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martes, 14 de noviembre de 2017

La Desigualdad de Género: 
El Principal Obstáculo Para Lograr Una 
Sociedad Verdaderamente Justa por Emanuel Estrada Larios


LA DESIGUALDAD DE GÉNERO: 

EL PRINCIPAL OBSTACULO PARA LOGRAR UNA 
SOCIEDAD VERDADERAMENTE JUSTA

I. INTRODUCCION

¿Puede acaso alcanzarse una sociedad justa mientras exista la desigualdad? Sería erróneo negar que a lo largo de la historia, se ha tenido un avance moral, en el cual cada vez se promueve más el respeto, la tolerancia, la libertad, los derechos humanos y la igualdad. Sin embargo, existe todavía un problema de gran magnitud que a pesar de su antigüedad, sigue siendo un tema vigente: las oportunidades que reciben las mujeres en comparación con los hombres son desproporcionadas y poco igualitarias. Si se quiere alcanzar dicha justicia es fundamental comenzar por reconocer los derechos de las mujeres, que son es sí, derechos humanos además de nivelar el plano de oportunidad entre los dos géneros. Este ensayo explora diversos aspectos sobre la desigualdad entre hombres y mujeres existentes en México y en el mundo, que no solo existe en el campo laboral, sino muchas veces en la falta de reconocimiento de sus derechos mismos. A lo largo de la investigación se analiza el tema en relación a la igualdad, los derechos humanos y la justicia social.
El tema de la igualdad de género cobra una vital importancia en cuanto al respeto de la dignidad humana –la cual afirma que las personas no tienen precio, sino que son de valor infinito y merecen ser respetados incondicionalmente por el simple hecho de ser humanos (Cortina, 1996, p. 2)– ya que se debe reconocer que las mujeres, al igual que los hombres, son personas dignas y con derechos, y el atentar contra ellas por el simple hecho de su género es atentar contra la humanidad misma. No se puede negar que existen diferencias entre ambos géneros, sin embargo estas diferencias no reducen la humanidad de las mujeres y por lo tanto merecen respeto como los hombres.
Es totalmente ilógico querer eliminar la discriminación por raza, edad, creencias u orientación sexual si no se comienza por el factor más fundamental que divide a la sociedad: el género. Solo hasta que se reconozcan los derechos de las mujeres y se nivele la balanza de oportunidades reduciendo la desigualdad entre ambos géneros, se logrará entonces un desarrollo social verdadero que conllevará a la eliminación total de la discriminación y la intolerancia.

PALABRAS CLAVE:

Género, Igualdad, Derechos Humanos, Justicia Social, Mujeres, Discriminación.

II. DESARROLLO

1. IGUALDAD

En todas las sociedades, por más desarrolladas que se consideren, se puede observar desigualdad de una forma u otra. La desigualdad de género es uno de los problemas más grandes a nivel mundial, ya que limita el desempeño libre y completo de la sociedad (Etxeberria, 2000, pp. 40-47), y más específicamente de más de la mitad de la población humana, siendo entonces uno de los mayores impedimentos para alcanzar un mundo donde tanto hombres como mujeres tengan acceso igualitario a diversas oportunidades. Dicho esto, considerar las necesidades de todas las persona es vital para alcanzar una sociedad igualitaria. Es esta la razón por la cuál los autores del artículo Trade Liberalization And Gender Inequality In Emerging Economies - From The Perspective Of Sustainable Development Goals, aseguran que “alcanzar la igualdad de género es una de las más grandes metas y retos de [la sociedad] porque el desarrollo sustentable no puede ser alcanzado si se niega a la mitad de la humanidad” (Fatema, Li, & Mohammad, 2017, p. 1085). El planteamiento de igualdad comienza en el reconocimiento de las mujeres como lo que son: personas humanas, y no ciudadanas de segunda clase. Partiendo de este punto, es obvia la necesidad de promover un entorno igualitario que considere sus necesidades, ya que tanto hombres como mujeres son capaces de un desarrollo exitoso y son contribuyentes de igual importancia al desarrollo de la sociedad misma. Ahora bien, una sociedad igualitaria ofrece oportunidades a todos sus miembros por igual y permite que desarrollen su potencial sin obstáculos. El autor de La Enarmonía: Ser Igual Sin Ser Idéntico, Una Reflexión Sobre La Igualdad De Género hace énfasis en esta idea expresando que “la igualdad supone reconocer la libertad de todos los individuos por igual mientras que, por otro, la libertad permite que exista una igual consideración de todos los individuos” (García, 2015, p. 139). Es entonces necesario que en la sociedad se promueva no solamente la consideración de un grupo selecto o la mayoría, sino de todos los individuos que la conforman, y que esta consideración conlleve al respeto de la libertad de cada persona para definir y alcanzar sus convicciones propias sin importar ningún factor, en esta caso específico su género (Barena, 2014, pp. 315-316). Las mujeres deben contar con la misma libertad para alcanzar sus ideales que muchas veces son sacrificados por cumplir con las normas sociales sobre lo que se considera que es el papel de la mujer. Por lo tanto, si no se eliminan los obstáculos que impiden que las mujeres cuenten con igual acceso a oportunidades que los hombres, entonces no se podrá alcanzar una sociedad, y mucho menos un mundo igualitario.

2. DERECHOS HUMANOS

Es cierto que en muchas maneras, los hombres y las mujeres son diferentes en varios sentidos, pero esto no quiere decir que sean diferentes en cuanto a derechos: “privilegios fundamentales que la persona posee por el hecho de serlo, por su propia naturaleza y dignidad, ya que ambos son igualmente humanos” (Barba, 1997, p. 2). Es por esto que el reconocer a las mujeres como personas humanas conlleva al planteamiento que los derechos de las mujeres son más que solo eso; son derechos fundamentales. Bajo esta perspectiva, se entiende que el respeto a los derechos no busca igualar a los individuos meramente, sino que reconoce las necesidades de cada uno y promueve el respeto a su dignidad. “La igualdad no debe ni negar las diferencias ni interpretarlas sine qua non como desigualdades. No implica la difuminación de las diferencias, sino que estas conviven manteniendo su autonomía” (García, 2015, p. 155) asegura una vez más el autor del artículo previamente mencionado, explicando de manera sencilla la relación de derechos y diferencias. De aquí, reconocer los derechos de ambos, mujeres y hombres, no significa ignorar las renombradas diferencias físicas, psicológicas y emocionales que existen entre los dos, sino reconocerlas por lo que son: simples diferencias de complexión pero que no reducen la humanidad de la mujer. Es saber convivir con dichas diferencias y complementarse, mas siempre bajo el principio que ambos  –hombres y mujeres– son igualmente humanos y merecen entonces un trato digno y respeto por sus derechos fundamentales (Peña, 2012, p. 31). Los derechos de las mujeres son, por lo tanto, derechos humanos, y por ende deben ser protegidos como ello. El problema es que muchas veces, tal como lo asegura la autora de Measuring Structural Gender Equality in Mexico: A State Level Analysis, “la ley todavía trata de manera diferente a hombres y mujeres en México y en muchos estados los derechos de las mujeres son virtualmente inexistentes desde un punto de vista legal” (Frias, 2008, p. 242). Partiendo del principio que las mujeres son personas humanas en su totalidad, tratarlas de manera diferente que a los hombres simplemente por su género se vuelve un atentado en contra de los derechos humanos, y por lo tanto un acto inconstitucional. Por eso, es fundamental entender que cualquier persona, sin importar su género, es digna y tiene derechos inviolables, y que discriminar en base a género es un acto totalmente ilógico e inmoral. En pocas palabras, las diferencias que existen entre hombres y mujeres no reducen la humanidad de ninguno, lo que hace el respetar sus derechos un principio inviolable al que todos deben tener acceso, y que se debe promover en toda sociedad.

3. JUSTICIA SOCIAL

La justicia social de la que tanto se habla hoy en día, solamente se podrá lograr si se respeta la igualdad y los derechos de todos los individuos que conforman la sociedad misma.  Dicha justicia es entendida como la existencia de mecanismos en la sociedad para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de todos los miembros de la misma (Olivé, 2004,  p.126). Es importante entonces que el estado, la comunidad, e incluso cada persona trabaje para alcanzar una sociedad justa que traerá consigo más que solamente armonía. Como punto de partida, el estado debe garantizar que la sociedad respete los derechos y principios de igualdad para alcanzar una sociedad justa. En uno de sus artículos, Elizardo Rannauro expresa que “es necesario y fundamental incorporar la perspectiva de género en la armonización legislativa al derecho interno en México, así como en las propuestas de reforma, identificando los compromisos internacionales y los ordenamientos jurídicos aplicables para eliminar la desigualdad y la no discriminación, esto es, respetando los derechos humanos de las mujeres y hombres” (Rannauro, 2011, p. 223). Es evidente que los problemas que se han planteado a lo largo de este trabajo, no se resolverán solos, y por eso se deben implementar soluciones que direccionen a los miembros de la sociedad a adoptar prácticas de respeto a la igualdad y a los derechos de todos. El estado juega un rol vital en este cambio, ya que fundamentar estos principios en el ámbito legal es la base para impulsar a la sociedad a un cambio paulatinamente. En consecuencia, una sociedad justa no solo traerá armonía, sino que también traerá consigo otros aspectos positivos para el bienestar comunitario. Esto puede observarse en la investigación realizada en diversos países acerca de los efectos de la igualdad de género en el bienestar comunitario que demuestran que aquellos países en los que la desigualdad es menor, tanto la salud física como psicológica es de más alta calidad entre sus miembros (Tesch-Römer, Motel-Klingebiel, & Tomasik, 2008, pp. 337-342). Este problema toma entonces una nueva dimensión, que reconoce que este no es solo un asunto de relevancia para las mujeres, sino para la comunidad entera, ya que una sociedad justa que promueve la igualdad y el respeto de los derechos es una sociedad más saludable, más funcional, y sobretodo más feliz (Sánchez, 2012, p. 38). En breve, si se quiere alcanzar la construcción de una sociedad justa, todos los individuos deben trabajar y contribuir arduamente en comunión con el estado y la comunidad internacional para garantizar el respeto de los derechos igualitarios de todos los miembros de la misma.

III. CONCLUSIONES

Es evidente que ya sea que se hable de igualdad, derechos humanos o justicia social, se llega siempre a un mismo punto: es fundamental reconocer los derechos de todos –hombres y mujeres– y trabajar por oportunidades igualitarias entre ambos géneros. Solo así se podrá alcanzar la justicia social que tanto anhelamos, comenzando por nivelar el plano de oportunidades tras reconocer los derechos de las mujeres que en muchas ocasiones son ignorados o reprimidos, pero que son es sí, derechos humanos. A pesar del progreso que se ha observado a lo largo de la historia, todavía queda mucho trabajo por hacer para lograr una sociedad verdaderamente justa (Delgado & González, 2010, p. 142) en la que tanto hombres como mujeres puedan realizarse y alcanzar sus ideales sin ningún obstáculo.


IV. REFERENCIAS


1. Bibliografía Básica:

Fatema, F., Li, Z., & Mohammad, M. I. (2017). Trade liberalization and gender inequality in emerging economies - from the perspective of sustainable development goals. Asian Economic and Financial Review, 7(11), 1075-1092. Recuperado de http://0-dx.doi.org.millenium.itesm.mx/10.18488/journal.aefr.2017.711.1075.1092
Frias, S. (2008). Measuring structural gender equality in Mexico: A state level analysis. Social Indicators Research, 88(2), 215-246. Recuperado de http://0-dx.doi.org.millenium.itesm.mx/10.1007/s11205-007-9193-4
García, F. C. (2015). La enarmonía: Ser igual sin ser idéntico. una reflexión sobre la igualdad de género/Enharmony: Being equal without being identical. A reflection on gender equality. Foro Interno, 15, 129-158,186. Recuperado de http://0-dx.doi.org.millenium.itesm.mx/10.5209/rev_FOIN.2015.v15.50381
Rannauro, E. (2011). El derecho a la igualdad y el principio de no discriminación: la obligación del gobierno de México para realizar la armonización legislativa con perspectiva de género. Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla, V(28), 204-224. doi:http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=293222189010
Tesch-Römer, C., Motel-Klingebiel, A., & Tomasik, M. J. (2008). Gender differences in subjective well-being: Comparing societies with respect to gender equality. Social Indicators Research, 85(2), 329-349. Recuperado de http://0-dx.doi.org.millenium.itesm.mx/10.1007/s11205-007-9133-3

2. Bibliografía Complementaria:

Barba, B. (1997). Educación para los derechos humanos. México: Fondo de Cultura Económica.
Barena, A. (2014). Pactos para la igualdad: Hacia Un futuro sostenible. Santiago: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Cortina, A. (1996). Ética. La vida moral y la reflexión ética. Madrid: Santillana. 
Delgado, D. & González, C. (2010). Mujeres en el Mundo: Multiculturalismo, violencia, trabajo, literatura y movimientos sociales. Valencia: LAINET.
Etxeberria, X. (2000). Ética de la diferencia. Bilbao: Universidad de Deusto.
Olivé, L. (2004). Inter-culturalismo y Justicia Social: Autonomía e Identidad Cultural en la era de la globalización. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Peña, B. (2012). equidad de Género Y Justicia electoral: La alternancia de géneros en las listas de representación proporcional. Ciudad de México: Poder Judicial de la Federación.
Sánchez, C. (2012). Reporte sobre la discriminación en México 2012 - Trabajo. Ciudad de México: Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.


CONCLUSION:

RESULTADOS DE INVESTIGACIÓN

La experiencia de aplicar encuestas me ayudó a dimensionar de mejor manera la importancia de contar con un transporte público digno y eficiente para todos, ya que muchísima gente depende de este para realizar sus traslados día a día. Muchas personas explican que dependen principalmente del transporte público –principalmente del autobús– porque no tienen los recursos para comprar un auto particular, pero aún así, estos realizan una fuerte inversión en el transporte público y expresan la necesidad de que el servicio mejore, principalmente para mujeres y niños. Una de las principales problemáticas que fue mencionada diversas veces por los entrevistados es el mal trato y descortesías de los choferes de las unidades, quienes en realidad tendrían que ser figuras ejemplares y mantener el orden respeto dentro de sus vehículos, pero muchas veces no contar ni siquiera con el apoyo del chofer hace que las mujeres y niños que utilizan el transporte público se sientan verdaderamente vulnerables ante cualquier peligro. Muchas mujeres también expresaron que han experimentado abusos de varios tipos, principalmente un tipo de acoso que muchas veces pasa desapercibido: los llamados rozones. Estos son ligeros toques que reciben de personas que abordan a las unidades y que escudados en que hay “mucha gente” es inevitable evitar totalmente ligeros roces físicos, pero estos muchas veces no son accidentales. Algunas mujeres se defienden ante estos acosadores, pero muchas otras, por miedo a que estos sujetos vengan armados o hagan daño a los hijos que muchas veces acompañan a sus madres, deciden permanecer calladas y no hacer nada al respecto. Por lo tanto, las personas consideran que es necesario implementar acciones que mejoren la experiencia de todos los usuarios, destacándose principalmente la instalación de cámaras en cada unidad, contar con un oficial a bordo, “pero policías que sí hagan algo cuando sea necesario” –agregó una entrevistada– y regular el número de personas que abordan y en qué condiciones lo hacen, para no poner en riesgo la seguridad ni la integridad de los demás pasajeros a bordo. Creo que existe mucha verdad en la famosa frase que dice que “un país desarrollado no es aquel donde el pobre tiene auto, sino aquel donde el rico utiliza el transporte público”. Si se trabaja para crear un sistema de transporte más eficiente y en donde todo usuario se sienta seguro y cómodo, no solo estaremos resolviendo un problema ciudadano que beneficiará a las mujeres, sino que toda la comunidad entera.

Datos del autor:
Emanuel Estrada Larios
a01633605 @ itesm.mx
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Ensayo Francisco

Francisco Márquez Bocardo
A01227697
Menospreciación a la mujer en el campo laboral
1.      Presentación del tema, esquema e introducción
La desigualdad de género es un problema que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad, uno de los ámbitos donde este problema puede ser observado es en el campo laboral, en el cual los roles que desempeña la persona no dependen solamente de su capacidad y esfuerzo, sino también de su género. Este texto busca analizar la manera en que las mujeres han sido afectadas por este problema, además de mencionar los factores que podrían causar un cambio.
Este problema no ha permitido que las mujeres se desenvuelvan de la manera adecuada en su trabajo, ya que les puede llegar a cerrar puertas, de la misma manera afecta su estabilidad económica y su nivel de vida. Este ensayo identificara cómo y por qué razones se coloca al hombre en una posición superior, por medio del análisis de las prácticas laborales y jurídicas en el mundo actual. El sistema Mexicano está diseñado de manera androcentrista, dejando a la mujer en un rol secundario e inferior, usado incluso como una herramienta barata.
Esto además que viola el derecho a la igualdad, sesgando a la población de acuerdo a su género. Este problema ha afectado la dignidad humana, al menospreciar a las personas por el mero hecho de ser mujeres, considerando esto un defecto, incluso considerando la maternidad como algo negativo para el ámbito y considerando que las vidas de todas las mujeres giran alrededor de este hecho.
Palabras clave (Key words): Derechos laborales, sectores de trabajo, posiciones de poder, responsabilidades domésticas, roles de género
2.         Desarrollo
Los roles de género en el sector laboral en México son una característica histórica muy marcada. En el pasado la participación de las mujeres en el mercado laboral era muy baja, en 1970 era de tan solo 19% mientras que para el año 2010 aumentó hasta un 42.5 %, esto se debía principalmente a que la mujer era la encargada de mantener el hogar y de cuidar a sus hijos, por lo tanto, las mujeres trabajadoras eran principalmente mujeres solteras o que seguían en su juventud.  (De la Madrid, 2012, p 33) Esta parte de la cultura mexicana se mantiene, ya que las mujeres siguen dedicando más tiempo al cuidado de la casa de lo que lo hace el hombre, lo cual es aprovechado por la sociedad para mantenerlas en roles laborales de menor importancia.
Las características básicas del mercado laboral mexicano consisten en que los hombres suelen estar en posiciones de poder, mientras que la mujer se mantiene como una simple empleada, esto tiene una relación directa con el sistema androcentrista existente en México, además de que las mujeres suelen percibir un sueldo y prestaciones más bajas que sus contrapartes masculinas que realizan un trabajo similar o que mantienen un puesto del mismo nivel. (Gamboa, 2005, p. 103) Siendo una violación directa a la igualdad, ofreciendo menos prestaciones por el simple hecho de ser mujer, siendo incluso una clase de discriminación de género.
La dignidad de la mujer suele llegar a verse comprometida, no solo por la discriminación laboral que sufren sino porque están expuestas al acoso y hostigamiento sexual en sus centros de trabajo, esto las afecta física, psicológica y económicamente. Estos casos de acoso pueden llegar incluso llevarlas a perder su empleo como represalia por negarse a mantener relaciones sexuales, 1 de cada 10 mujeres han sufrido esta situación según el informe de la CONAPRED. (De la Madrid, 2012. P 38)
Por último, uno de los factores muy importantes para la discriminación de la mujer en el ámbito laboral es la maternidad y todo lo que implica. “Las gerentes senior son pocas, no simplemente por el sexismo en la sala de juntas, sino porque los empleadores se rehúsan a invertir en el entrenamiento y establecimiento de un administrador senior que probablemente pronto pida permiso para ausentarse por maternidad” (Murdoch, 1996, p. 81) La contratación de una mujer implica que en caso de quedar embarazada tendrá que gozar un descanso por maternidad durante 6 semanas antes y 6 semanas después de la fecha de parto, percibiendo su salario íntegro, el cual la mayoría de las veces es cubierto por el empleador, esto los desmotiva porque tendrán un empleado menos y además tendrán que seguir pagando el salario a alguien que no está asistiendo a trabajar. Esto no permite que las personas tengan igualdad de oportunidades, creando una brecha entre los generos. (De la Madrid, 2012. P 40)
Habiendo terminado la definición de la problemática en México referente a la manera en que la sociedad está diseñada para dejar a la mujer en un rol inferior al hombre, manteniéndolo como la base del ámbito laboral, desempeñando labores mal pagadas, de menor relevancia y con poco poder. Se comenzará a analizar los dilemas éticos de estas prácticas y la manera en que se violenta a la mujer, sus derechos y dignidad.
A pesar de que las mujeres llegan a desempeñar trabajos similares a aquellos de los hombres la remuneración que obtienen es menor. “Las mujeres siguen recibiendo en todo el mundo un salario diferente por un trabajo de igual valor y tienen menores probabilidades que los hombres de cobrar una pensión, lo que resulta en grandes desigualdades en términos de ingresos a lo largo de su vida.” (ONU, 2016, p. 590) Según datos de la CONAPRED, 3 de cada 10 trabajadoras son discriminadas en su salario por tener hijos o estar casadas. Esto viola de manera directa el principio de la igualdad y es una clara actitud discriminativa por una característica innata de la persona la cual es su sexo. Este comportamiento discriminativo tiene muchos antecedentes en México y esta causado principalmente por la concepción de que el hombre es superior a la mujer y que la mujer debería de enfocarse en su rol hogareños.
            Una de las principales problemáticas de los roles de género en el ámbito laboral es que los hombres suelen ocupar las posiciones de poder, esto es causado por las desigualdades preexistentes. “La división sexual del trabajo tiende a confinar a las mujeres en posiciones relativamente subordinadas e inferiores en la organización de la producción. Esta circunstancia aún no ha sido superada a pesar de la flexibilización del trabajo” (De la O, 2000, p. 91) En el modelo mexicano los empleadores son en su gran mayoría hombres, mientras que las mujeres son más numerosas en empleos de maquila y del hogar. Esto no permite que las mujeres alcancen su plenitud y felicidad.
Además de que los hombres ocupan posiciones de poder, otra representación de los roles de género en el campo laboral se da cuando se llega a confina a la mujer a trabajos relacionados con el hogar, es decir como empleada doméstica, encargada de la limpieza del hogar y de la cocina. “Este trabajo hunde sus bases en el sistema de división sexual del trabajo que relega a las mujeres a unos trabajos que considera de menos categoría, y que en parte contribuyen a la reproducción de los roles de género.” (Benlloch, 2010, p. 87) Esto fomenta la desigualdad, ya que lo considera un trabajo indigno para los hombres, el cual solo una mujer se rebajaría a realizar, despreciando así la dignidad humana de la mujer.
            En la década de los 90 se comenzó a observar que cada vez más mujeres podían entrar a campos profesionales en los que nunca habían participado, mostrando así lo que parecía ser un avance, sin embargo, esto no reflejaba un cambio en el estatus de la mujer trabajadora, esto mostraba que en realidad lo que había cambiado en el mundo laboral, era la manera en que los hombres utilizaban de manera ventajosa a las mujeres, creando trabajos de tiempo parcial, de baja paga y normalmente en ámbitos pobres. (Murdoch, 1996, p. 81) “Las relaciones de género ocasionan que la fuerza de trabajo femenina se concentre en actividades que muestran altos niveles de explotación, y una inclinación acelerada al desempleo” (Gamboa, 2005, p. 106) Este trato que le da la sociedad a la mujer viola de manera directa su dignidad, ya que esta es tratada como mero medio y no como un fin.
            Para solucionar estas problemáticas, es importante eliminar desde la raíz las desigualdades y prejuicios que giran alrededor de los géneros. Comenzando por la concepción de que las mujeres deben de encargarse de cuidar a los hijos y cuidar el hogar, debido a que esto ocasiona que las mujeres no puedan concentrarse de la manera en que querrían en sus empleos, ya que dedican mucho más tiempo a responsabilidades fuera del campo laboral.
 En segundo lugar, debe existir una mejor regulación alrededor de la baja por maternidad, en la cual el empleador se ve fuertemente desmotivado debido a que él se tiene que encargar de pagar un salario de una persona que no puede asistir a trabajar, una motivación proporcionada por el gobierno sería importante para fortalecer la posición de la mujer, por otro lado, la baja por paternidad es prácticamente inexistente en México, causando que el hombre no tenga la libertad de apoyar en el hogar incluso aunque él lo quiera hacer, esto puede llegar a limitar el desarrollo personal no solo de la mujer sino del hombre. Por último, se debe de eliminar el sistema androcentrista que mantiene las desigualdades de género en el país, que utiliza a las mujeres como herramienta para sus propios bienes.
El desarrollo de la igualdad de género en el ámbito laboral puede ser una herramienta importante para impulsar el desarrollo sostenible de la sociedad, esto si es llevado de manera adecuada, creando una sociedad donde hombres y mujeres tengan la educación y capacidades necesarias para impulsar sus carreras y de la misma manera mejorar la economía del país, es importante remarcar que la economía no afecta de manera tan directa el desarrollo de la igualdad de género y la eliminación de los roles de género en el ámbito laboral. “Pese a que la igualdad de género contribuye claramente al logro de los objetivos económicos y sociales generales, no todos los caminos que conducen al desarrollo económico impulsan la igualdad de género. (ONU, 2016, p. 592)
           
3.         Conclusiones
       ·Se concluye que el sistema laboral mexicano está diseñado para favorecer al hombre, colocándolo en posiciones de poder, teniendo una pirámide laboral en la cual el hombre suele ser el empleador o el encargado de los proyectos, y la mujer tiene una presencia predominante en la base, en la cual se encarga de la maquila, estos puestos están caracterizados por tener peores salarios y altas tasas de desempleo. Estas características del sistema mexicano tienen un claro problema ético, el cual es la desigualdad entre sus habitantes. Estas predisposiciones impiden la realización personal de la mujer, además de impedir que alcancen su felicidad, negando su desarrollo en el campo laboral por el simple hecho de ser mujeres.
            Este es un tema muy importante, debido a que el trabajo es uno de los ámbitos principales en la vida de las personas y en este caso las mujeres ven su dignidad comprometida, incluso son puestas en riesgo de sufrir algún tipo de acoso mientras se encuentran realizando su trabajo. La discriminación llevada a cabo día con día afecta de manera directa el desarrollo de la persona, afectando incluso psicológicamente, ya que es colocada en una posición inferior, donde los demás menosprecian a la persona, lo cual la puede llevar a considerar que ella en realidad es inferior, bajando su autoestima y causando que ella no reconozca sus cualidades como persona.
            La solución de este problema por medio de la eliminación de los prejuicios existentes llevaría no solo al aumento de la calidad de vida de las mujeres que previamente eran afectadas por esta discriminación en el sector laboral, sino al desarrollo sostenible de la economía del país.
Reflexiones éticas sobre el proyecto
Tras realizar la investigación acerca de la violencia en el transporte público, de realizar mi ensayo acerca de los roles de género en México en el ámbito laboral y de ir a realizar la encuesta a la Calzada Independencia, pude observar que en general existe una conducta machista en el país, en el ámbito laboral se nota porque los hombres tienen posiciones superiores ya que son considerados más capaces y merecedores de estar en esos lugares privilegiados. La forma de demostrar el machismo en el transporte público es al cosificar a la mujer y verla como una fuente de placer que debería de estar al alcance de cualquier hombre. 
Al realizar las encuestas me di cuenta de otras situaciones, al realizar las entrevistas a mujeres que iban con sus esposos, estas normalmente eran apresuradas por ellos, tratándolas como si fueran sus subordinadas más que como sus parejas, remarcando de esta manera las conductas machistas de los habitantes de nuestro país. Por último me di cuenta que las situaciones de acoso en el transporte urbano están normalizadas y las mujeres que lo sufren lo consideran como algo que les va a pasar tarde o temprano, por lo tanto no actúan para detener y denunciar estas conductas, a su vez el gobierno y las subsidiarias encargadas del transporte no han realizado nada para evitar este tipo de violencia.













4.         Referencias
Formato APA
* Bibliografía básica (5 artículos científicos sobre ética o libros sobre ética):
1.- Benlloch Doménech, C., & Pérez Pérez, C. (2010). Esto es trabajo de mujeres: dos generaciones en el sector doméstico. Revista Castellano-Manchega de Ciencias Sociales, (11), 85-100. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=322127621005
2.-De la Madrid, R. (2012). Reporte sobre la discriminación en México 2012 trabajo. Grupos en situación de discriminación laboral. México: Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
3.- De la O, M. (2000). Flexibilidad, trabajo y mujeres. Región y Sociedad, XII (19). Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10201903 
4.- Gamboa Barboza, I. (2005). Subempleo y desempleo, un lugar para el trabajo de las mujeres. Revista Espiga, (12), 101-108. Recuperado de:  http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=467846085007 
5.- Murdoch, L. (1996). Peligro: el trabajo de las mujeres avanza. Papeles de Población, (11), 80-84. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11201108
*Bibliografía adicional

ONU Mujeres. (2016). El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016. Transformar las economías para realizar los derechos. Revista Estudios Feministas, 24 (2), 589-614.
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sábado, 4 de julio de 2015

Discriminación a raíz del capitalismo.

Discriminación, producto del capitalismo

La discriminación está latente en nuestra vida, aún siendo personas con análisis ético, podemos no darnos cuenta de estar llevando a cabo esta práctica. Hoy en día, juzgamos a las personas por su estatus social, dándoles un trato diferente por su forma de hablar, vestir, vivir, etc. ¿Cuál es la raíz de este comportamiento, que es lo que nos ha llevado a comportarnos, aunque sea subjetivamente, de esta manera? La respuesta es, el Capitalismo.

¿Qué es el capitalismo? Es un sistema económico, el cual, prevalece actualmente en nuestro planeta. Muchas instituciones políticas y económicas lo definen como el generador de riqueza y asignación de recursos por medio de un sistema mercantil. La mayoría de las definiciones ignoran que se trata de igual manera de un tejido social, ya que involucra la manera de vivir de todos los individuos que participan. “La base del capitalismo son los obreros que trabajan a cambio de un salario el cual gastan para subsistir en productos que provienen del mismo proceso económico.” (New York, Rand, 1967)

Nosotros como personas no tuvimos derecho a elegir, simplemente nacimos en una familia perteneciente a un tejido social de este tipo. “Las amas de casa dictan el consumo y la producción desde sus compras, sustituyendo a la dictadura del proletariado”. (Cortina, 2002). Así, crecimos rodeados de productos creados por las grandes empresas, pasamos el tiempo utilizando juguetes los cuales el propósito final nunca fue divertirnos, idolatramos personajes con los cuales aún nos sentimos identificados y que sólo fueron inventados para agradar y generar ingresos. La mayoría de los padres son empleados que indiscutiblemente necesitaban de su salario para que la familia pueda subsistir. No hay manera de que alguien tuviera la elección de convertirse en parte de esto.


Karl Marx, quien en el siglo XIX utilizó la palabra kapitalism por primera vez, menciona que la riqueza sólo se acumula para algunos  en este proceso. El trabajo de muchos, para pocos individuos genera la acumulación en distintos niveles. Este es el motivo de que existan las clases sociales. (Zona Económica, 2011). Y esto con base a la búsqueda de la felicidad de algunos, quienes por medio de sus influencias buscan capital, o bien llamémoslo sus intereses. “La creencia social de la acumulación de bienes del mercado es síntoma de éxito personal y promesa de felicidad.” (Cortina, 2002) Cortina menciona este fenómeno, el cual es la base de nuestro sistema.


La adquisición de productos de diferentes marcas, la compra de bienes inmuebles en determinadas zonas, la educación recibida por diferentes instituciones, y muchos otros factores delimitan los estatus sociales. “El consumo de productos costosos es el símbolo visible del éxito social, las personas reciben el respeto propio y ajeno si consumen ese tipo de bienes y servicios.” (Cortina, 2002) Y esto trae consigo discriminación en muchos niveles. 

Un ama de casa, por vivir en una zona prestigiada, se limita a convivir con mujeres de la misma zona. Un joven universitario, solamente sale con sus compañeros de la misma universidad privada. En un “antro”, solamente ingresa quien está mejor vestido. Estos son ejemplos de cómo nos limita nuestro estatus social a convivir con cierto tipo de personas.

La discriminación viene; cuando, consciente o inconscientemente, hay rechazo de convivencia, o hay un trato distinto a quien no proviene de nuestro mismo nivel. Recordemos que jurídicamente “La discriminación ocurre solamente cuando hay una conducta que demuestre distinción, exclusión o restricción, a causa de alguna característica propia de la persona que tenga como consecuencia anular o impedir el ejercicio de un derecho” (Consejo nacional para prevenir la discriminación). No siempre la discriminación viene desde un nivel “superior” a uno “inferior”. Es unilateral.

La discriminación es “Una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo” (Consejo nacional para prevenir la discriminación)  No nos damos cuenta al estar discriminando por motivo del capitalismo ya que  no elegimos conscientemente ser parte del sistema, pero de alguna manera nos sucede.

¿Qué consecuencias trae consigo este tipo de discriminación? Los resultados de esta práctica son difíciles de analizar. Delimitan la manera en la que el tejido social interactúa y se comporta. Trae consigo, de igual manera, el problema de la división de poder y consecuencias muy subjetivas, pues estamos acostumbrados a esta manera de vivir. No conocemos del todo el alcance de los efectos.
Expongamos un caso; cuando una persona, de una clase inferior (relativamente), pide trabajo en una empresa en la que su rubro  son las relaciones públicas en la alta sociedad, difícilmente conseguirá el puesto. Esto por motivos como su forma de vestir, hablar, características físicas etc. Al presentarse esta situación, se nos hace común saber que no le iban a dar el puesto y pensaríamos “no es para él” pero un análisis ético nos lleva a que es un caso de discriminación, que es “aceptable” en nuestra forma de vivir.

Profundicemos en el caso, veamos los datos de discriminación en el trabajo publicados por CONAPRED en 2012. Básicamente se centra en la discriminación por nivel de educación, edad y sexo. Existe un porcentaje importante de discriminación por apariencia, mas no necesariamente está analizada desde una perspectiva capitalista. (Madrid, Reporte sobre la discriminación 2012, 2012)
El estudio anterior habla de las empleadas del hogar, quizá el puesto de trabajo mas afectado por las características del capitalismo. Estas empleadas, en muchos casos también empleados, son víctimas de la discriminación todo el tiempo. Existen hogares, en los que estas personas utilizan otros ingresos y hacen uso de utensilios y baños distintos. Aquí podemos encontrar rápidamente que, su nivel social limita la relación con sus patrones y no necesariamente es un caso de jerarquía laboral. (Madrid, Reporte sobre la discriminación en México 2012 Trabajo, 2012, pág. 46)


Empleadas de Hogar para el Cuidado de Mayores

Analicemos un caso lateral, un joven, proveniente de una familia de estatus social alto, que estudia en una secundaria pública de algún distrito con índice de pobreza alto. Seguramente sus compañeros no serán como él, pero al encontrarse ante una mayoría, seria constantemente discriminado. El joven no eligió, el simplemente nació en esa familia y va a ser atacado de alguna manera por tener más que los demás. El capitalismo es cómplice de casos como este y se  muestra la bilateralidad del problema.
Girando en torno al consumo, existen muchos problemas. Comúnmente los generados por el marketing que nos bombardea constantemente. “Si las personas se dejan influir por marketing, grupos de referencia, instituciones o medios de comunicación, con el tiempo terminan atrofiando su libertad.” (Cortina, 2002) Las marcas hacen que nos juzguemos, los centros de consumo muestran nuestro nivel social. Así, como menciona cortina, se atenta contra nuestra libertad y además crea un dilema ético en cuanto a la discriminación expuesta en este documento. Existen lugares que restringen ingreso a los comensales, cosa prohibida por la ley que no se ha podido controlar. Los juicios al final, no siempre consientes, son producto del sistema mercantil que nos rige y es la manera a la que estamos acostumbrados a vivir, por lo que muy difícilmente nos damos cuenta de lo que sucede.

Buscar soluciones es complicado, como en muchos casos de discriminación. No podemos cambiar fácilmente el sistema económico. Esto no se soluciona en base a decisiones y acciones, si no en base a  actividades concretas y concientización que fomentaran cambios a través del tiempo. La tesis de este documento es una consecuencia de prácticas llevadas a cabo por milenios. Como todo, debemos comenzar en algún punto. Quizá por uno mismo, crear una nueva perspectiva que nos ayude a identificar esos problemas ocultos en nuestra cotidianidad. En cuanto a las empresas, deben ser limitadas, y aplicar un criterio con enfoque especial a su mercadotecnia y manera de hacer las cosas. “Una revolución social puede llevar a encauzar el consumo al dinamitar las bases del hedonismo para recuperar la idea de ahorro y re inversión.” (Cortina, 2002) Y con esto los modelos de negocio deben de evolucionar y buscar utilidades no por medio del engaño del subconsciente social. La misma división de poder creada por el sistema, será un problema a combatir, ya que difícilmente las personas más beneficiadas permitan que esto suceda.

Podría parecer un poco socialista la solución planteada, mas no se busca en su totalidad, ya que la finalidad no es cambiar el sistema económico, si no, modificarlo junto con el actuar y conciencia de las personas en pro de que no se fomente menos la discriminación a raíz del capitalismo.

Trabajos citados

Básicas
Cortina, A. (2002). Por una ética del consumo. Madrid: Taurus.
Madrid, R. R. (2012). Reporte sobre la discriminación 2012. México DF: Consejo nacional para la prevención de la discriminación en México.
Rachels, J. (2007). Introducción a la filosofia moral. Cataluña: S.L Fondo de cultura.
Rand, A. (1967). What is capitalism? The new american library. New York

Complementarias
Madrid, R. R. (2012). Reporte sobre la discriminación en México 2012 Trabajo. Mexico DF: Consejo Nacional para prevenir la discriminacion.
Consejo nacional para prevenir la discriminación. (s.f.). CONAPRED. Recuperado el 13 de Junio de 2015, de http://www.conapred.org.mx/

Zona Económica. (2011). Zona Economica. Recuperado el 13 de Junio de 2015, de http://www.zonaeconomica.com/marx/marx

Enrique Dueñas
Tecnológico de Monterrey GDA


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