martes, 23 de octubre de 2012

GUÍA INEXACTA PARA EL JOVEN EGRESADO

por Santiago Santana

En los últimos años hemos tenido la fortuna en un tanto sarcástica de conocer un poco más de cerca el cómo funciona el sistema capitalista en el que vivimos, las oportunidades se limitan a las necesidades del flujo financiero que mantiene a “flote” las expectativas de una vida bien lograda y con los recursos suficientes para salir adelante; sin embargo, la realidad es un poco más cruda, ya que cada vez hay más egresados de universidad y menos oportunidades en general y sin tomar en cuenta el trabajo ideal para cada individuo.
Como egresado entusiasta y próximo a ser profesionista puedo ser testigo de aquella transición que sucede en el subconsciente comúnmente identificada por una pregunta muy sencilla: ¿Qué vas a hacer cuando te gradúes?; los sueños y pensamientos nocturnos, que solían ser exámenes y entregas comienzan a desvanecerse entre las noches de juerga y las actividades personales, hasta que en un punto la ausencia aterroriza, y a cambio, hay una cierta incertidumbre de lo que te depara en el futuro.
Todo esto crea un panorama algo borroso y escalofriante para los estudiantes, sin embargo todo puede ser prevenido con una buena preparación, ¿Qué tengo que hacer como futuro a graduarme para evadir los obstáculos que podrían frenar mi desempeño?
Los sistemas laborales emergentes resultado del déficit de los que actualmente se utilizan nacen del concepto de una modernidad líquida, donde la facturación con una sola empresa no debe crear tal punto de lealtad y confianza hacia tu compañía que podría resultar contraproducente, ya que actualmente existen aspectos como la inestabilidad y la reestructuración corporativa que definen el manejo de las empresas hacia los empleados, dándoles términos de trabajo más pequeños, con menos facilidades o con despidos inesperados.
La seguridad de un sustento es vital, sin embargo ya no es factible el depender de una empresa, la que te guiará y te favorecerá hasta tu retiro; la flexibilidad y el espíritu de cambio sustituirán la rutina y los hábitos de la vida laboral cotidiana, suena riesgoso, pero debemos considerarlo un regalo de la nueva era, ahora las oportunidades de planeación en el trabajo son ilimitadas y ya no es necesario depender del lugar, del horario o del sistema en el que trabajaremos a futuro.
Lo interesante viene cuando nos percatamos que la fluidez que ha causado el choque entre sistema e intereses provoca a su paso mezclas interesantes dentro de las maneras que uno puede trabajar, como por ejemplo Google y su amplio plan de beneficios a cambio de mentes activas o mayores jornadas laborales, todo circunda en lo que uno busca, lo que necesita y lo que está dispuesto a sacrificar.
Es aquí donde el término Emprendedor nos podría venir a la mente, ya que si uno se mueve entre diferentes empleos o decide tener su propia empresa, en ambos panoramas estamos hablando de una preparación y planeación más personal; tus servicios o productos tienen un valor que irá cambiando con el tiempo y si se maneja de forma inteligente y el desarrollo continúa siendo una prioridad (crecer tu empresa, seguirte preparando…) , podría ser una fórmula para el éxito o sencillamente la aceptación de un futuro menos estructural.
La parte más complicada es el saber el proceso que se tendrá que llevar a cabo o los sacrificios que deberán hacer; en un planteamiento hipotético nos podemos encaminar haciéndonos preguntas como ¿Qué tanto tiempo le quiero dedicar a mi trabajo?, ¿Qué tan arriba en mis prioridades está el obtenerlo?, ¿Estoy dispuesto a afectar a otros en el proceso?, Cuando la necesidad se interpone ¿Mis sueños siguen siendo válidos?, los dilemas éticos y personales comienzan a surgir cuando empezamos a concretar nuestros deseos y necesidades como iguales en la toma de decisiones, y en donde la responsabilidad puede ser un factor determinante en el desenlace.
He tenido la oportunidad de conocer profesionistas exitosos que actualmente ya utilizan una mentalidad donde se asimilan los cambios y se preparan para evitar riesgos mayores, gente que busca innovar y proveer a la comunidad de productos o servicios que no son tan fáciles de encontrar, uno de ellos tiene por nombre Eugenio Galindo, que decidió poner una tienda basada en productos no perjudiciales para el medio ambiente, o Karina Echave, que tiene estéticas de belleza de diferentes estatus socio-económicos  sin embargo en todas el servicio está el nivel del negocio, y además tiene una academia para entusiastas del gremio con pocos recursos (todos mujeres). Personas como ellos nos pueden demostrar que el ser privilegiados como emprendedores y el tener una estabilidad mayor que otros te puede permitir aportar a la comunidad de maneras diversas e interesantes, y por parte del empleado ya existen modelos laborales tipo “freelance” donde en vez de vender un servicio o producto, se intercambia el trabajo y el nombre del sujeto. Así es como se puede percibir que no importa el camino que tomes, la innovación, la capacitación y la perseverancia siempre serán los mejores aliados para salir adelante después de la universidad. La capacidad productiva de cada uno también es un valor muy importante, y el saber que es parte de nuestro trabajo responder por aquellos que ya no pueden contribuir, o que la vida no le ha dado las facilidades.
Piensa en tus opciones, revisa la demanda del mercado, investiga las mega-tendencias  analiza las diferentes variables y ten en cuenta tu relación con tu entorno, no solamente con el medio ambiente y con el impacto que tendrás hacia el desempeñando tu labor, sino también hacia la gente y cómo tendrás que interactuar con la sociedad dependiendo del puesto que busques o el negocio que emprendas; todo esto tiene que ver con un resultado favorable en la vida profesional, y entre más rápido nos demos cuenta de esto previo a nuestra graduación, muchas y mejores opciones nos aparecerán en el camino.

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