viernes, 10 de mayo de 2019

Arantxa Fernanda Reséndiz Sánchez 
A01228393

“Desigualdad Tributaria”

ABSTRACT
El presente documento tiene por objeto realizar una revisión crítica de la política tributaria en México, partiendo de dos puntos principales: los principios de la recaudación tributaria y la desigualdad de la misma. Tal como está diseñada la estructura tributaria del país resulta clara su ineficiencia para cerrar la brecha entre los ingresos potenciales y los reales, además de su incapacidad para lograr la distribución del ingreso. Ante tal situación se ha intentado el cambio de los tributos sobre la renta por los dedicados al consumo y su generalización, tratando de evitar con ello la evasión fiscal. A pesar de que se concede que puede resultar un sistema tributario regresivo se asume que puede ser subsanado mediante una correcta aplicación del gasto.

Palabras clave: Impuestos, Estructura Tributaria, Distribución del Ingreso, Equidad Tributaria

Una de las grandes funciones que cumple el Estado a través de la política fiscal, es la redistribución del ingreso que, en teoría, desemboca en mejoras sociales. Los impuestos, son la parte de la estructura económica fundamental del Estado. Puesto que, con éstos, se financía la construcción de infraestructuras (carreteras, puertos, aeropuertos, etc.) así como, la prestación los servicios públicos (sanidad, educación, defensa, sistemas de protección social como jubilación, desempleo, prestaciones por invalidez o accidentes laborales, etc.). 
La obligación tributaria puede ser de dos tipos: directa e indirecta; (i) Directa. Corresponde a la fuente de entrada al fiscal nacional, que es el impuesto a la renta (ISR), (ii) Indirecta. Corresponde al impuesto al valor agregado (IVA). (UNAM, 2017)
Asimismo, para lograr una equidad en términos tributarios se requiere enfáticamente que los impuestos directos tengan una mayor preponderancia sobre los indirectos, en la medida en que estos últimos  no  discriminan según la capacidad de pago del contribuyente sino que, por el contrario, conceden un trato igualitario. (LÓPEZ H, 2016)

PRINCIPIOS TRIBUTARIOS 
Los principios tributarios son los elementos mínimos con los que deben de cumplir las contribuciones. La existencia de principios tributarios es básica en todo Estado de Derecho. Dentro del marco constitucional mexicano, no existe un fundamento que justifique la existencia de los principios tributarios. El artículo 14 último párrafo de la Carta Magna, dispone que: 
“En los juicios de orden civil, la sentencia definitiva deberá ser conforme a la letra, o a la interpretación jurídica de la ley y a falta de ésta se fundará en los principios generales del derecho.”
Existen varios principios tributarios en la doctrina. Pero me enfocaré en los establecidos por el economista inglés Adam Smith, al ser considerado “el padre de la economía clásica”. En el libro de “Una investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones” estableció los 4 principios fundamentales, que deben consignarse en todo sistema tributario: 

1. De la Justicia / Proporcionalidad
2. De la Certidumbre 
3. De la Comodidad 
4. De la Economía

Para fines del presente trabajo, me enfocaré en el Principio de Proporcionalidad.  
PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD  
Si bien el Principio de Proporcionalidad no se encuentra constitucionalmente dentro de las Garantías Individuales, tiene su fundamento tributario en el artículo 31 constitucional fracción IV, siendo este precepto la norma primaria que regula la creación de normas secundaria en materia tributaria.

“Son obligaciones de los mexicanos:
IV. Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como del Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan, de manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes.

El principio de la proporcionalidad en los impuestos se refiere, esencialmente, a que los sujetos pasivos de la relación jurídica tributaria deben contribuir al gasto público en función de su respectiva capacidad contributiva, debiendo aportar una parte adecuada de sus ingresos, utilidades, rendimientos o la manifestación de riqueza gravada. (SCJN, 8va Época)  

LA IGUALDAD Y JUSTICIA COMO BASE DEL TRIBUTO
La igualdad como base de los tributos, como medida de la obligación, significa que cada uno deberá contribuir en forma proporcional y progresiva a su capacidad económica. 
La idea de igualdad aparece íntimamente ligada a la idea de justicia. Aristóteles distingue entre la justicia como virtud general y la justicia como virtud particular. La justicia como virtud general consiste en conformarse a la ley, de manera que «todo lo legal es en cierto modo justo». 
Esta clase de justicia corresponde a la «virtud total», pero «no absolutamente hablando, sino con relación a otro». Consiste en el ejercicio de la virtud total para con los demás. Pero, al lado de la justicia como virtud general, Aristóteles habla de la justicia como virtud particular, cuya relación con la justicia como virtud general sería la que existe entre la parte y el todo. 
Esta justicia como virtud particular es la que interesa a nuestros efectos, pues Aristóteles la concibe como igualdad: «si lo injusto es desigual, lo justo es igual». Ahora bien, Aristóteles distingue dos formas de igualdad que se corresponden con dos especies de justicia dentro de la justicia como virtud parcial: la justicia distributiva y la justicia correctiva. La justicia distributiva es la que se practica en las distribuciones de honores, riquezas o cualquier otra cosa que haya que repartir en la comunidad política y reside en que cada uno reciba una parte proporcionada a su mérito. (Ética a Nicómaco, V,1-5).


  • ESTRUCTURA TRIBUTARIA INEFICIENTE
Cuando se cuenta con una estructura tributaria ineficiente o no óptima se pueden tener al menos dos problemas; el primero consiste en la diferencia entre los recursos que se extraen de la sociedad y la cantidad que pueden ser regresados, mientras que el segundo puede referirse a la combinación de gravámenes con los que se constituye la estructura tributaria. En ambos casos la estructura tributaria deja de cumplir con su objetivo, tanto en su función de obtención de ingresos para sufragar los gastos del gobierno como en su función de redistribución del ingreso y la riqueza. La estructura fiscal de México no cumple con su cometido ya que es insuficiente para sufragar los gastos del gobierno, está lejos de su recaudación potencial y, en términos absolutos, resulta inequitativa.
LA LUCHA CONTRA LA DESIGUALDAD
La lucha contra la desigualdad social ha transcurrido paralelamente a la aparición de los derechos fundamentales. La Declaración de los Derechos del Hombre, en 1789, y la aprobación de la Carta de los Derechos Humanos, en 1948, son dos acontecimientos esenciales en este sentido.
Ambos textos elaboraron el marco necesario para el reconocimiento de los derechos inherentes a la condición humana, entre ellos, el de la igualdad y sus diferentes manifestaciones: social, política, económica o cultural.

REFERENCIAS
o ADAM, A., BECERRIL, G. (2011).. La fiscalización en México. Editorial UNAM. México.
o BANORTE (2001) “La Reforma Fiscal y sus implicaciones”. México.
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o HERREJÓN, J., et al (2014) Códigos de ética en la gestión empresarial. pp. 29 - 43, Editorial Digital UNID. Universidad del Tercer Milenio, México. Extraído de: https://play.google.com/books/reader?id=0jj3AwAAQBAJ&hl=es&pg=GBS.PT4
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o KANT, Emmanuel. Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre filosofía de la historia. Editorial Tecnos. Madrid, 1987.
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Víctor Manuel García Rosales
Ética, Profesión y Ciudadanía 
¿Es digno el trabajo infantil?
Este ensayo busca cuestionar si practicar el trabajo infantil es éticamente correcto dentro de nuestro país. Para ello, se mencionarán las consecuencias por llevar acabo dicha actividad, ya sean consecuencias positivas como negativas. También se mencionarán varios factores que defienden o provocan esta actividad, como a su vez se respaldará y/o cuestionará con una o varias teorías éticas sobre dicha práctica.
Introducción
En México, gran parte de la población que no cumple la edad requerida para poder laborar, han sido forzados a trabajar en ocasiones con diversos fines, ya sean personales o externos. De esta manera se atenta directamente contra la dignidad de las personas, como Kant lo menciona ̈tratemos a las personas siempre como un fin y nunca sólo como un medio ̈ (Rachels, 2007, 206). A su vez las personas que no tienen el nivel de educación necesario y comienzan a trabajar a edad temprana pueden llegar a ver su crecimiento personal afectado en la mayoría de los casos. “Una de las consecuencias más nocivas del trabajo infantil se manifiesta en la dificultad que enfrenta para asistir a la escuela las niñas y niños que trabajan” (Secretaría del Trabajo y Previsión Social, 2014, 6).
El trabajar desde la niñez, puede atentar claramente contra uno o varios derechos humanos, entre uno de ellos se hace mención a que una persona debe tener un nivel de vida adecuado para poder desarrollarse personalmente, y al momento de trabajar desde temprana edad se pueden descuidar muchas áreas de desarrollo personal. Por lo que debe existir una imparcialidad humana, Rachels (2007, 163) ̈insiste en que la comunidad moral debe
extenderse para incluir a todos los seres cuyos intereses se ven afectados por lo que hacemos ̈.
Por otro lado, las personas pueden aprender más desde el campo laboral a temprana edad que en la escuela como tal. En México, la mayoría de los casos no se dan de esta manera, sin embargo sí pueden llegar a existir algunos en donde quizá trabajar en la adolescencia dentro de una área más especializada, pueden traer muchos beneficios a la persona. Esperamos en ocasiones a ser adultos, a tener una educación superior para poder laborar, y en realidad creo que cierta experiencia o conocimientos podrían adquirirse desde antes.
Por lo que podría pensar que el trabajo infantil atenta contra la dignidad de las personas, en este caso niños, porque se usan más como un medio para poder cupmlir con un trabajo (en ocasiones forzado) que con un propósito que beneficie a ambos.
Desarrollo
La idea de no trabajar antes de ser mayor de edad viene de mucho tiempo atrás y no es algo que haya iniciado en México solamente. Viene de las distintas necesidades de las personas que puedan ir presentando entorno a su vida. “el trabajo infantil no sólo es producto del egoísmo de los padres, sino que surge a partir de la estrategia del hogar para sobrevivir y obtener una mayor cantidad de bienes” (Orraca, 2014, 117). “Al parecer las unidades domésticas organizan sus recursos y los hacen variar para adaptarse a las exigencias y necesidades de la sociedad en la que están inmersas, adoptan estrategias de acción en un nuevo entorno para perseguir un objetivo: su supervivencia”(Miranda Juárez, 2013, 18).
El trabajar como menor de edad puede implicar hacer tareas domésticas, en ese sentido sería un gran problema si el menor de edad se le maltrata de
alguna forma haciendo dicha tarea, pero en caso de realizar tareas que ayudan al ambiente familiar y éste no se ve afectado dentro de su desarrollo personal, no debería existir problema en cuanto a la dignidad de la persona antes mencionada. Tal como se menciona “existen algunas actividades realizables en la infancia culturalmente aceptables por estar adaptadas a la edad del menor y por cumplir una función formativa como ser humano dentro de la sociedad.” (Silva, Ramos, 2011, 7).
Por otro lado, existe el trabajo que se da por fuera del hogar, y es este en donde si bien puede no implicar trabajos forzados, el menor de edad puede presentar una tendencia en bajar su nivel educativo. Algunos se involucran en labores ilícitas, por ejemplo: el robo, el narcotráfico, entre otros más. “el trabajo asalariado de los menores es contratado principalmente por la propia familia, entorno que también se encuentra trazado por autoritarismos y relaciones humanas verticales” (Leyva Piña, Pichardo Palacios, 2016, 77).
Volviendo al principio de imparcialidad humana, los niños no parecen recibir los mismos beneficios que el trabajo realizado por los mismos adultos, aunque éste sea el mismo. “Si uno de los criterios básicos de diferenciación en la tipología del trabajo infantil es la remuneración, se dejan fuera muchas actividades que realizan los niños en el espacio de la cultura y en sus hogares” (Leyva Piña, Pichardo Palacios, 2016, 79). De tal modo que las niñas y los niños realizan un trabajo que no es remunerado, “la aportación que hacen las niñas y los niños además de ser invisibilizada es infravalorada bajo el argumento de la ayuda que comprende tareas marginales de menor envergadura en comparación con el trabajo de los adultos” (Miranda Juárez, Re, 2015, 104).
“Las estimaciones a nivel mundial señalan que alrededor de 215 millones de niños menores de 18 años trabajan, y una mayoría de ellos lo hace a tiempo completo” (Leyva Piña, Pichardo Palacios, 2016, 74). El trabajo de tiempo
completo sean cuales sean las circunstancias en un menor de edad, va a terminar repercutiendo en su vida de una magnitud considerable. Sin embargo, el principal diferenciador que he logrado distinguir en muchos niños con éxito sin eduación profesional completada, ha sido la pasión que tenían por realizar las cosas, la gran visión y tenacidad que muy pocas personas han tenido realmente. Un ejemplo claro es Amancio Ortega, quien desde antes de los 15 ya trabajaba en la industria manufacturera en España, “obtuvo una entrada en el negocio de la confección trabajando como repartidor para una tienda de camisas para hombres y como asistente en una sastrería, trabajos que lo expusieron a los costos de fabricación y entrega de ropa directamente a los clientes”, llegó a tener mucho éxito profesional en su vida y actualmente es el sexto hombre con más dinero en el mundo.
Conclusión
En México es muy complicado tener un empleo remunerado, sobresalir o destacar en la actualidad sin contar con una base sólida de estudios. Como lo mencioné anteriormente el trabajo puede dar experiencia y realmente en ocasiones se aprende mucho más dentro del campo laboral que en la escuela, sin embargo la dignidad humana se ve afectada y repercutida de manera negativa.
La mayoría de los empleos que tienen los menores de edad, en términos simples no tienen futuro, solamente son empleos comunes y repetitivos que parcialmente pueden ostentar contra la dignidad de ellos, sino es que ya lo hacen.
Por lo que concluyó que trabajar en edad infantil resulta en una consecuencia negativa para la misma imparcialidad humana y la dignidad humana de la mayoría de los menores que tienen trabajo actualmente.
Hoy en dia a pesar de existir una gran gama de oportunidades laborales para ellos, puede resultar bastante arriesgado el querer trabajar sin tener una base sólida de estudios, debido a que se puede quedar muy expuesto a recibir un trato poco digno, recibir un salario insignificante o simplemente a no crecer realmente como persona. Por lo que podría afirmar que “el trabajo a temprana edad mata la infancia de los niños y niñas” (Leyva Piña, Pichardo Palacios, 2016, 74). Aunque pueden existir casos de éxito, la edad avanza y la infancia también, es algo que no se podrá recuperar y en cierto modo termina afectando a la persona una vez crezca, sea ésta o no de escasos recursos.
Referencias
Forbes, S. (2019). Encyclopedia Britannica.Amancio Ortega. https://www.britannica.com/biography/Amancio-Ortega
Leyva Piña, M., & Pichardo Palacios, S. (2016). ¿Un mundo sin trabajo infantil?. El Cotidiano, (197), 73-81. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32545857010
Miranda Juárez, S. (2013). Reflexiones sobre los motivos del trabajo infantil
y adolescente desde la esfera familiar en México. Revista de la Facultad de Ciencias Económicas: Investigación y Reflexión, XXI (1), 11-23.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=90928088002
Miranda Juárez, S., & Re, D. (2015). El trabajo infantil rural en México y Argentina. El caso de dos complejos agroindustriales. Sociedad y economía, (29), 91-106. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=99639245005
Orraca, P. (2014). El trabajo infantil en México y sus causas. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, (45), 113-137. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11831301005
Rachels, J. Introducción a la filosofía moral (2006). Fondo de de Cultura Económica. México.
Silva, E., & Ramos, A. (2011). Medición del potencial trabajo infantil: una propuesta metodológica demográfica. Población y Salud en Mesoamérica, 8 (2), 1-23. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44615611002
Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2014). El trabajo infantil en México: Avances y desafíos. México. Recuperado de: http://www.stps.gob.mx/bp/gob_mx/librotrabajoinfantil.pdf
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Javier De León García A01261003
Ética profesional y ciudadanía
ITESM Campus Guadalajara

El usuario como medio, no como un fin

En el pasado, los seres humanos teníamos y adquiríamos lo necesario y suficiente para sobrevivir, con excepción de algunos casos, en los que buscábamos el poder por medio de los bienes. En contraste, hoy en día vivimos en un mundo menos estático y más inestable, que permanece en cambio constante, con variables interminables, lleno de “necesidades”, deseos y objetos que nos satisfacen mediante su consumo continuo y en muchos casos, desmedido. Vivimos en un mundo en donde abundan las empresas meramente capitalistas, con el fin de enriquecerse a sí mismas y  a los inversionistas, sin un compromiso por la verdad ni con su principal pilar, el consumidor; empresas llenas de códigos morales y “éticos”, pero sin un pensamiento realmente crítico ético y en algunos casos, pensamientos superficiales utilitaristas; con variables reducidas a su conveniencia; con una visión monológica, sin categorías éticas complementarias y con el fin de justificar sus acciones a su favor.

La empresa moderna se ve “forzada” a controlar al consumidor, gracias a la economía tan volátil y cambiante que tenemos hoy en dia. La forma de controlar al consumidor es “diciéndoles” cuándo y cuánto tienen que comprar, por medio de diferentes métodos. La obsolescencia programada es el método mediante el cual muchas empresas suelen controlar al consumidor, para comprar mas y mas seguido. En este ensayo hablaremos sobre la obsolescencia programada desde tres perspectivas éticas distintas, la Utilitarista, la Kantiana, y la dialógica, posteriormente comparándolas para llegar a una o varias posibles soluciones acerca de la obsolescencia programada.

En principio me gustaría definir lo que es la obsolescencia programada y sus orígenes, y posteriormente como se lleva a cabo hoy en dia. Existen dos tipos de obsolescencia programada, una de ellas sucede previamente de sacar un producto al mercado, y la segunda sucede posteriormente a su introducción al mercado. La primera consta de generar o mas bien debilitar un producto ya sea por el uso de materiales y/o procesos y de esta manera acortar su vida, el otro tipo se genera a partir de que la empresa incita a la compra mediante dos métodos, uno de ellos es por estética y novedad, y el otro puede se puede generar a partir de la incompatibilidad de los productos antiguos con los nuevos, de esta manera acortando su tiempo de vida por percepción y no por medio de la función.

El primer caso de obsolescencia  documentado surgió en los años veintes, con uno de los objetos más esenciales en nuestro dia a dia, el foco. En un principio cuando Edison anunció su primer foco a la venta, contaba con una vida útil de dos mil quinientas, hasta que llegó el cartel llamado Phoebus controlando la producción alrededor del mundo, debilitando las bombillas y así haciéndolas durar un total de mil hrs, y de este modo hacer que los consumidores comprarán más focos en menor tiempo. Como podemos observar en este caso es un caso de obsolescencia programada previa a su lanzamiento al mercado.

En los años treintas la obsolescencia programada se propuso como una solución por Bernard London para la recesión de los Estados Unidos, en donde London proponía que los objetos tuvieran una vida útil y después de cierto tiempo de destruyeran, con el fin de generar más empleo y desde su visión y círculo virtuoso de la economía, no con el fin único de generar ganancias, sino de empleos. A Pesar de sus buenas intenciones, esta propuesta no fue llevada a cabo, sin embargo no fue la última vez que se habló de la obsolescencia programada.

Brook Stevens, diseñador industrial,  fue la siguiente persona que hablo de estos temas, pero con una visión distinta, donde no se trataba de obligar al consumidor a comprar un nuevo producto, sino de seducirlo a hacerlo, ya se por mejoras a los productos, o simplemente mejorando su diseño estético y de esta manera atacando a su deseabilidad, como mencionamos en el segundo tipo de obsolescencia programada, que se genera posteriormente a que un producto sale al mercado.

Actualmente la obsolescencia programada se percibe como un mal necesario, ya que no solo está el interés de las empresas de por medio, sino que en muchos caso esto es lo que le da trabajo a diseñadores, arquitectos, y otras carreras enfocadas a la producción y creación de nuevos productos.

Ya que tenemos más claro el contexto de la obsolescencia programada, sus “beneficios” y repercusiones podemos pasar a analizarlos desde las diferentes perspectivas, me gustaría empezar desde el punto de vista utilitarista. Bentham afirma que el objetivo universal del utilitarismo no es buscar la mayor cantidad de felicidad de todos, sino la del mayor número de personas (Bentham, 1789, pag. 12), como podemos ver en esta teoría ética filosófica, se involucran dos factores, uno de ellos es el número de personas, y el siguiente es desde una perspectiva hedonista, la felicidad de cada uno de ellos, posteriormente de tomar en cuenta ambos, se tiene que tomar una decisión hacia el lado donde se perciba un bien para la mayor cantidad de personas. Ahora también tenemos que saber que felicidad es más importante para las personas, según Stuart Mill, los utilitaristas han basado la superioridad de los placeres mentales sobre los corporales. (Mill, 1984, pag. 02) Tomando en cuenta lo ya mencionado, es casi imposible llegar a una solución o conclusión ética, ya que en este mundo tenemos un sin fin de variables, como por ejemplo todas las personas que hay detrás de un producto, son incontables, ya que un producto por más sencillo que sea tiene una mano de obra incomprensible en su totalidad, desde las personas que extraen la materia prima, los fabricantes, las personas que operan el las maquinarias, administradores, etc., el transporte de los productos, equipos de diseño, mercadotecnia y detallistas, el impacto ambiental y por el último el impacto en la vida de las personas. Es un trabajo de vida optar por esta ruta para llegar a una conclusión real y sensata, donde no se involucre un punto de vista o una preferencia y de esta manera involucrar todas las variables posibles, ya sea el punto de vista de la empresa que se enfocaría en seguir produciendo ya que de ellos dependen miles de personas, o el punto de vista del usuario, que siempre va a querer que su dinero le rinda de mejor manera.

Ahora bien si este tema lo vemos desde un punto de vista Kantiano podemos llegar a conclusiones más concisas y claras, simplemente por el hecho que Kant, cuanta con una filosofía de valores y/o respuestas universales. La perspectiva de Kant hacia la ética, parte de la dignidad, donde el menciona que “los seres humanos tienen un valor intrínseco, esto es dignidad, que los hace valiosos sobre cualquier precio” (Rachels. 2006, 204), tomando en cuenta esto y que Kant también menciona que al ser humano siempre lo tenemos que ver como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como medio (Rachels, 2006, 205). Teniendo clara la postura Kantian podemos ver que el ser humano siempre tiene que estar por arriba de nuestros propios intereses, cosa que la obsolescencia programada no genera, porque de esta manera las empresas suelen controlar al mercado (consumidor), cuando es algo que nosotros en realidad no pedimos pero estamos involucrados de manera involuntaria atacando de esta manera nuestra dignidad y autonomía, haciéndonos ver solo como un medio para su fin, sin en realidad ser un fin para ellos.

Al igual que Kant podemos apreciar la visión dialógica de Apel, que comparte el mismo sentir de Kant, sin embargo su método no consta solamente de un pensamiento teórico sino pragmático, ya que considera que el pensamiento Kantiano “no se preocupa por las consecuencias al momento de aplicar las máximas, y que es un lujo que la ética de la responsabilidad no se puede dar” ( Apel, 1991, pag. 27), además Apel considera que todas las personas involucradas son las que tienen que dialogar, para llegar a un acuerdo, de este modo podemos darnos cuenta que, la teoría dialógica toma en cuenta los mismos aspectos de la dignidad y autonomía que tenía Kant, sin embargo solo se le ha agregado ese factor dialógico y de esta manera como lo menciona Apel, “la relación sujeto - sujeto… nos ha mostrado que la razón humana es en el diálogo y no el monólogo” (Apel, 1991, pag. 27), cosa que las empresas hoy en dia no hacen en el momento que nos venden algo, ya que de cierta manera genera que el ser humano no se convierta en un fin sino en un medio, no por el hecho de que un producto se descomponga, deje de funcionar o queramos comprar otro, sino la manera en la que se maneja todo este tema con las empresas, porque no existe transparencia de las empresas al usuario, donde no se explica los límites del producto, y realmente lo que se puede esperar de él, lo único que podemos ver de las empresas a nosotros son falsas espectativas que apelan a nuestras emociones y no realmente a nuestra razón, de esta manera atentando contra nuestra autonomía y dignidad en nuestras decisiones del dia a dia.

En conclusión podemos ver que la obsolescencia programada en realidad no es algo que en realidad existiera desde el principio de los tiempos, sino que es algo que el mismo ser humano a creado y no sabe controlar, ahora, la problemática no está solo en la falta de calidad, ni en los fallos preestablecidos, o simplemente un diseño feo y poco deseable, sino que radica en dos situaciones: una es en cómo se utiliza al usuario como medio para cumplir con los fines de las empresas, dándole a las personas una calidad de cosa no racional, ni autónoma, como Kant lo menciona; y  la segunda, con el diálogo inexistente en un canal directo inexistente también de las empresas con el consumidor, sin la posibilidad de hacer a las empresas responsables de sus errores, o promesas.

Debido a cómo se ha estructurado la sociedad hoy en día, el ser humano necesita de los productos para alcanzar su sentido de trascendencia, convirtiéndolos en un mal necesario de su modus vivendi. Es por ésto que nosotros como diseñadores, así como los empresarios, somos los responsables de interpretar, detectar y culminar estas necesidades y problemas en la sociedad y en el mercado de la manera más éticamente posible, eliminando conceptos irreales y no sustentables como el de la obsolescencia programada y de esta manera siempre dando lo mejor.



















Referencias Bibliográficas
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Consumo Ético: diseñador, consumidor y necesidad. Armando Soto V.


Consumo Ético: diseñador, consumidor y necesidad.
Armando Soto V.

Introducción

En este texto hablare sobre el diseño y su relación con el consumidor y sus necesidades, ¿en realidad se satisface una necesidad primaria?, ya que como diseñadores esta es una idea a la que nos hemos enfrentado durante mucho tiempo, cuando un producto es en realidad necesario para el usuario, ¿es algo que lo beneficiara y genera una transición placentera durante la vida del usuario así como la del producto?, donde es que este producto terminara al ser desechado y acaso fueron correctas las estrategias de desarrollo y presentación/acercamiento del producto  al usuario.

Como diseñadores tenemos una tarea enorme, básicamente por que generamos los productos del día a día y los productos y servicios del mañana. Todo por medio de soluciones optimas al estilo de vida del segmento de mercado al que dirigimos cierto producto, sin embargo en estos tiempos existen diferentes percepciones sobre una necesidad primaria o directa y una falsa, es necesario replantear estas ideas dentro del rubro del diseño y llegar a una categoría acertada al contexto donde vivimos como sociedad y a donde iremos.

Sin embargo la problemática que planteo no puede ser abordada solamente por el sector del diseño, se tiene que tomar en cuenta otros factores que se relacionan con el como lo son la economía, marketing, sociedad y medio ambiente ya que estos son factores importantes en el tema, tanto en cómo se genera un acercamiento al usuario, que es lo que lo convence de consumir cierto producto y por qué, cuáles son las opciones que cada quien tiene sobre lo que puede, quiere y debe consumir y las implicaciones sociales y ambientales que tiene el hacerlo










Desarrollo
Con el diseño se busca generar un bienestar en el usuario por medio de un producto diseñado acorde a las necesidades, problemáticas o calidad de vida de el usuario seleccionado, todo con el fin de generar un impacto positivo en la persona que le permita seguir desarrollándose como individuo, en pocas palabras este es un acercamiento utilitarista, generar el mayor bien a un numero indefinido de personas o las personas que consuman este producto, algo que me parece interesante y muy acertado en lo que es el diseño es lo que se menciona en el Enfoque Utilitarista “Al decir que hacer, debemos, por tanto, preguntar qué curso de la conducta promovería la mayor felicidad para todos aquellos que serán afectados. La moral requiere que hagamos lo que sea lo mejor desde ese punto de vista”, (Rachels, 150), como diseñadores estamos encargados de generar una cierta conexión con el usuario que le permita adueñarse del producto que utiliza, esta apropiación desencadena sentimientos en el usuario que se pueden traducir en la felicidad que siente al usar un producto que en todos los sentidos le pertenece y le ayuda a realizar cierta actividad de una manera eficiente.

Esto es algo que como diseñadores a nivel mundial hacemos muy bien pero al mismo tiempo lo hacemos mal, muy mal. Ya que existen diferentes puntos a tomar en cuenta durante el desarrollo de un proyecto de diseño, sin embargo muchos de estos se quedan estancados en la parte estética, donde lo que se ofrece al usuario es un producto hueco simplemente generara un sentimiento momentáneo y carecerá de un fin en el mundo.

Tenemos que comprender el significado de bienestar para poder satisfacer las posibles necesidades de nuestro usuario y generar un verdadero impacto en su calidad de vida, el bienestar es el conjunto de diferentes factores que se necesitan para “vivir bien” o tener una buena calidad de vida, sin embargo es un termino subjetivo para cada persona ya que cada quien puede estar interesado en diferentes puntos que le permiten alcanzar ese bienestar individual.
Dicho esto como es posible saber si en realidad se están generando estas soluciones a las personas, o si están siendo introducidas a nuestras vidas de una forma correcta, se esta tomando en cuenta y respetando  la dignidad de las personas por parte de los diseñadores y el modelo consumista en el que vivimos.

Como menciona Kant, tenemos que ver a la persona como fin y nunca como medio, todo ser humano tiene valor y dignidad, posee un valor en si mismo. Por lo tanto por que es se permite al consumismo manipulativo atentar contra la dignidad de las personas, al utilizar métodos que apelan a los deseos viscerales del consumidor, se vende una ilusión, una tendencia o una pequeña porción de estatus, este tipo de practicas de acercamiento de producto al usuario utilizan a las masas como un mero fin sin tomar en cuenta lo que estas tiene que hacer para poder adquirir o gozar de esos “productos”.

Es necesario comprender como funciona el consumismo y a su vez como puede convertirse en consumo ético, el consumismo es un termino que ha forjado el modelo de vida en el que nos hemos desarrollado por generaciones y a marcado el ritmo de nuestras vidas, un modelo que premia el desarrollo pero sesga el cambio.

Como consumidores tenemos una responsabilidad con lo que consumimos y por que lo hacemos, “ahora bien los consumidores carecen de la información necesaria sobre las consecuencias de los productos para el conjunto de la sociedad y para el entorno” (Adela Cortina, 1999). Gracias a que no contamos con la información necesaria se produce un hueco entre lo que consumimos, lo que es y lo que podría ser en un futuro. Esto puede suceder ya que la información que la empresa que comercializa este producto no es tan accesible como se esperaría o es lo suficientemente clara para ser comprendida por las personas, sin embargo no se trata de culpar a alguien si no de generar un cambio en estas practicas que sean morales apelando a la autonomía de las personas de tomar una decisión, o sea a su libertad, cada quien tiene la voluntad para tomar una decisión, “debe hacer abstracción de todo objeto, hasta el punto de que este objeto no tenga sobre la voluntad el menor influjo, para que la razón práctica (voluntad) no sea una mera administradora de ajeno interés, sino que demuestre su propia autoridad imperativa como legislación suprema.” (Kant, 58) menciona que tenemos la voluntad para regirnos a nosotros mismos en nuestra toma de decisiones aun que estas no nos generen un resultado negativo o consecuencia, podría afectar a un tercero, y al no incluir a esta persona o esto ya no seria una ley universal.

Por lo tanto es necesario tomar en cuenta todos los que podrían ser afectados por este tipo de practicas, la información es poder en estos tiempos, un poder que puede cambiar el rumbo de nuestras vidas de una forma radical.

La asimetría de la información es un concepto que se lleva a la practica, para comprenderlo mejor, “La asimetría de la información es una situación dentro de una transacción en la que una de las partes tiene mayor o mejor información en comparación con la otra.  Esto tiene el potencial de crear una situación dañina debido a que el vendedor o el comprador podrían aprovecharse de que le falta información a su contraparte.” (Javier Arreola, Forbes, 2015), se utiliza para estar un paso delante de tu contraparte sin embargo, como dice Javier Arreola puede genera una situación dañina, se promueve un tipo de negocio poco ético donde para generar el mayor ingreso posible es necesario mantener información en secreto o con poca claridad, esta es una ventaja que es aprovechada obviamente solo por una parte pero que es lo que pasa con su contraparte.

Somos personas autónomas que tomamos nuestras propias decisiones casi por toda nuestra vida, ya que contamos con la capacidad, criterio, moral y voluntad para hacerlo sin embargo que pasa con esta autonomía cuando la decisión que estamos tomando esta siendo guiada por este tipo de practicas, donde funcionamos como un rebaño que esta siendo guiado a un punto ciegamente, es una practica que debe de ser modificada, debe ser clara es sus dos partes sobre que esta pasando y que podría pasar.
Conclusiones

Como mencione anteriormente en el texto, vivimos en un modelo de sociedad que premia el desarrollo mas no el cambio, sin embargo es una contradicción en si, para que exista desarrollo tenemos que cambiar, tenemos que identificar y cambiar nuestros patrones de comportamiento en la dirección que beneficie a todos y no solo a unos como sucede ahora.

El diseño no es ético es su totalidad, existen muchas problemáticas que buscamos resolver sin embargo muchas de las respuestas dadas por nuestro rubro son superficiales y en algunos casos sin sentido, tenemos la capacidad para generar un cambio verdadero pero muy pocos sabemos como, muy pocos buscan como, y los que lo logran no reciben el foco de atención que merecen para dar a conocer su proceso y método.

A su vez el diseño se desarrolla muy de la mano con la manipulación de la información, como estudiante de esta carrera he tenido experiencias donde lo mejor es no ser honesto, por ejemplo si el proyecto fue mal interpretado por el receptor sin embargo le gusto, todo se modifica a el rumbo que este quiere aun que se desvié del concepto inicial o la finalidad planteada desde un inicio.

Como diseñadores tenemos que entender lo que podemos hacer y como lo lograríamos, tiene que existir un nuevo enfoque del diseño que no sea llegar a producir para el 1% de la población, comprender que el cambio no sucede sin un engrane que lo mueva y ese podemos ser nosotros.






Referencias

Adela Cortina. (2002). Por una ética de consumo. Madrid: Taurus.

Kant, M, (2003). Fundación de la metafísica de las costumbres. México DF: Porrúa


Ortiz, G, (2008). La ética del consumo ¿Es usted un consumidor solidario? Revista el Consumidor,  371, 76-80


Rachels, James. El Enfoque Utilitarista. Pág. 150


Referencias completarías

Rethinking Design Consumerism and the Enviroment https://www.core77.com/posts/27992/Rethinking-Design-Consumerism-and-the-Environment

Arreola, J, (2015, 16 septiembre). (A)simetría de la información: la disrupción infinita Recuperado 09 mayo 2019, de https://www.forbes.com.mx/asimetria-de-la-informacion-la-disrupcion-infinita/




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LA REALIDAD DETRÁS DE LA VIVIENDA SOCIAL Renato Andrés Aguilar García

Renato Andrés Aguilar García
   A01328654
LA REALIDAD DETRÁS DE LA VIVIENDA SOCIAL

PALABRAS CLAVE
Vivienda social
Asentamiento Irregular
Marginación
Felicidad
Derechos humanos
Dignidad
Equipamientos y servicios
Voluntad
México y Latinoamérica
Calidad de vida
Habitabilidad
Mínima capacidad adquisitiva






INTRODUCCIÓN
A pesar de tener más de un siglo desde su aparición, la vivienda social sigue siendo una problemática muy grande para los diferentes países de Latinoamérica y el mundo.  Sus antecedentes se remontan hacia mediados del siglo XVIII con la llegada de la revolución industrial. Cuando las clases obreras se vieron obligadas a trasladarse a las ciudades para convertirse en mano de obra en fábricas; “esta alta concentración de habitantes en los centros urbanos generó condiciones insalubres y de hacinamiento.” (Rugiero, 2000:67-99)
Es un hecho que la vivienda social ha tenido un progreso continuo. Sin embargo, no hay un agente o medidor que pueda asegurar que los hogares de esta tipología realmente cumplen con los estándares necesarios para que puedan ser habitadas por una familia. Por lo tanto, a pesar de que cada vez hay más políticas que permiten crear más viviendas sociales, no hay un parámetro que dictamine que las familias que las habitan tengan las mismas condiciones en cuanto a calidad de vida, habitabilidad y accesibilidad de las clases sociales más altas.
En algunos casos, la aproximación a equipamientos (salud y educación) y servicios básicos (agua y luz) es inaccesible para algunas de estas familias, ya sea porque viven en espacios muy alejados de la ciudad (periferia) o por habitar en asentamientos irregulares. Esto atenta contra sus derechos humanos que, como lo describen Hernández y Fuentes, “los derechos humanos son los que la persona tiene por su calidad humana y son privilegios fundamentales que el hombre posee por el hecho de serlo, por su propia naturaleza y dignidad […] han de ser consagrados y garantizados” (Hernández y  Fuentes, 1991;7) ya que las priva de sus necesidades básicas para vivir y del mismo modo sus derechos a la educación y a la salud por el difícil acceso a instituciones pedagógicas y hospitales.
Por otro lado, a pesar de que hay una mayor oferta para las clases sociales más bajas, el precio de los hogares es inalcanzable para el poder adquisitivo y patrimonio de dichas comunidades. Además, complementando que algunas de las ofertas de vivienda no cumplen con parámetros de calidad, el adquirir alguna de ellas no tiene una repercusión significativa para la calidad de vida de las familias. Y en el caso de que estas puedan acceder a un préstamo en bancos o instituciones, el costo termina siendo el doble del precio real de la vivienda.
Por último, las familias a las que les es imposible adquirir algún tipo de vivienda formal, como las viviendas económicas o sociales, se ven obligados a habitar en asentamientos irregulares. Con ningún tipo de servicio y difícil acceso a equipamientos de salud y educación. Esto repercuta en su intento por alcanzar la felicidad que como la describe Yepes, “es aquello a lo que todos aspiramos, aún sin saberlo, por el hecho de vivir” (Yepes, 1997:211)














VIVIENDA Y CALIDAD DE VIDA.  
Como puntúan Hernández y Velázquez, “La producción de vivienda social en México, en los últimos años, ha tenido un crecimiento sostenido, sin embargo, tendríamos que validar si esta masiva producción alcanza los parámetros mínimos de habitabilidad.” (Hernández, Velázquez, 2014, 2).  
La habitabilidad es un término usado para establecer si las condiciones de los espacios y del entorno son aceptables, y puede afectar directamente contra la calidad de vida de las personas que habitan una edificación. Cabe recalcar, que la mejora en la habitabilidad de un hogar o varios puede incrementar de manera significativa las condiciones de las comunidades que la habitan en el ámbito físico, social y psicológico. Como sugieren Zulaica y Celemín. “Mejorar la habitabilidad significa incrementar la calidad de vida de los usuarios” (Zulaica y Celemín, 2008:129-146).
Por lo tanto, el no contar con un hogar habitable, impactaría de manera inmediata con la felicidad a la que aspira una persona. Porque ella no sería capaz de realizar actividades cotidianas, tanto en su círculo familiar como en su vecindad, a su confort y en completa plenitud. Como cita Yepes a Leibniz “Felicidad significa para el hombre plenitud” (Leibniz: 2). Esta falta de confort en el hogar se debe a que la propia naturaleza de algunos conjuntos de vivienda social (dimensiones / ubicación / accesibilidad) no cumple con los parámetros básicos para vivir.
En muchos países de Latinoamérica y del mundo, el habitar un espacio se ha convertido en uno de los mayores retos a afrontar y solucionar. Como señalan Julián Salas y Felipe Colavidas, “El mayor reto […] se ha centrado en la satisfacción de sus necesidades vitales básicas: vestir, comer y habitar. Del habitar se desprende la habitabilidad, que se extiende no sólo a la vivienda en sí, sino también a las características del conjunto habitacional (infraestructura y equipamiento) y a las del entorno (nivel de servicios), formando los asentamiento urbanos o rurales” (Colavidas, Salas, 2005:226-229).
Habitar un espacio tiene un significado global y demanda ciertos requisitos que van más allá de la existencia de una vivienda habitable. Estos requisitos obligatorios, comprenden la existencia de una red de espacios públicos, sistemas de infraestructura y servicios, y un entorno seguro. El conjunto de estos espacios conforma, en su totalidad un asentamiento seguro y vital para cualquier comunidad que resida o permanezca en un lugar.  
Entonces, un hogar habitable es un derecho humano, porque si un espacio no cuenta con una red de movilidad, trasporte público, servicios de agua y luz, equipamientos de salud y educación accesibles, no tiene garantizados privilegios que tiene el ser humano por el hecho de serlo. Ya que se les priva de necesidades básicas para vivir y para desarrollarse. Como se mencionó antes,” los derechos humanos son los que la persona tiene por su calidad humana” (Hernández y Fuentes, 1991;7) Por lo tanto, podemos entender que una vivienda habitable es una condición indispensable para el ser humano.
Por otro lado, en países latinoamericanos y en México existen lagunas de información, que impiden el verdadero conocimiento del estado actual de algunos de los complejos residenciales sociales. Al mismo tiempo, esta laguna impide la creación de más y mejores medidores de habitabilidad que permitan y regulen las condiciones de las viviendas sociales. El señalamiento de Velázquez y Hernández es alarmante, “La falta de información sobre el comportamiento, nivel de calidad de vida y satisfacción alcanzados por los usuarios que habitan una vivienda, ponen de manifiesto la necesidad de implementar mecanismos de medición que validen esta situación […] Las viviendas sociales se diseñan bajo prototipos preestablecidos en donde se trata de llevar a los límites mínimos el diseño de los espacios. Tal es el caso de los prototipos estudiados dentro de los cuales encontramos viviendas con un solo dormitorio y hasta cinco personas interactuando en 33,5 metros cuadrados de construcción. El poco espacio que estas viviendas proporcionan a sus habitantes imposibilita el desarrollo de las actividades cotidianas produciendo que se improvisen espacios alternos que ayuden a mitigar esta carencia […] esta improvisación por falta de espacios adecuados va generando tensión entre los miembros de la familia limitando la interacción entre ellos y su hábitat.” (Hernández, Velázquez, 2014, 2).
Como Eusebio Fernández cita a Kant “lo que se halla por encima de todo precio y por tanto no admite nada equivalente, tiene una dignidad” (Fernández, 2001:13), adicionalmente “el reconocimiento de los derechos humanos es el medio de  garantizar la realización de una vida digna, su falta de reconocimiento significa vivir por debajo de la exigencia de esa vida digna”(ibid:13) Entonces, las condiciones de la vivienda social no atentan solamente contra la búsqueda de plenitud y los derechos humanos de una persona, sino también contra su propia dignidad. Porque un ser humano, ante todo, debe ser capaz de cumplir sus necesidades básicas en las condiciones adecuadas para realizarlas.

EL IMPACTO DE LA CALIDAD DE VIDA EN LO COTIDIANO
Se pensaría que, la creación de complejos residenciales sociales en masa, los problemas sociales y de la vivienda se solucionarían, pero el problema de la habitabilidad es tan complejo, que estas condiciones pueden causar otros efectos en sus habitantes. Como puntúan Alfredo Rodríguez y Ana Sugranyes “en muchas ciudades del mundo la creación de grandes concentraciones homogéneas de pobreza crea a la larga problemas y tensiones sociales. Las políticas de vivienda social exitosas en términos cuantitativos tienden a crear estas concentraciones “(Rodríguez, Sugranyes, 2005, 18)
Algunas de estas zonas no tienen acceso a la mayoría de las necesidades básicas para vivir, es fácil entender por qué se detonan tensiones y problemáticas. Las personas que habitan un espacio en el que no pueden satisfacer sus necesidades básicas tanto individuales como grupales o familiares diariamente, se encuentran insatisfechos. Así lo describen Rodríguez y Sugranyes.  “Los residentes de estos conjuntos no están satisfechos con sus condiciones de vida, tienen problemas de convivencia que se expresan en distintas manifestaciones de violencia: intrafamiliar, delitos con lesiones en lugares privados.” (Rodríguez, Sugranyes, 2005, 18)
Por lo tanto, un ser humano que no es capaz de satisfacer sus necesidades básicas en su propio espacio no puede ejercer su voluntad a criterio propio. Entonces no existiría autonomía en su expectativa de vida porque esta no estaría regida por sus valores y deseos. Como define Kant “la voluntad de todo ser racional está atada a ella necesariamente como condición” (Kant, 2003:57). Por consiguiente, un ser humano que no puede ejercer su voluntad no sería más un ser racional, sino más bien un objeto.
Por otro lado, la realidad es que a pesar de que el mejoramiento de un desarrollo progresivo de la vivienda en términos cuantitativos y cualitativos ha sido abordado, muchas veces se pospone por algún otro proyecto que de una manera se califica como “exitoso” y que terminará en el mismo resultado. Como señalan Sugranyes y Rodríguez, “Si estos conjuntos son el resultado de una política habitacional implementada con algunas variaciones a lo largo de 25 años y que diversas autoridades han calificado de muy “exitosa”, hay dos preguntas. La primera es que obviamente algo no ha funcionado bien en dichas políticas de vivienda social, en términos de contexto urbano, de la calidad y tamaño de las viviendas, de la organización y convivencia social […] Las propuestas de innovación rara vez llegan a la práctica. El concepto de desarrollo progresivo de la vivienda y su entorno ha sido cíclicamente abordado y relegado.” (Rodríguez, Sugranyes, 2005, 18).
No es solamente una problemática social, esto abarca desde la política hasta lo cultural y lo empresarial. Es decir, es un fenómeno que ocurre en distintos lugares al mismo tiempo. La creación de modelos o conjuntos de vivienda social, deberían de ser planteados de la mano con los usuarios hacia los cuales están dirigidos. El no establecer una comunicación con los involucrados no presentaría una solución de gran impacto hacia su calidad de vida. Porque las personas que viven en estos complejos son los que mayor compresión tienen sobre sus propias necesidades insatisfechas y sus condiciones. Por lo tanto, se debe replantear los modelos, e identificar a las personas de interés y recurrir al diálogo para reconocer y desarrollar nuevas y mejores propuestas a través del modelo constructivista descrito por Raufflet como “la identificación de los stakeholders mediante un procedimiento del diálogo, el cual tiene como ejes fundamentales la comunicación y la transparencia” (Raufflet,2017:91)
LAS CONSECUENCIAS DE LA CAPACIDAD MÍNIMA ADQUISITIVA
En México, gran parte de las familias con escasos recursos, no cuentan con el suficiente poder adquisitivo para apropiarse de una vivienda. La mayoría de las viviendas, aunque sean de interés social, tienen un costo elevado para los alcances hacia el público al que van dirigido. Como señalan Edgar Barona y Fernando Sánchez “Una familia no debe pagar mensualmente por la vivienda más de 25 ó 30% de sus ingresos en ese mismo período. Como resulta evidente, al ser variables los ingresos y, por lo tanto, la capacidad de pago de la población, a medida que baja la escala de ingresos familiares, la familia puede aspirar a una vivienda de precio cada vez menor. Más aún, por debajo de un cierto nivel de ingresos, en el que lamentablemente se encuentran la mayoría de los habitantes, los costos de casi cualquier tipo de vivienda superan la capacidad de pago de las familias y, por lo tanto, requieren de subsidios para poder disfrutar de una vivienda adecuada.”  (Barona, Sánchez, 2005, 10).
La problemática no cuenta con una solución inmediata para la población que lo enfrenta. Al no contar con una respuesta a corto plazo, las familias que desean apropiarse de una vivienda social, que a su vez significa, el deseo de un desarrollo, tienden a adquirir un préstamo o crédito a alguna institución financiera. Como lo describen Barón y Sánchez, “una vivienda unifamiliar de Tipología A tiene un costo de unos 107 mil pesos, se vende al contado a 120,578.65 pesos, precio casi prohibitivo para la población a la que va dirigida ese tipo de vivienda, y de encarar créditos bancarios, el precio es más del doble del costo de producción ($ 256,229.00).” (Barona, Sánchez, 2005, 10). Las políticas de préstamos con respecto a vivienda funcionan de tal manera que el costo termina siendo el doble para la familia que lo solicitó. Por lo tanto, estas medidas impiden la consolidación económica y social de las comunidades más desfavorecidas.
Es imposible la consolidación y progreso de las comunidades más afectadas por que todas las posibilidades de una mejora están en su contra. Es una problemática aún más grande, el simple hecho de adquirir una vivienda social, la cual muchas veces no cuenta con los espacios y dimensiones mínimas para habitarse, resulta ser más perjudicantes que significativo para la calidad de vida de las familias.
Nuevamente la vivienda social, atenta contra la dignidad humana. Ya que adquisición de un hogar de acuerdo con el proyecto de vida o deseo de un ser humano es frustrado por el nivel de su capacidad económica. Por lo tanto, a pesar poder adquirir un hogar, este no se logra a partir de las condiciones más beneficiosas para el involucrado, sino más bien, para el prestamista. Entonces, el ser humano es reflejado como un objeto y un medio, cuando en realidad es un ser racional que debe ejercer su voluntad y ser capaz de adquirir sus privilegios por el hecho de su calidad humana. Así como lo mencionan Hernández y Fuetes “los derechos humanos […] son privilegios fundamentales que el hombre posee por el hecho de serlo”. (Hernández y Fuentes, 1991;7)

LOS ASENTAMIENTOS IRREGULARES
Un asentamiento irregular está conformado por un grupo de personas a las cuales les es imposible adquirir una vivienda permanente. Son establecimientos auto construidos por una comunidad o individuo que además de no cumplir con parámetros básicos de habitabilidad, son ilegales. Así como lo describen Andrés Mosquera y Angela Ahumada, “La connotación social responde a la incapacidad que tienen las familias de adquirir los recursos para acceder de manera regular a vivienda y servicios. La manifestación de estos asentamientos en las ciudades se puede apreciar en zonas de decadencia (centros de la ciudad) y en la periferia hoy denominados barrios subnormales, vecindad, entre otros.” (Mosquera y Ahumada, 2005: 14) Adicionalmente “los asentamientos irregulares son el acceso al suelo, la producción de la vivienda y la apropiación/obtención de bienes colectivos asociados a vivienda y servicios urbanos. Durante este proceso de lucha para obtener estos servicios, la población de manera ilegal logra dotarse de algunos”. (ibid:14)
Estos cuentan con las peores condiciones para vivir y las personas que se consolidan en estos lugares, generalmente no tienen oportunidad de crecimiento o progreso continuo. Como señala Bertha Caraveo “el hacinamiento, la ubicación de la vivienda en sitios peligrosos (arroyos, basureros, lugares cercanos a focos de contaminación, diques de contención de agua, etcétera), son algunos indicadores de la existencia de ese déficit cualitativo en la producción de vivienda” (Caraveo, 2009, 159).
Como lo describe Caraveo “Por una parte, tenemos que existe una mayor demanda de vivienda debida al crecimiento de la población, la incapacidad económica en la adquisición de esta, la pérdida del poder adquisitivo del salario de los trabajadores, que no sólo afecta a éstos, sino que engloba un proceso de proletarización y empobrecimiento de las clases medias. Esto repercute en la calidad de vida y, por ende, en las condiciones generales de su reproducción.” (Caraveo, 2009, 162).
La creación de vivienda irregular como este tipo de asentamientos, ocurre cuando las personas a las que aspiran a un hogar, digno y habitable no pueden adquirirla por sus propios medios, por lo tanto, recurren a este tipo de vivienda temporal. Un ser humano sin oportunidad de progreso, renuncia a sus aspiraciones y deseos propios, por lo tanto, afecta la felicidad y desarrollo de este, así como lo menciona Yepes, “la felicidad es aquello a lo que aspiramos” (Yepes, 1997:211).
Por otra parte, este tipo de asentamientos es atenta contra los derechos humanos, debido a que las condiciones que se viven dentro de ellas pueden ocasionar problemas contra la salud y vida de sus habitantes. Así como antes se ha mencionado, el ser humano debe de ser capaz de cumplir sus necesidades, por el hecho de su propia naturaleza. Así como como lo describen Hernández y Fuentes, “los derechos humanos son privilegios fundamentales que el hombre posee por el hecho de serlo, por su propia naturaleza” (Hernández y Fuentes, 1991;7)

EN LOS PIES DE LOS INVOLUCRADOS. NARRATIVAS SOBRE HABITAR EN UNA VIVIENDA SOCIAL.
Una parte de la problemática ante la falta de soluciones para mejorar la calidad de vida y habitabilidad de la vivienda social se debe a que realmente es imposible comprender la situación actual en la que viven algunas de las familias. Este último capítulo consiste en una reflexión personal para ser generar empatía.
“[…] aquí el agua sale sucia cosa, que no pasaba allá en Trincheras (nombre de la colonia anterior), en casa de mis suegros, lo que pasaba allá era que no usaba el agua a gusto, aunque les cooperábamos, no era lo mismo, aquí es mi casa y es mi agua, y yo la uso como quiera y nadie me dice nada” (Rosa, 29 años, 2015).
“Sí hay problemas, sí hay inseguridad, pero pues es como en todos lados y ya uno se acostumbra, como uno no se mete con nadie, además en toda la ciudad hay inseguridad, bueno si quisiera estar bien seguro pues viviría en Altozano (fraccionamiento destinado
a los sectores altos) pero pues como ahí es para los ricos ahí sí hay seguridad” (José, 35 años, 2015).
En estas anteriores citas, nos damos cuenta de que hay falta de servicios básicos para las actividades cotidianas. “aquí el agua sale sucia”, a pesar de ser una necesidad básica no se encuentra en las mejores condiciones, lo cual priva a los inquilinos de ese asentamiento, de sus derechos humanos. Privilegios a los cuales cada ser humano debe de tener acceso.
Por otro lado, el hecho de que exista inseguridad en el propio contexto de un hogar abstiene a las personas a realizar actividades a voluntad, y como se mencionó anteriormente “la voluntad de todo ser racional está atada a ella necesariamente como condición” (Kant, 2003:57). Por lo tanto, una vecindad que condiciona la voluntad de los demás, es un lugar inhabitable y sin condiciones de vida.
“Pues hubo un caso muy sonado por los periódicos de un asesinato de un muchacho que al parecer se metieron a su casa varios sujetos y lo apuñalaron, y sí se supo por aquí, pero pues a nosotros no nos ha pasado nada gracias a Dios” (Rafael, 41 años, 2015).
Como señalan Fabricio Espinosa, Antonio Vieyra, Claudio Garibay. “La valoración que tienen los habitantes sobre su entorno habitacional, no se puede entender al margen de los procesos que provocan precisamente esta valoración. Los habitantes pueden sentir y pensar muchas cosas acerca de su vida en ese lugar, y si no se conocen las razones del porque piensan y sienten así, no es posible tener los elementos para hacer las intervenciones urbanas propicias para que los habitantes hagan de estos espacios lugares para habitar.” (Espinosa, Vieyra, Garibay, 2015, 80).
Si las personas que habitan este espacio viven insatisfechas por las condiciones en las que se encuentran, las mismas no pueden alcanzar una plenitud en sus vidas. Por lo tanto, estas condiciones afectan la felicidad de quienes viven en este tipo de conjuntos. Un espacio, en donde una familia se priva a ella misma de sus aspiraciones y voluntades por causas externas, no es un hogar.

CONCLUSIÓN
La vivienda social puede parecer una solución a corto plazo ante una problemática de déficit de vivienda. Sin embargo, es mucho más que eso, ella debería de representar y asegurar un lugar seguro y digno para cualquiera de sus aspirantes. Un espacio en donde tanto en su interior como en su entorno, sus habitantes puedan ser capaces de cumplir sus aspiraciones y tener plenitud.
Una buena calidad de vida es indispensable para cualquiera residente de una comunidad. Un hogar digno mejora el pensamiento y estimación de sus habitantes. Es necesario un cambio en los parámetros y políticas para la creación de mejores condiciones. El diálogo con los involucrados es una forma de lograr una mejora en la vivienda social. Las personas de interés podrían aportar un cambio en el diseño e innovación de una política de vivienda que no ha podido resolver el problema de una manera adecuada.
La mejora de las condiciones y calidad de vida debe de ser el principal objetivo de la creación de la vivienda social. Un hogar que aporte y contribuya al desarrollo de las personas con menos recursos.



FUENTES.  
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Rodríguez, Alfredo, Sugranyes, Ana, Vivienda Social y Violencia Intrafamiliar: Una Relación Inquietante. ¿Una Política Social que Genera Nuevos Problemas Sociales? Revista INVI [en línea] 2005, 20 (mayo) : [Fecha de consulta: 10 de mayo de 2019] Disponible en: ISSN 0718-1299
Colavidas, Felipe, Salas, Julián, Por un Plan Cosmopolita de Habitabilidad Básica. Revista INVI [en línea] 2005.
Barona Díaz, Edgar, Sánchez Rodríguez, Fernando, Características de la vivienda de interés básica, social y económica urbana en Puebla-México. e-Gnosis [en línea] 2005
Espinosa Ortiz, Fabricio, Vieyra, Antonio, Garibay Orozco, Claudio, NARRATIVAS SOBRE EL LUGAR. HABITAR UNA VIVIENDA DE INTERÉS SOCIAL EN LA PERIFERIA URBANA. Revista INVI [en línea] 2015.
Caraveo C., Bertha, El problema de la vivienda en Ciudad Juárez: los asentamientos humanos irregulares. Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y  
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Alvares Rivadulla, Maria José, Asentamientos irregulares montevideanos: la desafiliación resistida. Cadernos Metrópole [en linea] 2007, (Julio-Diciembre) : [Fecha de consulta: 10 de mayo de 2019] Disponible en: ISSN 1517-2422

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