jueves, 10 de febrero de 2011

El verdadero cambio que México necesita: Un cambio ético - Luis Alfredo Prieto

“El verdadero cambio que México necesita: Un cambio ético.”

Por Luis Alfredo Prieto Barrios

Actualmente, en México vivimos un clima de violencia desmedida, desconfianza en nuestras instituciones y en nuestros gobernantes. Somos uno de los países con más violencia, y que no está en guerra, en el mundo; por encima de varios países que sí tienen conflictos bélicos. Hacia finales del año 2006 el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, emprendió una guerra frontal contra el narcotráfico y la delincuencia organizada; a más de 4 años de eso las cifras son aberrantes: casi 30, 000 muertes por esta guerra y muchas de esas muertes personas inocentes que se encontraban en el lugar y hora equivocados[1]. En 4 años de guerra, contra el crimen organizado, estamos por alcanzar las muertes de la guerra en Vietnam (1955-1975)[2]; este no es el cambio por el que muchos votamos el 2 de Julio de 2006, por lo tanto propongo un cambio ético en la población mexicana, tomando como ejemplo lo hecho por Fajardo en Medellín, Colombia y la dupla de Mockus y Peñalosa en Bogotá, Colombia.

Se trata de tres alcaldes que basándose en una transformación ética de dos de las ciudades más violentas del mundo, en la décadas de los 90’s y la primera década del siglo XXI, lograron ofrecer esperanza de cambio a sus pueblos y un cambio radical en las mismas. Ellos no enfrentaron a la delincuencia con armas o con una visión de disminuir la violencia con más violencia; ellos se fundamentaron en un cambio ético de sus gobernados, aplicando políticas y programas basados en las cuatro corrientes éticas según Adela Cortina.

Por ejemplo, Fajardo emprendió en Medellín programas donde realizaba cambios a los espacios públicos (parques, centros educativos, etc.) y con esto promovía un cambio social, ya que las personas podían salir y ya no los veían solo como un lugar de vándalos o delincuentes, con esto promueves la felicidad de las personas al sentirse seguras y tranquilas en su ciudad, en este caso el se dejo guiar por la corriente Aristotélica, tomando como meta la felicidad de los habitantes de Medellín. Otro punto importante de su administración fue el programa de emprendimiento en las zonas marginales, donde claramente se ve la corriente Kantiana, ya que promovía la equidad y el respeto a la dignidad de todas las personas; ya que el emprendimiento era algo que no todos podían acceder por encontrarse en una zona marginada o se catalogaba a las personas de una forma arbitraria. Este programa trajo un gran cambio ya que fomentó la igualdad de los habitantes y el respeto a la dignidad misma, esto hizo que las personas se alejaran se la delincuencia y se integraran a la sociedad; no se les daba dinero, se les proveía de las herramientas para superarse.

En el caso de Bogotá, con Mockus y Peñalosa, fue otra situación donde primero se necesitaba un cambio en la actitud de las personas para después pasar a realizar programas de urbanización, ya que se trataba de una sociedad perdida en las penumbras, desconfiada de todo aquel que fuera político y sobretodo muy violenta. No se puede catalogar en este momento a las personas como Preconvencionales según Kolhberg y su modelo de desarrollo social, ya que ni siquiera pensaban en que serían castigados al realizar una acción, simplemente, en su mayoría, les encantaba vivir fuera de la ley, fuera de la moral y en una anarquía total. Mockus basó su administración en tres de las cuatro corrientes la Aristotélica, Kantiana y Dialógica. En su administración no se manejaron contratos con los miembros del consejo para que estos ocuparan puestos importantes, respetando el principio de equidad de la corriente Kantiana. Con su programa de cerrar los bares más temprano implementó la corriente dialógica ya que a muchas personas no les parecía la medida, pero sus responsabilidad era salvar vidas por lo cual dialogó con todas las partes involucradas y llegó a un acuerdo sobre el principio ético que todos perseguían. Todo esto ocasionó que las personas de Bogotá cambiaran su forma de pensar y se volvieran una sociedad esperanzada con un cambio verdadero.

En el caso de Peñalosa, continuó con lo hecho por Mockus pero desde un punto de vista más urbanista, claro sin dejar de lado los preceptos éticos que su padre le inculcó. El programa con el cual un espacio privado, donde solo podían ingresas las personas más ricas de la ciudad, se convirtiera en un espacio público fue la clave de su gobierno, ya que basándose en la corriente Kantiana promovió el respeto a las demás personas, a su integridad y todos eran iguales, sin preferencias, al igual que el hecho que se transportaran en el mismo medio el más rico empresario y el más humilde empleado.

Todo esto sin duda trajo cambios a la sociedad colombiana, con el simple hecho de tener equidad entre los estratos sociales cambio mucho la mentalidad. Aún queda mucho por hacer en estas ciudades pero lo importante es que ya se está trabajando para cambiar la situación actual.

En México, por otro lado, no se ha trabajado como debería. Se piensa que la respuesta a la violencia es más violencia. En un país donde la mayoría de la población está en un nivel Convencional etapa 3 de su desarrollo moral según Kolhberg, en donde muchas veces no hacen ciertas acciones por el que dirán las demás personas; pero en lugar de crecer y desarrollarse a un nivel Postconvencional de nivel 6, donde todas tus acciones las ejecutas basándote en principios éticos y morales universales sin tomar en cuenta si habrá o no habrá castigo de por medio (autonomía), la sociedad está pasando a un nivel Preconvencional de nivel 1 o más bajo, ya que hacen las cosas por miedo a que las castiguen o simplemente no se deja guiar por ninguna regla y vive en anarquía por la desconfianza hacía la clase política y quien lleva las riendas de este país.

Si verdaderamente queremos un cambio en nuestro país debemos de cambiar primero nosotros como ciudadanos, dejar de ver que es bueno para nosotros pero tampoco ver que es bueno para los otros; la respuesta es posicionarnos en el tercer nivel de la ética de responsabilidad según Gilligan, en donde veo el YO y el OTROS como una sola entidad en busca de un fin común.

Después de realizar este cambio ético como sociedad, podemos pasar a los demás cambios estructurales que el país necesita, ya que usted puede decir “pues que los políticos lo arreglen como en Colombia”, me gustaría decirle que eso es posible y puede que si lo sea, pero lo dudo mucho debido a que la gran diferencia entre Fajardo, Mockus y Peñalosa con cualquier político mexicano es que ellos tres no estaban sujetos a las ataduras partidistas, a ese candado que se le ha puesto a nuestra democracia donde más que otra cosa es una partidocracia, donde candidato que llegue al poder primero tiene que pagar “favores” políticos y después comenzar a gobernar.

En conclusión, propongo un cambio de fondo para México, que cambiemos nuestra forma de guiar nuestras acciones y las encaminemos más hacia un Nivel Postconvencional de nivel 6, donde nos sintamos orgullosos de nuestras acciones para después pasar a una democracia verdadera donde se respete la constitución que estipula que todo mexicano tiene derecho a votar y ser votado, y que la ley electoral no esté por encima de este precepto poniendo como requisito para lo anterior estar ligado o atado a las envestiduras de un partido. De esta forma podrán llegar al poder ciudadanos con una nueva visión ética y sin ataduras políticas que mermen su accionar como servidores públicos.



[1] BBC Mundo, “México: 28,000 muertos en guerra contra el narco”, Alberto Nájar. Tomado de: http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/08/100803_2300_mexico_cifras_victimas_violencia_narcotrafico_alf.shtml el 10 de Febrero de 2011.

[2] Historia Siglo XX, “La guerra de Vietnam”, Tomado de: http://www.historiasiglo20.org/GLOS/vietnam.htm el 10 de Febrero de 2011.

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