viernes, 4 de julio de 2014

#EcoProvidencia

Laura Estrada Amador
Ética, Persona y Sociedad
ITESM


#EcoProvidencia

Abstract:
El ensayo hablará sobre la experiencia en una caminata por providencia, proponiendo cambios y razonamientos argumentados en teorías éticas kantianas, utilitaristas, sustentables, ecofeministas, entre otras. Se abordará el tema de la tala de árboles y abuso del espacio público tanto en las calles como en zonas verdes. Se llega a la conclusión de que es necesario un cambio en la mentalidad de la ciudadanía para lograr una ciudad sustentable y con facilidad para los peatones, ciclistas y usuarios de sillas de ruedas.

Palabras Clave:  Ética de sustentabilidad, utilitarismo, Kant, ecofeminismo, dignidad humana, imperativo categórico, espacio público, tala de árboles.

El espacio público es de todos: las banquetas, calles, y parques son para el uso y beneficio de todos los habitantes. El pasado 7 de junio, asistimos a un evento llamado “Camina Providencia”, en el cual recorrimos dicha colonia, con el fin de identificar los problemas que están creciendo día a día en nuestra ciudad. A lo largo de la caminata, nos encontrábamos con banquetas mal pavimentadas, al igual que calles y baches; rampas para sillas de rueda en terribles condiciones o inexistentes; tocones de árboles afuera de casas, negocios, y hasta en los mismos parques. Al estar los árboles ubicados en espacio público significa que no pertenecen a nadie en especial, es decir, nadie tiene el derecho de quitarlos.

Eventos como “Camina Providencia” nos dan la oportunidad de vivir la ciudad de una manera completamente distinta, ya que hacen que crezca el sentimiento de solidaridad y empatía, así como la necesidad de ayudar y cuidar a quienes viven las calles en bicicleta, silla de ruedas, o como peatones. Aquí es en donde entra en práctica la ética de la sustentabilidad.
La ética para la sustentabilidad es una ética de la solidaridad […] que rebasa el individualismo para fundarse en el reconocimiento de la otredad y de la diferencia; una ética democrática participativa que promueve el pluralismo, que reconoce los derechos de las minorías y las protege de los abusos que les pueden causar los diferentes grupos. (Leff, 2002, p.326).
Esto quiere decir, que si queremos lograr un cambio, necesitamos ser  una comunidad participativa, que reconoce y actúa por los derechos de las minorías al cuidar de los peatones, ciclistas y personas con discapacidades, respetando sus espacios y necesidades para el bienestar, no abusar de la protección del automóvil e invadir sus espacios designados.
                       
El proyecto EcoProvidencia, toma como base la idea de la sustentabilidad, toma la iniciativa de ser ciudadanos conscientes y participantes en las decisiones y problemas que pasan en nuestra ciudad. “[…] el movimiento ambiental ha generado la emergencia de una ciudadanía global que expresa los derechos de todos los pueblos y todas las personas a participar de una manera individual y colectiva en la toma de decisiones que afectan su existencia[…]” (Leff, 2002, p. 322). Al ser seres humanos, somos parte del medio ambiente, lo cual nos hace responsables de nuestras acciones morales hacia él. Se necesita un entendimiento total de nuestra unión al medio ambiente, ya que todas las decisiones que tomemos para dañarlo, hará un rebote y nos dañará a nosotros mismos.

Los organizadores de “Camina Providencia” lograron crear interés en los participantes al demostrar preocupación y cariño por la popular colonia Providencia y su creciente problema con la tala de árboles y mala manutención de sus calles. El argumento de los beneficios, según Rachels, establece que si podemos beneficiar a alguien sin dañar a otro, se debería de completar la acción (Rachels, 2007, p. 18), pero en este caso, con la destrucción de las áreas verdes, mala manutención de las calles y poca preocupación por las áreas peatonales y ciclovías, se está dañando directamente a la sociedad.

Según Cortina, para lograr una convivencia pacífica, es necesario que existan unos mínimos de justicia (o sea, cívica ética) que todos respetemos. Uno de los puntos que aborda es la tolerancia como respeto activo, procurando no solo soportar lo distinto a mí, si no respetarlo, apoyarlo, y aprender (Cortina, 2000). Si utilizamos este punto como base y referencia al trato que le damos a nuestro al rededor, se lograría un avance significativo no solo como individuos con moral particular, si no como sociedad. La ética, como esfuerzo de guiar nuestras conductas, nos ayuda a comprender la moral con la que nuestra sociedad se guía, es decir, las costumbres y normas que se preestablecieron para señalarnos lo que es correcto e incorrecto (Sánchez, 1984). La cultura con la que crecimos de solo tomar cuidado y responsabilidad de nosotros mismos, nos ha traído hasta este momento, en el que el ecosistema pide a gritos ayuda y ser notado. Como sociedad, únicamente nos preocupamos de como sobrevivir día a día en un entorno urbano, pero pocas veces nos detenemos a pensar que sacrificios o acciones radicales se han tenido que tomar para que podamos vivir así. Es momento de que consolidemos y dejemos de lado los distintos códigos  y prejuicios que han sido puestos por la sociedad y dejemos vivir a árboles y zonas verdes. Ellos que le han brindado oxígeno, limpieza, tranquilidad, estética, y pureza a nuestra ciudad.

Pero, ¿por donde empezar a mejorar?. Es necesario un impulso a la educación ambiental en la que las instituciones educativas se transformen, no únicamente en su paso hacia la inter disciplina, sino también en su paso hacia sus responsabilidades éticas, sociales y ambientales (Trellez, 2002), para así construir una visión al conocimiento en la que se pueda enseñar de manera práctica y física, en la que los alumnos comprendan cómo funciona el medio ambiente y cuales son sus beneficios y consecuencias, para así crear una conciencia profunda en las futuras generaciones.

Al ver las necesidades de los humanos como prioridad, deberíamos comenzar a actuar en beneficio a las siguientes generaciones, es necesario ser prudentes con las especies vivas y con el cuidado de la estructura de la ciudad, conforme al desarrollo sostenible. “Es necesario modificar los métodos insostenibles de producción y consumo en interés de nuestro bienestar futuro y en el de nuestros descendientes” (OEI, 2011). Así se podrá conservar y transmitir a las futuras generaciones la belleza y riqueza que nos da la naturaleza para la ciudad.

Kant dice que nunca hay que tratar a las personas como medios, únicamente como fines en sí mismos, es decir, no actuar en contra de su autonomía y dignidad.
…los seres racionales deben ser tratados ‘siempre como un fin y nunca solamente como un medio’. Esto significa, en el nivel más superficial, que tenemos un estricto deber de beneficencia hacia otras personas: debemos esforzarnos por promover su bienestar; debemos respetar sus derechos, evitar dañarlos, y de modo general ‘esforzarnos, en lo que se pueda, por fomentar los fines ajenos’ (Rachels, 2007, p.212).
Al invadir los pasos peatonales, ciclovías, estacionar el carro frente a rampas para discapacitados, no dar preferencia a los peatones, entre otras cosas, estamos atentando en contra de sus derechos y dignidad. Ya que al poner en peligro a los peatones y personas en sillas de ruedas, le quitamos el valor y la importancia a su vida, la cual está “por sobre cualquier precio”.

            En el imperativo categórico, propuesto por Kant, se explica que se debe  obrar de forma en que la acción que se realizará se convierta en una ley universal. 
Cuando estés pensando en hacer una acción particular, te vas a preguntar qué regla estarías siguiendo si hicieras esa acción […] Entonces te vas a preguntar si estarías dispuesto a aceptar que toda la gente siguiera todo el tiempo esa regla, eso la convertiría en una “ley universal” (Rachels, 2007, 197).
Al tener en cuenta el imperativo categórico, se puede hacer un recuento de las acciones realizadas y si en realidad estaríamos de acuerdo en que fueran universalizadas como ley. Como por ejemplo: la tala de los árboles. Al talar un árbol por beneficio propio, estamos insinuando que todos deberían de tener la libertad de talar los árboles cuando sea necesario ya sea porque estorban, tapan, o simplemente molestan. Al contrario, deberíamos de cuidar y/o replantar los árboles que hay en nuestro entorno, para crear una ley universal de cuidado al ecosistema.

            El tomar responsabilidad y cuidado de la ciudad, nos corresponde a todos por igual. Aunque el ecofeminismo explica que el cuidado y compasión eran valores asignados a la mujer por su conexión con la naturaleza, si queremos lograr una sociedad y un mundo sostenible es necesario dejar atrás la creencia de que dichos valores son solo femeninos.
No se trata de pedir a las mujeres un plus de esfuerzo para que sean salvadores del planeta ni de enfrentar a hombres y mujeres, sino que se trata de universalizar esas virtudes, de enseñar a todos porque son capacidades humanas que puede desarrollar cualquier ser humano. Habría que avanzar hacia una cultura que incluyera esos valores que se han considerado femeninos y han sido minusvalorados por esa razón (Red ecofeminista, 2013).
Para prosperar como sociedad es preciso que los estereotipos de género se dejen en el pasado, y todos, hombres y mujeres, participen y actúen en beneficio del ecosistema.

Conclusiones:
En conclusión, la caminata por la colonia Providencia al igual que las intervenciones sociales que se realizarán, son oportunidades ejemplares para darse cuenta sobre los problemas que están ocurriendo en nuestra ciudad, y al mismo tiempo, hacer algo al respecto. Tanto replantando árboles, dando multas ciudadanas, recogiendo la basura y quitando la contaminación visual, todos podemos hacer algo para que al final, todos tengamos el beneficio de una Guadalajara sustentable, limpia y segura. En mi opinión, todos tenemos una responsabilidad y deber con la ciudad, es momento que tomemos consciencia y le demos algo a cambio como protección, cuidado y cariño. Aunque la mayoría estamos acostumbrados a transportarnos en automóvil y no tenemos que lidiar con las calles mal pavimentadas, banquetas mal hechas y ciclovías inexistentes, no nos exenta de preocuparnos y querer mejorarlo para las personas que sí experimentan esto diariamente.




Referencias:

Cortina. (2000). Valores mínimos de una ética cívica. Madrid: Editorial
Santillana.

Rachels, J. (2006). Introducción ala filosofía moral. México: Fondo de cultura
económica.

Red Ecofeminista. (2013). “Avanzar hacia el ecofeminismo es universalizar las virtudes del cuidado doméstico y ambiental”, Alicia Puleo. Recuperado de http://redecofeminista.com/2013/04/22/avanzar-hacia-el-ecofeminismo-es-universalizar-las-virtudes-del-cuidado-domestico-y-ambiental-alicia-puleo/#more-1512


Sánchez, A. (1984). Ética. Barcelona: Crítica.


Trellez, E. (2002). En Leff, E. (2002). Ética, vida, sustentabilidad. México DF:
UNEP

OEI. (2014, February 16). ¿Es aún posible lograr la Sostenibilidad? Recuperado de http://www.oei.es/decada/boletin093.php





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EcoProvidencia... Cuidemos lo que es parte de todos nuestros días




Ivonne Miranda García

Ética, Persona y Sociedad

4 de julio de 2014

ITESM

 

 

Cuidemos lo que es parte de todos nuestros días

 

Abstract

Durante las últimas décadas, hemos tenido como mexicanos una visión muy distinta y cerrada; pensamos no podremos llegar a tener grandes cambios en nuestro país y si seguimos pensando eso, llegará el punto en el que lo tomaremos muy a pecho y no realizaremos esos cambios que solo nos benefician. Este tipo de pensamientos reina en las mentes mexicanas, sin embargo hay gente que se preocupa por su país y tiene grandes intenciones de mejorarlo. Un grupo de 30 alumnos del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara se vió motivado a llevar a cabo una intervención en la ciudad, llamada EcoProvidencia. Este proyecto consistió y tuvo como objetivo primordial el mejorar esta colonia, la cual había estado perdiendo áreas verdes que consideramos eran de vital importancia, por lo cual se decidió plantar nuevos árboles para reemplazar los tocones que había en la colonia. De igual manera, con este proyecto buscamos la manera en que se logrará justicia e igualdad para cada uno de los ciudadanos establecidos en la colonia Providencia al promover el respeto no solo a los espacios públicos sino primordialmente el cuidado al medio ambiente.

El primer paso que dimos fue hacer acto de presencia en Camina Providencia, evento que organizaron algunas asociaciones y varios ciudadanos activos, que consistió en una caminata para crear consciencia del estado de nuestras banquetas y parques. Gracias a este evento se pudo identificar que había varios tocones alrededor de la zona donde nos encontrábamos, y empezamos a marcar a los árboles, los cuales los registramos e hicimos una lista de todos ellos para enseñarla al Ayuntamiento de Guadalajara y a través de ella solicitar algún apoyo para removerlos. Finalmente, plantamos árboles nuevos en donde se encontraban los tocones e hicimos un evento el ultimo día de nuestra intervención en donde se llevaron a cabo diferentes intervenciones ciudadanas, todas muy interesantes y con grandes propósitos, que ayudaron a crear más conciencia y a cambiar nuestra cultura indiferente.

 
Palabras Clave

EcoProvidencia, tala de árboles, moral, ética, ética cívica, utilitarismo, bienestar, mayor felicidad.
 

El pasado 7 de junio, se llevó a cabo EcoProvidencia, evento que tiene como propósito mejorar la colonia en el aspecto ecológico. La colonia últimamente ha sido víctima de la excesiva tala de árboles, además de la deterioración de las banquetas, las cuales al estar así dificultan la movilidad de la gente en un espacio que es totalmente público por lo cual me pregunté ¿Por qué nadie hace nada? ¿Por qué las personas que viven ahí (si ellos no talaron) no se preocupan por actuar o detener esa situación?

Dos términos que considero importantes que se deben abordar y dejar muy en claro sus diferencias antes de abarcar otra cosa son: la ética y la moral. Primero, la ética es “teoría, investigación, o explicación de un tipo de experiencia humana o forma de comportamiento: el de la moral (Sánchez, 1984, p. 20).” Mientras que, la moral se refiere al “conjunto de principios, preceptos, mandatos, prohibiciones, permisos, patrones de conducta, valores e ideales que rigen una forma de vida, propia de un colectivo humano en una determinada época” (Sánchez, 1984). Así, aplicado en esta situación que se vivió el sábado 7 de junio, el acto moral que se presentó fue la decisión de talar los árboles porque lo consideraron “correcto” (quien lo haya hecho, tomó esta actitud con base a una conducta no ética). Al contrario, yo al enterarme de la situación consideré que “lo correcto” o el acto ético que debí hacer y apliqué junto con un grupo, motivado para mejorar su ciudad, fue decidir en ese momento la denuncia de esta situación y plantear una nueva iniciativa para mejorar el área al colocar árboles los cuales considero son de beneficio para todos. Creo que esto es justo y además muestra la responsabilidad que tengo con la comunidad y con nuestro medio ambiente en general al cuidarlo.

Anteriormente se mencionaron conceptos que forman parte de la ética cívica, o ética de mínimos en una sociedad plural. “Para que exista la convivencia pacífica y se respeten los Derecho Humanos, es necesario que existan mínimos de justicia que sean respetados por todos los miembros de la sociedad. Estos mínimos incluyen a la libertad, tolerancia, solidaridad, igualdad y diálogo (Cortina, 2000).” El daño en general a nuestro medio ambiente va en contra de estos mínimos (de la ética cívica), ya que todos los ciudadanos tenemos la libertad de gozar de estos espacios verdes los cuales en esta colonia se encuentran en espacio público: banquetas y calles. Además, estamos en años en donde la contaminación de los principales recursos naturales ha aumentado y ya no podemos gozar por ejemplo, del mismo aire limpio que antes respirábamos porque ahora todas las industrias, y hasta nosotros mismos al usar el coche contaminamos una de nuestras fuentes de vida más importantes. Al igual que todo eso, el calentamiento global ha ido creciendo, lo cual es consecuencia de las agresiones que ocasionamos a nuestro medio ambiente; y así, hoy en día, en las ciudades las temperaturas cada vez se sienten más fuertes, hace más calor y los rayos del sol nos lastiman. Como todos, cada día queremos ir a la vanguardia y sabemos que la tecnología siempre nos está siguiendo para que la tengamos presente en nuestras vidas, es por eso que los gobiernos de nuestro país en los últimos años han desarrollado construcciones nuevas, sistemas de transporte, entre otras cosas que nos han beneficiado en ese aspecto de la vanguardia pero destruye el medio ambiente ya que los gobiernos talan árboles para tener así espacio disponible, sin embargo, ya no se vuelven a replantar estos árboles y  nuestro medio ambiente en vez de mejorarlo cada vez lo estamos destruyendo, se nos olvida que gracias a los arboles nosotros podemos vivir, ellos tienen una naturaleza como dice la teoría del derecho natural, la cual deben seguir y deben cumplir el propósito con que fueron creados: brindarnos oxígeno, algo que no valoramos ni en lo más mínimo (Rachels, 2006, pp.95-97). Y no lo valoramos porque creemos lo que nos dice el argumento del derecho natural: que en la naturaleza el ser humano es el ser superior en la creación divina. Por lo tanto, todos los demás seres (animales, plantas y el medio ambiente) se encuentran subordinados a los fines humanos mínimos (Rachels, 2006, pp.95-97) y no se comprende que el ser superior también implica la gran responsabilidad de cuidar nuestro medio. Contrario a esto hemos llegado a tomar una actitud antropocéntrica y a solo ver por los intereses de nosotros como seres humanos y no de lo que está a nuestro alrededor, nuestro entorno y nuestro medio ambiente; nos estamos aprovechando porque estamos sobreexplotando los recursos naturales que tenemos a nuestro alcance y no sólo los estamos usando “de acuerdo a lo que necesitamos” sino que a veces llegamos al consumismo excesivo de ellos y vamos a llegar a un punto en donde ya no sabremos de donde abastecer nuestras necesidades porque se van a agotar. ¿Y luego, qué va a pasar? Debemos darnos cuenta que si permitimos llevar a cabo este tipo de actividades, si nosotros las motivamos o hacemos, somos responsables de las consecuencias. Entonces, ¿Sabes qué ocasiona a futuro la tala de árboles indebida en nuestras ciudades? Lo que “ganamos” al destruir el medio ambiente, es una ciudadanía cada día menos saludable, ya que nuestra salud depende del mismo; como se ha comentado, los árboles son fundamentales para nuestros pulmones porque gracias a que ellos producen el oxígeno que respiramos, seguimos en este maravilloso mundo que por el simple hecho de habitar en él cada uno debería preocuparse porque sea un lugar limpio y sano. Debemos darnos cuenta de la responsabilidad que nos corresponde y aceptarla, aunque sería mucho mejor que en vez de acabar con ellos nos diéramos cuenta que teniendo un hermoso espacio lleno de áreas verdes, eso crea en nosotros una gran motivación y paz, por lo que según el utilitarismo, siempre debemos buscar y hacer aquel acto que promueva la felicidad mayor para el mayor número de personas (Rachels, 2006, p.147), por lo que considero que lo que traería una felicidad y bienestar mayor para la población sería el cuidado de nuestro entorno, y principalmente, la siembra de árboles en lugar de los que localizamos estaban ya talados.

Gracias al apoyo de varias personas, este mes de junio se pudo llevar a cabo en grupo una gran intervención con el propósito de lograr hacer un cambio en la ciudad y el día viernes 4 pudimos cumplir esta meta; sembrar un árbol por cada uno de los que habíamos reportado como tocones. El gobierno nos apoyó y varios vecinos de la colonia Providencia decidieron apoyarnos al aceptar ser los adoptadores de los pequeños árboles que plantamos. Además de los adoptadores nosotros como grupo estaremos, de igual forma, al pendiente de los árboles viendo cada cierto tiempo como van creciendo y cómo se están desarrollando. Sé que al llevar a cabo esta intervención mucha gente se conmovió y dió cuenta de lo importante que es nuestro entorno y de la importancia que le debemos dar. Con el equipo Naranja llevamos a cabo una propuesta que dejó impactadas a las personas (compusimos una canción), dijeron fue una forma muy creativa y motivadora para transmitir un gran mensaje, que en la actualidad son muy pocos los que se preocupan por la naturaleza pero si todos participamos plantando una pequeña planta o flor podemos contribuir a hacer de lo que es actualmente nuestra ciudad, un espacio aún mejor.

Conclusión

Es importante tomar cartas en el asunto y si de verdad la gente se preocupa por esto debemos hacer algo. Estuve trabajando con un gran equipo para así poner de nuestra parte;  ese granito de arena que aportamos ayudó en gran manera a tener mayor conciencia en cuanto al medio ambiente en el que vivimos, además, me parece todos debemos darnos cuenta de la realidad que vivimos para así poder estar conscientes de que todo lo que hacemos está teniendo consecuencias en el espacio, sin embargo qué mejor que proteger nuestro medio ambiente y contribuir para que cada día sea más bello, para que así las futuras generaciones disfruten de esos hermosos paisajes verdes que nos alegran el día. No los debemos destruir porque no son solo plantas, o solo arboles… ¡Ellos son parte de nuestras vidas!

 

 

 

Referencias

 

Cortina. (2000). Valores mínimos de una ética cívica. Madrid: Editorial

Santillana.


Rachels, J. (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de cultura

Económica.

 
Sánchez, A. (1984). Ética. Barcelona: Crítica.

 

 

 
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jueves, 3 de julio de 2014

Un Cambio Añorado

Pilar Robles Lomelín
Ética, persona y sociedad
3 de Julio del 2014
ITESM

Un Cambio Muy Añorado: EcoProvidencia

Introducción
Durante décadas, los mexicanos hemos crecido con las palabras “así es México, nunca va a cambiar.” Esas palabras han salido de la boca de políticos, empresarios, vecinos e incluso de nuestros propios padres. Así es la “Ley de la Selva,” solo el más fuerte sobrevive, un pequeño e indefenso ciudadano no puede cambiar las costumbres  que han lavado nuestros cerebros durante años. Este pensamiento reina en las mentes de los mexicanos, pero a veces hay personas que logran abrir sus ojos, que logran ver más allá del conformismo y el desinterés social. Estas personas somos nosotros; treinta alumnos del Tecnológico de Monterrey que decidieron hacer una intervención ciudadana. Un acto que, por pequeño que sea, creará un cambio cultural y social significativo. Llamamos a este acto EcoProvidencia, un proyecto que tiene como objetivo recuperar los espacios verdes que tiene nuestra ciudad, por medio de la replantación de al menos 60 árboles que fueron talados en la Colonia Providencia. Buscamos que se logre la justicia y la igualdad para todos los ciudadanos al fomentar el respeto a los espacios públicos, el mantenimiento de la dignidad de banquetas y rampas para personas con discapacidad y el cuidado al medio ambiente. Comenzamos con la participación en Camina Providencia, una caminata para crear consciencia del estado de nuestras banquetas y parques. En este evento identificamos, marcamos y adoptamos tocones de árboles talados para mandar una lista al Ayuntamiento de Guadalajara y solicitar su ayuda para removerlos. Finalmente, plantamos árboles nuevos en donde se encontraban los tocones e hicimos un evento donde llevamos a cabo diferentes intervenciones ciudadanas que ayudan a cambiar nuestra cultura indiferente. Ahora, el siguiente paso es explicar éticamente las razones detrás de nuestros actos.

Palabras Clave


EcoProvidencia, tala de árboles, moral, ética, ética cívica, derecho natural, Aristóteles, egoísmo ético, utilitarismo, teoría Kantiana, dignidad humana, desarrollo sustentable.




Para lograr abordar el problema de la tala de árboles excesiva en Providencia y la falta de dignidad de las banquetas y rampas para personas con discapacidad se debe tener bien diferenciados dos términos: la moral y la ética. Según Sánchez (1984, p.20) la ética es “la teoría, investigación, o explicación de un tipo de experiencia humana o forma de comportamiento: el de la moral, pero considerado en su totalidad, diversidad o variedad.” En cambio, la moral es el “conjunto de principios, preceptos, mandatos, prohibiciones, permisos, patrones de conducta, valores e ideales que rigen una forma de vida, propia de un colectivo humano en una determinada época” (Sánchez, 1984). Es por esto que, en este caso, el acto moral es la decisión de los vecinos o del Ayuntamiento de Guadalajara de talar árboles sin razones válidas o estacionarse en rampas para discapacitados, es lo que ellos toman como lo “correcto,” nuestro acto moral es decidir denunciarlos y plantar árboles nuevos para reforestar, es lo que consideramos que es justo y bueno. Sin embargo, el problema ético aborda temas mayores: la justicia, igualdad y responsabilidad que le debemos a nosotros y a nuestro medio ambiente como ciudadanos. 
Los temas mencionados anteriormente forman parte de la ética cívica, o ética de mínimos en una sociedad plural. Para que exista la convivencia pacífica y se respeten los Derecho Humanos, es necesario que existan mínimos de justicia que sean respetados por todos los miembros de la sociedad. Estos mínimos incluyen a la libertad, tolerancia, solidaridad, igualdad y diálogo (Cortina, 2000). La tala de árboles en espacios públicos va en contra de estos mínimos de justicia, todos los ciudadanos tenemos la libertad de gozar de las áreas verdes que se encuentran en banquetas y calles. Incluso, un estudio hecho a lo largo de 18 años a 10,000 personas ha demostrado que las áreas verdes urbanas reducen el estrés, ansiedad y depresión (White, Alcock, Wheeler & Deplege, 2013). En una época donde las ciudades están infestadas de contaminación visual, auditiva y aérea, nuestro único momento de paz y tranquilidad proviene de las áreas verdes, por más pequeñas que sean. No es lo mismo esperar a un camión recargado en un poste de luz y bajo el rayo del sol que debajo de la fresca sombra que nos ofrece un árbol. Esto lo viví durante la experiencia de Camina Providencia y llegué a la conclusión de que tengo el derecho a caminar por banquetas que me ofrezcan alivio y un cambio a lo inhóspita que ha llegado a ser nuestra ciudad. Así mismo, debemos ser tolerantes con las personas que se mueven en silla de ruedas y necesitan las rampas para poder ir a donde quieran, no debemos privarlos de su libertad de ir a cualquier lugar de la ciudad por nuestra propia conveniencia. La única manera de llegar a la verdadera igualdad entre nosotros es mediante la empatía, y formar parte de Camina Providencia me permitió hacerlo. Una vez que sentí lo que es caminar por banquetas derrumbadas e infestadas de vehículos estacionados y comercios que invaden el espacio público logré sentir solidaridad con las personas discapacitadas y darme cuenta de cómo algo tan simple como cruzar una calle se les puede privar con la ignorancia y egocentrismo.
Aristóteles menciona, de acuerdo a la teoría del derecho natural, que “el mundo es un sistema ordenado y racional, en el que cada cosa tiene su propio lugar y sirve a un propósito especial propio. Hay una clara jerarquía: la lluvia existe para las plantas, las plantas existen para los animales y los animales existen, por supuesto, para el hombre, cuyo bienestar es el propósito de todo este ordenamiento” (Rachels, 2006, p.94). Esta postura es totalmente antropocentrista, es por esto que los seres humanos nos hemos deslindado de las consecuencias que tiene nuestra constante destrucción y contaminación del medio ambiente. El hombre tala árboles para sus viviendas, mata animales para su comida y contamina el aire para su industria, no se da cuenta del daño que se está haciendo a si mismo al hacerlo. Todo lo que nos rodea contribuye a darnos la vida, sin las plantas no habría oxígeno para respirar, pero insistimos en que son seres inferiores e indispensables. Aristóteles tenía razón en cierto modo, las plantas tienen el propósito de ayudarnos a sobrevivir, pero creo que la forma en como lo interpretamos es el problema. En vez de destruir debemos luchar por mantener lo que nos está dando la vida; ¿para qué nos sirve ser un humano superior y racional si eventualmente nuestras prácticas acabarán con lo que nos permite llevar a cabo procesos biológicos tan primitivos como respirar?
Otra teoría prominente en el Siglo XIX es el egoísmo ético, la cual menciona que “nuestro único deber es hacer aquello que es lo mejor para nosotros mismos” (Rachels, 2006, p.128). Pero, ¿es realmente beneficioso para nosotros hacer lo que está en nuestro propio interés a largo plazo? Tal vez cortar uno, o miles de árboles para construir una casa grande y moderna suena como un sueño hecho realidad en el momento en que se hace, pero en 20 años será una casa anticuada y el ser humano, que debe buscar lo mejor para él de acuerdo al egoísmo ético, querrá otra casa más grande y con un consto ambiental aún mayor. Este es el ciclo vicioso en el que se encuentra nuestra sociedad actualmente, no nos satisfacemos fácilmente; pero si pensamos en el futuro podemos darnos cuenta que estas acciones son las que nos van a perjudicar de la peor manera. Nuestra vejez se verá ensombrecida por una ciudad sin áreas verdes ni zonas naturales, estaremos rodeados por monumentos inservibles que erguimos en nombre de nuestro “merecido” egoísmo y habremos desechado aquello que existió desde el principio de los tiempos para darnos la vida y el bienestar: la naturaleza.  Es por esto que nuestro propósito como ciudadanos al hacer una intervención como EcoProvidencia es ver al futuro y tratar de cambiar la mentalidad de la sociedad mientras hay tiempo, el egoísmo no debe estar basado en metas a corto plazo o deseos del momento, debe ver hacia el futuro y nuestra protección como seres humanos.
Ser egoístas es contraproducente para nosotros como personas que viven en una sociedad, por lo que una mejor opción es hacer lo que produzca la mayor felicidad posible, como dicta la teoría utilitarista. Jeremy Bentham, conocido como “padre del utilitarismo,” desarrolló esta doctrina y menciona como confrontaría el tema del papel del gobierno y la ley: “El propósito de la ley es el mismo que el de la moral: debe promover el bienestar general de los ciudadanos. Bentham pensó que era obvio que si la ley iba a servir a este propósito, no debería restringir la libertad de los ciudadanos más de lo necesario. En particular, ningún tipo de actividad debía prohibirse a menos que, al realizar tal actividad, se esté dañando a otros” (Rachels, 2006, p.154). La ley no debe privar la libertad de las personas, pero aquellos que obstruyen los pasos peatonales y los espacios públicos deben ser castigados. Yo puedo tener la libertad de usar mi vehículo para transportarme por la ciudad, pero si al estacionarme tapo un paso peatonal, estoy privando la libertad de aquellos que las necesitan para cruzar la calle de forma segura y cuando se les plazca. Es aquí donde la ley debe interferir, porque como un ente imparcial puede ver por aquellos que sean discriminados o poco valorados y darles la justicia que merecen como seres humanos. En una encuesta que realizó la empresa Parametría (2013), se encontró que 16% de las personas usaban un auto propio. Si la ley busca promover la mayor felicidad posible, para cumplir con las propuestas de la teoría utilitarista, se debe cambiar la actual prioridad que se le da a los autos y promover el transporte público y la mejora de las banquetas y pasos para el peatón. De esta forma se beneficiará a la mayor cantidad de personas posibles.
Un razonamiento que vela más por los individuos que el beneficio de la mayoría es la teoría Kantiana. Ésta se enfoca en el concepto de la “dignidad” humana, explica que respetar la dignidad implica que “los seres racionales deben ser tratados siempre como un fin y nunca solamente como un medio. Esto significa, en el nivel más superficial, que tenemos un estricto deber de beneficencia hacia otras personas: debemos esforzarnos por promover su bienestar; debemos respetar sus derechos, evitar dañarlos, y de modo general esforzarnos, en lo que se pueda, por fomentar los fines ajenos” (Rachels, 2006, p.207). Kant menciona que no debemos ser tratados como medios, pero al aceptar la excesiva tala de árboles y la cultura de consumo que existe actualmente en México estamos siendo usados como medios. Medios para los fines de los empresarios que buscan enriquecerse con nuestra excesiva compra de autos y tala de árboles para la construcción de casas y edificios que no benefician a última instancia a los consumidores. Empresas constructoras y de autos buscan vender “beneficios” para los ciudadanos, pero tienen como fin su la ganancia económica. ¿En qué nos beneficia tener un auto para cada miembro de una familia?¿En qué nos beneficia hacer calles más grandes que acaban con las pocas áreas verdes de nuestra ciudad? La solución para nuestros problemas no son estas; son plantar más árboles y construir más espacios públicos y medios alternos de transporte. Lo mismo sucedió bajo el gobierno de Enrique Peñalosa en Bogotá, la creación de espacios públicos y ciclovías permitieron a los ciudadanos vivir en igualdad y dignidad. Esto es lo que hacemos en el movimiento de EcoProvidencia, respetamos la dignidad de las personas y les damos la oportunidad de ser un fin en sí mismos. Debemos tener la libertad de escoger que medio de transporte usar, sin tener diferencias en la calidad de las rutas de cada uno, que cada persona use su libertad y escoja entre la bicicleta, el auto o la caminata. Así mismo, les damos la opción de disfrutar de las áreas verdes en la ciudad, y de decidir por sí mismos el ambiente en el que quieren vivir.
            Durante siglos, teorías como las mencionadas anteriormente han sembrado la idea de que la naturaleza existe para el uso del hombre, que el desarrollo como cultura civilizada implica acabar con ella y usarla para nuestras ciudades y tecnologías. Pero ahora los científicos se han dado cuenta que necesitamos otra forma de desarrollo: la sustentabilidad. La Comisión sobre el Ambiente y Desarrollo sacó el Informe Brundtland en 1987, donde define al desarrollo sostenible como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Vilches, A., et al., 2012). De esta manera podemos vivir cómodamente, pero evitar los excesos. Los excesos son los que nos dañan a nosotros y a las generaciones del futuro. En vez de que la contaminación se sigue esparciendo por los continentes debemos mantenerla, o incluso disminuirla, por medio del desarrollo sostenible. Si talas un árbol, planta otro en su lugar; ésta es la idea básica de la sustentabilidad y del proyecto EcoProvidencia. Así, mantenemos las áreas verdes que tenemos y permitimos que sigamos viviendo en una ciudad armoniosa y saludable. La nueva forma de desarrollo es una que se utiliza con inteligencia, razonamiento y más que nada responsabilidad. Responsabilidad hacia lo que nos rodea, el futuro y nosotros mismos.         
            Hoy en día son 15 mil los decesos que se deben a la contaminación del aire ambiental (Ureste, 2013), pero si seguimos creciendo exponencialmente también incrementará ese número. Nuestro futuro está en riesgo, al incrementar el uso inconsiderado de recursos estamos disminuyendo poco a poco nuestra vida. “Nada es sostenible ad in eternum… el Sol se apagará algún día. Pero cuando se advierte contra los actuales procesos de degradación a los que estamos contribuyendo, no hablamos de miles de millones de años sino, desgraciadamente, de unas pocas décadas” (Vilches, A., et al., 2012). Tal vez no nos toque a nosotros, pero sí a nuestros nietos o bisnietos. Es por esto que debemos empezar a actuar como ciudadanos responsables y cambiar nuestras prácticas actuales. Plantar árboles donde estaban los anteriores es una forma de hacerlo. Los árboles son una manera natural y fácil de combatir la contaminación y evitar que nuestro destino sea un suicidio mundial, porque nosotros mismos nos estamos condenando a muerte con nuestras prácticas. En nuestras ciudades hay pocos lugares nuevos dónde hacer zonas verdes, pero si talamos lo que queda en un futuro estaremos rodeados de concreto y ladrillo.
            La teoría de la sustentabilidad nos permite tener el conocimiento necesario para encontrar formas de cambiar nuestros estilos de vida actuales y mejorarlos. Pero, ¿por qué no estamos aplicándola? La respuesta nos la aporta la Organización de Estados Iberoamericanos (2014) al explicar que nuestra población sufre un “entumecimiento psíquico, [término que explica] cómo las personas y las sociedades bloquean sus conciencias o minimizan los peligros de cuestiones cuya comprensión les resulta demasiado dolorosa.” El entumecimiento psíquico es lo que evita que las personas cambien su estilo de vida actual. Piensan solo en las consecuencias a corto plazo, y evitan pensar en el terrible futuro que nos espera si seguimos así. Esta mentalidad debe cambiar inmediatamente, y la educación es el medio por el que puede llevarse a cabo. Educación enfocada principalmente en el desarrollo sostenible, porque es importante que los niños y jóvenes confronten su futuro con una nueva mentalidad. Las escuelas deben preparar y formar ciudadanos éticos y activistas que actúen directamente para resolver los problemas. Esto es parte de la finalidad del proyecto EcoProvidencia; el curso de Ética ya no es meramente teórico, ha tirado las paredes del salón de clases y expandido el campo del aprendizaje a las calles y parques de la ciudad. Si todas las escuelas hicieran lo mismo, cada alumno sería capaz de ver como sí se pueden hacer cambios con sus propias manos. Cada ser humano podría quitarse la venda de los ojos y darse cuenta de que hemos vivido “entumecidos” y mirando solamente lo que queremos ver, no lo que está delante de nosotros.

Conclusiones
Cuidar de nuestro medio ambiente es beneficioso para nosotros, los que nos rodean y los seres vivos que habitan en nuestro planeta. Nos permite crecer en un ambiente saludable, amistoso y seguro; un ambiente incluyente con una sociedad que se rige por la justicia y la equidad. Desgraciadamente, la ciudad de Guadalajara no ha llegado a tener estos aspectos, las personas siguen indiferentes a lo que pasa a su alrededor y siguen talando árboles desconsideradamente. Los automovilistas son los apoderados, mientras que los ciclistas y los peatones se ven marginados y sometidos a las dificultades de transitar por nuestra ciudad. Pero durante la intervención EcoProvidencia, esta situación se vio muy diferente. Logramos crear una sociedad responsable en la Colonia Providencia, una sociedad que vela por los derechos de los demás y busca preservar la dignidad humana. Una sola intervención puede desencadenar miles de ellas, las personas pueden emular lo que hicimos y trabajar para tener una mejor vida, de esta manera podemos promover una cultura más ética y cambiar la mentalidad que ha paralizado nuestro progreso. Así se logra el cambio, así se logra el desarrollo moral de una población; desde adentro, desde actos que logran los ciudadanos que la conforman. Si en tan solo un mes logramos hacer esos cambios tan radicales; imagínense lo que pasará cuando todos los integrantes de una ciudad decidan vivir de esta manera.


Referencias

Cortina. (2000). Valores mínimos de una ética cívica. Madrid: Editorial
Santillana.

OEI. (2014, 16 de febrero). ¿Es aún posible lograr la Sostenibilidad? Recuperado de

Parametría. (2013). Movilidad y transporte en el Distrito Federal. Canal Once Noticias.

Rachels, J. (2006). Introducción ala filosofía moral. México: Fondo de cultura
económica.

Sánchez, A. (1984). Ética. Barcelona: Crítica.

Ureste, M. (24 de Abril de 2013).  México, 2º país de AL con más muertes por

Vilches, A., et al. (2012). La sostenibilidad o sustentabilidad como [r]evolución
cultural, tecnocientífica y política. OEI: http://www.oei.es/decada/accion.php?accion=000

White, M. P., Alcock, I., Wheeler, B. W., Depledge, M., H. (2013). Would You
Be Happier Living in a Greener Urban Area? A Fixed-Effects Analysis of Panel Data. Psychological Science. Recuperado de http://pss.sagepub.com/content/early/2013/04/23/0956797612464659.
abstract



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