miércoles, 6 de octubre de 2010

Cuanto tiempo es suficiente tiempo





¿Cuándo es el momento exacto de detenernos? ¿Cuándo los beneficios de una victoria se vuelven menores a los sacrificios de la misma? ¿Cuándo rendirse se convierte en la mejor opción..?
Hace un año entre en una depresión, donde todo lo que hacía resultaba mal, mis calificaciones eran ridículamente bajas, el deporte que practicaba ya no me apasionaba y me la pasaba triste encerrado y gran parte de las horas del día perdidos en nada productivo. Sentí que era un fracaso.

Algo que no me ayudaba en nada es que estaba solo, no tenía quien me apoyara, quien me guiara, quien me dijera “tu puedes”, y así continuo ese semestre, con la cabeza abajo y reprobando materias. Llego un punto en el que veía que cuando alguien no podía con la carrera tomaba la decisión de cambiarse, así que tomé esa decisión, pensé que la electrónica no era para mí, aunque tuviera gran parte de los intereses por la que la elegí.

Acabando el semestre totalmente derrotado regrese a mi ciudad, tuve un claro debate con mi familia sobre la decisión que había tomado, y sucedió algo con lo que no contaba, mi decisión fue rechazada, había visto varios papás apoyar a sus hijos respecto a eso, incluso diferentes familias tomaban esa decisión por sus hijos, no entendía que pasaba… Los argumentos de mi familia eran “tú ya tomaste la decisión de estudiar esa carrera, nosotros la respetaremos y tú también”
Al iniciar el semestre yo estaba un poco molesto, todas las personas con las que había platicado estaban de acuerdo conmigo, me decían: “si es lo que te hace feliz adelante, si tú quieres cambiarte hazlo, si vez que no puedes cámbiate, ¿ingeniería? mejor una licenciatura” en fin.. Solo las personas más importantes en mi vida no me apoyaban…

Después de un tiempo de reflexiones, me di cuenta que las únicas personas que en verdad me apoyaron y pensaron en mi fueron las que no dejaron que me rindiera, que no por un pequeño tropezón en la vida se deba renunciar a lo que uno en verdad quiere, que la decisión que tome triste no compensaría los siguientes 30, 40 o 50 años de mi vida. Como dijo Marco Tulio Cicerón “Entre mayor es la adversidad mayor es la gloria” pero lo más importante que aprendí es que cuando uno renuncia ante la dificultad se convierte en un habito que te aprisiona por el resto de la vida.

Si quieres dejar de luchar que solo sea temporal, para reflexionar y nunca como elección final. Nuestro rival más fuerte y sencillo es el tiempo, aprendamos de él, su única cualidad es avanzar y nunca parar. Hubieron unas palabras de graduación para unos alumnos que continuarían sus vidas después de la carrera y el maestro de ceremonias en su discurso final concluyo así: “nunca, nunca, nunca te abandones a ti mismo”. Así que mi amigo rendirse nunca será tu única opción…

Marcelo Luis Ruiz Rodriguez A01220549

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