el sufrimiento exceda la felicidad de manera considerable.

          De acuerdo con Stuart Mill, uno de los principales exponentes de esta teoría, “el respeto por la libertad individual es parte de un principio escencial y tiene un valor intrínseco” (citado por Iracheta, 2011. p. 32). Las decisiones en sí tienen un valor, por tanto si la decisión en cuestión es la muerte, se debe respetar aunque no se comprenda el por qué. 

          Arnoldo Kraus escribe en su artículo Suicidio: notas y alegatos para la revista Letras Libres sobre las implicaciones filosóficas del suicidio. En dicho texto, cita a varios autores con respecto al suicidio y se enfoca en la cuestión de la autonomía. Esta “se refiere a la libertad del individuo para ejercer alguna acción de acuerdo a su forma de pensar” (Kraus, 2011), consta de dos componentes: la capacidad de distinguir alternativas y la capacidad de realizar la acción. Para que una persona pueda ejercer de manera adecuada su autonomía, las acciones deben estar previamente razonadas y de preferencia no afectar a terceros. Un suicida está practicando su autonomía al momento de decidir que la muerte es el mejor camino para él. 

          Por otro lado, está la moral bíblica. Esta es un tanto más conservadora y no acepta la práctica de la eutanasia, debido a que los principios empleados están dictados por mandamientos divinos y dogmas de fé. Desde esta perspectiva, la dignidad humana  es obtenida por todas las personas ya que los hombres están hechos a imagen y semejanza de Dios. “No quieras ser demasiado justo ni demasiado sabio; ¿para qué quieres destruirte? No hagas mucho mal ni seas insensato; ¿por qué has de querer morir antes de tiempo? Bien te estará esto sin dejar aquello, que el que teme a Dios saldrá con todo.” (Eclesiastés 7:16-18). Por lo tanto cada vida humana es sagrada y terminar con ella es considerado un pecado.

          Otra teoría ética importante que cabe mencionar en este ensayo es la teoría kantiana. Kraus en su artículo habla sobre la postura de Kant ante el suicidio, “su manifiesto a favor de la dignidad del ser humano es el core de su argumento: la dignidad suprema de la persona representa un fin en sí y es fuente y razón de sus actos morales [...] el suicidio atenta contra la dignidad del ser humano; Kant agrega que los individuos están obligados a preservar sus vidas.” (Kraus, 2011). De acuerdo con la teoría, para tomar una decisión correcta es necesario pensar en nuestra acción como si fuera una ley universal, de igual manera nos habla de la dignidad humana como valor intrínseco. Tomando en cuenta ambos conceptos, nos damos cuenta que la teoría kantiana no está  a favor de la eutanasia ya que al momento de aplicarla entra en conflicto, la convertiríamos en ley universal y atentaría contra el principio de la vida. Por lo tanto, se anula a sí misma.

          Retomando el caso de mi amigo, personalmente desconozco los motivos que lo incitaron a quitarse la vida, pero para él eran suficientes. Unos cuantos días antes escribió un análisis filosófico referente al significado de la vida, aquí presento un fragmento de éste: 

“Sobre el sentido de la vida, vuelvo a apoyar la teoría de los existencialistas (Camus, Nietzsche y Sartre), la vida carece de un sentido. No me impresiona esta teoría simplemente porque, irónicamente, es la única que tiene “sentido” (jaja). ¡Pero qué afán de buscarle sentido a todo! ¿Es tan inseguro de sí mismo el ser humano que necesita explicarse todo? Qué miserables somos. No es necesario encontrar un sentido, es absurdo pensar que lo hay. Los que aseguran que lo hay y hasta aseguran haberlo encontrado no se dan cuenta que sólo están haciendo uso de su libertad para guiar su vida pero son sólo sus decisiones, no es ningún sentido divino mucho menos.”

          Al leerlo, nos damos cuenta de su postura con respecto a la vida; más específicamente, en cuanto al sentido de ella misma. ¿Puede esta ser la razón por la que decidió terminar con algo carente de significado? Asumir no lleva a nada concreto, la cuestión aquí es definir si tenemos el derecho a terminar de manera voluntaria con nuestras vidas; dado que vivimos en una sociedad.

          Por ley y por consenso general, sabemos que es incorrecto, pero tomando en cuenta las teorías éticas que se analizaron, puede o no ser adecuado por razones que van más allá del “no está bien”. Cada teoría impacta de distinta manera la dignidad humana por el simple hecho de que cada una tiene concepciones distintas de esta. El utilitarismo nos habla sobre la felicidad como fin, por lo que la dignidad se basará en ello. Kant, por otro lado, nos expone un concepto específico, nos dice que nacemos dignos, por ende el terminar con la vida implica terminar con la dignidad. Desde un punto de vista religioso, la vida es un regalo de Dios, es sagrada y ponerle fin es desobedecer a Dios.

          En sí, cada persona es libre de decidir si el acelerar el fin de una vida es correcto o incorrecto dependiendo de la situación, convicciones propias, entorno social, etc. En este escrito intento comparar el suicidio con la eutanasia ya que su única diferencia es que una involucra la ayuda de alguien más para llegar a la muerte (sin que se considere asesinato). 

          Respecto a mi pregunta inicial, no pude encontrar una respuesta concreta; quizá por el hecho de que la mente no siempre es concreta. Cada cabeza es un mundo. El suicido tal cual, es una situación muy delicada y personal. Dependiendo del enfoque ético que se le dé, será qué tan correcto o incorrecto sea. Puede darse por cobardía, un ego excesivo, falta de motivos para vivir o simplemente por no tener un modelo ético que seguir. Personalmente, no llevaría a cabo un acto suicida. De cualquier forma, puedo entender los motivos y razones subyacentes a los deseos mortales. La vida es un instante, radica en cada uno de nosotros disfrutarla por el tiempo que nos esté dada, o ponerle fin bajo alguna premisa que puede ser única para cada individuo. 

          Profundamente deseo que si su vida está causando tanto sufrimiento a él y a los que lo queremos, tenga un fin más digno que el esperar el inefable deterioro del cuerpo.


Bibliografía

Franco Zuluaga, A. (2001). Ética y Conductas Suicidas. Revista Colombiana de Psiquiatría. 30(4), 369-382. Recuperado de http://www.redalyc.org/src/inicio/ ArtPdfRed.jsp?iCve=80630404&iCveNum=0

Iracheta Fernández, F. (2011). Sobre Dignidad y Eutanasia Voluntaria: Tres Aproximaciones Morales (I Parte). Límite. 6(24), 29-42. Recuperado de http:// www.redalyc.org/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=83622474003&iCveNum=0

Kraus, A. (2011). Letras Libres. Suicidio: notas y alegatos. 146(2). Recuperado de http:// www.letraslibres.com/revista/convivio/suicidio-notas-y-alegatos?page=full

Nacar Suster, E y Colunga Cueto, A. (2005). Sagrada Biblia versión directa de las lenguas originales. 56º impresión. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

Quevedo Caicedo, J. (1997). Eutanasia vs. el Derecho de Morir Feliz. Colombia Médica. 28(3), 160-162. Recuperado de http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ ArtPdfRed.jsp?iCve=28328309

Real Academia Española Online. (2013). Eutanasia. Recuperado de: http:// lema.rae.es/ drae/?val=eutanasia

Rachels, J.(2009). Introducción a la filosofía moral. (2da ed). México: Fondo de Cultura Económica.

Sartre, JP. (1943). Being and Nothingness: a Phenomenal Essay on Ontology. (2005). New York: Washington Square Press.

Sempere, EM. (2000). El Derecho a una Vida Digna Hasta el Final: Suicidio y Eutanasia. Araucaria. 2(3), 1. Recuperado de http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ ArtPdfRed.jsp?iCve=28220302
Leer más...

¿Discriminación divina?



El sexismo o discriminación de género constituye el elemento distintivo de la dominación patriarcal, ya que fomenta la sumisión de las mujeres y la violencia contra ellas, justificándose mediante los recursos a la tradición. (Kung, 2002)

Mediante el siguiente ensayo pretendo hacer ver como la Iglesia desde sus inicios ha hecho distinción entre hombres y mujeres. Considero esto un problema ético ya que se está  atentando con nuestra dignidad humana al no darnos el mismo trato que a los hombres. Estas diferencias aun las podemos ver en la actualidad: no hay mujeres en grandes rangos de la iglesia; las monjas, hermanas y madres, no pueden confesar, oficiar una misa, etc. Estos son algunos de los problemas más usuales, sin embargo, esta problemática no es reciente, tiene un origen.

Desde aquellos tiempos cuando los cristianos eran perseguidos por el imperio romano, los romanos ya hacían distinción entre hombres y mujeres; el derecho romano estaba en función de los varones romanos y libres, por otro lado, a las mujeres, a los no romanos o a los esclavos los consideraban res que significa cosa en latín.

La situación de las mujeres romanas en esa época era realmente indigna; el infanticidio femenino provocó que el número de mujeres fuera muy reducido, 1 de cada 100 familias tenía más de una hija (J.Lindsay, 1968, pág.168). Además, no tenían educación y se casaban desde niñas, ni siquiera llegaban a la pubertad.

Sin embargo, Jesucristo dio un gran contraste en esta época, él dio un trato igualitario a hombres y mujeres, integrando a la mujer de una manera sorpresiva. Y era eso precisamente lo que atraía a las mujeres a la fe, porque por primera vez se les tratara con dignidad, simplemente igual a los hombres. Asimismo, el cristianismo tocaba temas como el infanticidio, condenándolo y considerándolo como moralmente nefasto. De igual manera, abordaba el tema del matrimonio, reprobando actos como el divorcio, el incesto, la infidelidad y la poligamia.
Simplemente para el cristianismo la igualdad en ambos sexos era normal.

Cesar Vidal (2004) reveló que la propagación del cristianismo en Roma se produjo mayormente por la conversión de las mujeres de todas las condiciones sociales.

Antes de morir Cristo dejó como Cabeza de la Iglesia a Pedro, (Mateo 16:13-20). Y con los apóstoles hombres y mujeres, la Iglesia continuó. Cabe mencionar que el número de fieles femeninas excedía el de los hombres. En un inventario en una Iglesia norteafricana de Cirta, se encontraron 16 túnicas de hombre y 82 de mujeres. (Vidal.C, 2000, pág.83).

El cristianismo hizo ver a las mujeres muchos derechos que les correspondían, es decir, las trató de una manera digna y justa, proporcionaba a la mujer acceso a la educación y a elegir con quién quería contraer matrimonio y en qué etapa de su vida e incluso, si llegaban a enviudar les daba la libertad de contraer matrimonio nuevamente si lo deseaban o permanecer así, lo cual era contrastante ya que en esa época una mujer romana viuda debía casarse en menos de dos años o eran sancionada (Vidal.C, 2000, pág.75-76).

Sin embargo, esto no duró mucho tiempo, entre los siglos II y IV d.C., la mujer fue discriminada nuevamente, ahora también por el cristianismo que alguna vez le había tratado con tanta justicia. Esto sucedió bajo el control del Emperador Constantino, la Iglesia Católica fue tomando la estructura política del Imperio Romano, y como se discutía anteriormente, el modelo del imperio romano tenía una forma bastante prepotente de tratar a las mujeres. En la naciente jerarquía de poder, las mujeres fueron excluidas, con consecuencias que pueden observarse en nuestra época; en la jerarquía eclesial: el más alto rango es el Papa, le anteceden los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbiterados, Diáconos. De los cuales las mujeres no ocupamos ningún lugar.

Sin embargo, a pesar del retorno de la discriminación a la mujer con la ausencia de Jesucristo, fue durante las cruzadas por la Tierra santa que las mujeres luchamos junto a los hombres por recuperar Jerusalén, la tierra donde Cristo creció y vivió la mayor parte de su vida, y no solo participaron, ellas tuvieron un papel primordial (Pernaud, 2000: XV). Pero no les fue reconocido, ya que los historiadores han ocultado este acto, lo cual evidentemente es desprestigiante para nuestro genero, ya que no se le dio valor a nuestra lucha solo por ser el sexo débil. Sin embargo existen casos que hacen respaldo a esta información testigos que levantan el nombre de las mujeres en las cruzadas ya sea política o socialmente en la época:

-       La condesa de Trípoli, Cecilia, ayudo a los canónigos permitiéndoles hornear sin costo.

-       El rey Balduino tuvo cuatro hijas, una de ellas, Melisenda quien es recordada como “reina de Jerusalén de alma fuerte y carácter templado…” (Pernaud, 2000, pág.45), a ella se le debe que se facilitaran las comunicaciones entre comunidades en tierra santa. Mando construir un claustro, un capitulo, una Iglesia, además obsequiaba diversas cosas.

El último caso en particular es curioso ya que Melisenda y sus hermanas tuvieron el privilegio de vivir por el status de su padre, pero en otras condiciones no habría sido así, y más aun, a Melisenda no se le habría presentado la oportunidad ni se le hubiera reconocido todo el bien que logro si no hubiera sido hija de un rey. Lamentablemente es así, sin embargo, Melisenda demuestra las capacidades de una mujer, no por ser hija de un rey, si no por ser quien es.

Mi inquietud y descontento, es que la Iglesia Católica en su origen tuvo una estructura justa, tenia valores, trataba a hombres y mujeres por igual, era el inicio de tiempos de oportunidades para las mujeres, sin embargo, el poder rescindió en manos equivocadas, y hoy la iglesia se encuentra en una crisis físicamente seria, la gente ya no cree en ella, se le acusa de mafia, pederastia, entre otras cosas.

Pienso que en el mundo por algo existimos hombre y mujer, seres diferentes que somos complementarios, la mujer, sensible, emocional, comprometida, protectora; y eso es precisamente lo que me hace pensar, ¿será ese el problema de la Iglesia? ¿Será que la iglesia necesita de mujeres para encontrar estabilidad?

Yo solo hago el llamado a un derecho, existen mujeres realmente capaces, tanto como los hombres, de ocupar puestos importantes en la iglesia y lo hemos demostrado, merecemos la oportunidad de realizarnos no solo como ciudadanas, no solo como esposas, profesionistas, madres, también existe el llamado a la vocación sacerdotal, y una aspiración a ascender, nadie tiene derecho de privarnos a responder a esa vocación, y no es que ser consagradas sea poca cosa, ellas tienen una labor primordial en la iglesia, pero las limitan a quedarse ahí, cuando hay quienes tienen el don del liderazgo y podrían hacer cosas impresionantes.

Me cuesta mucho hablar de las mujeres ocupando los más altos rangos de la jerarquía eclesial sin pensar en la Madre Teresa de Calcuta, mundialmente conocida por su bondad, su generosidad, ella es un ejemplo de una mujer que pudo ocupar un lugar importante en la iglesia, y seguramente habría hecho cosas inmensas.

Un ministro de Inglaterra dijo alguna vez “En cuanto se concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él” (Thatcher Margaret).

Este llamado no se trata de poder, de mi parte no hay una ambición por ser más que los hombres y hacerlos sentir inferiores, no existe un sentimiento de venganza, son simple ansias de igualdad.

Espero algún día la iglesia reflexione, responda a este llamado, y piense que ambos géneros debemos trabajar unidos para que esta institución tan importante encuentre la estabilidad y recupere su camino.           

Bibliografía

IRIGARAY, M, A. (2010). ¿Católico, apostólico y romano? Seminario diocesano de la iglesia en N              avarra.

KUNG, H. (2002). La mujer en el cristianismo. Madrid: Trotta.

LINDSAY, J. (1968).The accident World: Manners and Morals. Nueva York.

MARTINEZ, J, A. (2007). Estudio de la discriminación de la mujer en el catolicismo. Fundación Centro de Estudios Andaluces.

OCAMPO, A. (2009). Construcción y análisis de los paradigmas feministas. México: Inmujeres.

PERNAUD, R. (2000). La mujer en tiempos de las cruzadas. Madrid: complutense.

RUNCHMAN.S. (2008). Historia de las cruzadas. Ed. Alianza.

VIDAL, C. (2000).El legado del cristianismo en la cultura occidental. Madrid: Espasa.

Leer más...