martes, 23 de octubre de 2012

Microensayo por Andros


Ética siglo XXI por Andros Martínez Mora.

Los tiempos cambian y con ellos también la sociedad, vivimos en un mundo donde la competitividad se ha convertido en un factor imprescindible dentro de nuestras vidas y el estar preparado y dedicar nuestro futuro al trabajo se ha convertido en un todo, el problema viene cuando individualismo se hace presente en su totalidad. En una modernidad líquida donde todo es a corto plazo, donde comienza a  preocuparnos que haremos con el medio ambiente y la sustentabilidad la Ética se convierte una herramientas para tomar decisiones en el mundo tan cambiante al que nos enfrentamos.

Vivimos en un tiempo de crisis, lo escuchamos en las redes sociales, el hecho de estar conectados nos da la ventaja de hacernos escuchar en la mayoría de puntos en el globo terráqueo, la injusticia y la diferencia social es un tema que cada vez se hace más evidente, este modelo civilizatorio dominante degrada el ambiente, subvalora la diversidad cultural y desconoce al Otro (al indígena, al pobre, a la mujer, al negro, al Sur) mientras privilegia un modo de producción y un estilo de vida insustentables que se han vuelto hegemónicos en el proceso de globalización. (Galano, Curi&otros, 2002). Una sociedad sustentable es una sociedad más prospera, el autor Oscar Motomura a través de su texto Desarrollo sustentable: principios éticos para “hacer que las cosas pasen” sugiere una toma de decisiones a través del tiempo y enmendar nuestros errores es decir que siempre al elegir que es lo mejor para todos se tiene que tomar en cuenta el pasado, presente y futuro, y  si se cometió un error es cuestión de sólo repararlo.

Una vez  que hemos optado por una sociedad sustentable y el tratar de tener el mejor beneficio para todos (invididuo-Sociedad-Planeta), se necesita saber cual es el sentido del trabajo. El trabajo puede llegar a ser sinónimo de pesadez, pero es necesario para la subsistencia y para construir una sociedad productiva, lamentablemente el sentido del trabajo a cambiado para fomentar el modelo de felicidad actual que es el de consumo y a esto se le suma la perdida de la estabilidad en él, convirtiendo el trabajo en algo flexible, en estos modelos de flexibilidad se refiere a la flexibilidad de sueldos, horarios, movilidad geográfica, posición ocupacional y tareas (Cortina&Collin, 2002). El hombre actual por no decir moderno ya que nos encontramos en una pos-modernidad está siendo preparado para la famosa modernidad líquida, pero lo importante aquí es saber a que encaminar la productividad, verificar si lo que hace me produce algún otro tipo de placer que no sea el  económico sino que realmente estés conforme y contento con lo que haces.

El tiempo es un bien ilimitado, éste se reparte de igual manera a ricos y pobres y cada individuo es libre de elegir que puede y debe de hacer con él. Esta definición podría haber sido razonable hace 50 años pero no actualmente, el tiempo es dinero y eso hasta los pilares más bajos de la sociedad lo saben,  de aquí surge la problemática sobre la administración del tiempo y de nuevo sobre la modernidad líquida, el tiempo escasea y debe de ser aprovechado al máximo ¿Pero aprovechado en qué? ¿Familia? ¿Trabajo? ¿Tiempo para si mismo? Una buena administración en nuestros horarios o bien distribuir cierta cantidad de tiempo a todo lo que nos conforma con seres íntegros de una sociedad nos ayuda a no caer en el workalcoholismo, el trabajo es importante, pero nuestro bienestar en general lo es más.

¿Empleado o empresario? Ese es dilema, inevitablemente la mayoría sueña contar con un negocio propio pero podemos encontrar algún tipo de beneficio o consecuencias en cada uno de estas dos opciones. Se podría catalogar el concepto de empleado como algo pesado,  un vil sirviente, una alma más que forma parte del sistema ¿pero que no todos formamos parte del sistema lo queramos o no? Unos más que otros pero  en realidad tenemos buenos ejemplos del beneficio de ser empleados, empresas como Google han implementado modelos donde sus trabajadores están  inspirados a trabajar y a reducir la infelicidad, claro que hay otras empresas donde el trabajador es un peldaño y su bienestar está muy por debajo de sus intereses,  aún así, el trabajador cuenta con derechos que en teoría lo deberían de beneficiar. Por el otro lado tenemos a los empresarios, aunque cabe mencionar que los dos van de la mano, uno necesita al otro para seguir, y al igual que alguien como empleado  tiene sus dificultades un empresario no se queda muy atrás, conflictos con permisos, trabajadores,  proveedores pueden llegar a afectarlos, pero lo importante aquí es que tanto empleado como trabajador deben de encaminar su trabajo a un bienestar colectivo que los involucre tanto individual, ecológica y socialmente.

No podemos volver atrás, pero si podemos aprender del pasado, vivir un presente y pensar en un futuro, la vida conforme pasa se convierte en un reto, pero lo importante es saber adaptarse y tomar  una decisión donde todos los afectados gocen del mayor beneficio de ésta.




Camps, V. Paradojas del indvidualismo. En El sentido del trabajo . Biblioteca de bolsillo .

Cortina, A., & Conill, J. (2002). Cambios en los valores del trabajo. Valencia, España: Sistema.

Galano, C., Curi, M., Porto, C., Silva, M., & Córtes, H. (2002). Manifesto por la vida por una Ética para la sustentabilidad. Tangencial, (pág. 14). Bogotá.

Motomura, O. (2002). Desarrollo sustentable: principios éticos para “hacer que las cosas pasen”. En ÉTICA, VIDA, SUSTENTABILIDAD. DF, México: rolac.

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