sábado, 24 de noviembre de 2012

“¿Es Nuevo?”



Eduardo Ríos Ascencio


Marco es un joven de 25 años que estudió Ingeniería Mecánica, tiene la ilusión de tener su propio taller pero para conseguir dinero inició  trabajando en el alistamiento de vehículos de nuevo modelo que serán entregados por una concesionaria automotriz. Su experiencia lo hizo constatar diversas irregularidades en la entrega de los mismos ya que su jefe y el personal que ahí labora se aprovechan de la ignorancia del comprador para entregar menos de lo que deberían. Su jefe obligaba a Marco a cambiar piezas nuevas por otras que ya estuvieran usadas, y cuando un cliente aplicaba su garantía debía reportar que se cambiaron piezas que no eran necesarias. También, los mecánicos del taller de la concesionaría cobraban sumas demasiados altas por reparaciones mínimas y que en ocasiones no hacían. Todo esto último llevó a Marco a renunciar y a quedarse sin trabajo que si bien podía subsistir gracias a sus padres, su sueño sería más difícil de lograr.

Como podemos ver, este caso nos muestra la situación de muchos de los profesionistas del país en donde se vive con el objetivo de maximizar ganancias y de crecer individualmente en muy poco tiempo. Este tipo de actitudes provocan el retroceso de un país ya que causan una gran pérdida de tiempo y dinero por parte del consumidor al tener que cambiar en un futuro próximo las piezas que no le cambiaron, o que le fueron remplazadas por algunas ya usadas. Además, en ciertas circunstancias se pone en riesgo la vida de la persona por este tipo de actitudes, ya que como menciona el caso, ante la ignorancia de las personas pueden hacer lo que quieran, pero esta misma ignorancia puede llevar a la persona a alguna situación peligrosa, ya que confiada de que su carro está funcionando como es debido puede ignorar cierto aviso de que algo está mal y ser víctima de algún accidente. Es importante denotar también que las actitudes tomadas denigran al comprador, ya que son tomados como una fuente de dinero, como a los mismos participantes de tales actos ya que rebajan su trabajo y le quitan el lugar que les corresponde como prestadores de servicios  y de generadores de bienes a la sociedad, lo que los hace parecer personal de baja calidad que no tiene “puesta la camiseta” de la empresa y que causa que ésta cada vez sea menos recomendada. Esto es debido a que un comprador cuando se entera que se realiza un mal servicio culpa a la empresa, no a la persona. Como podemos ver, Marco se encuentra ante el conflicto de permitir este tipo de conductas y de ser partícipe de ellas o de seguir sus principios y dignificar su trabajo realizando acciones que beneficien a la sociedad.

Marco tiene dos opciones, la primera de ellas es el continuar en su trabajo y tratar de sacar provecho de la situación para hacer un dinero extra y conseguir en un menor tiempo el sueño hecho realidad de su propio taller y la segunda opción, acusar ante los que concesionaron ese establecimiento de las prácticas que en ella se realizan. Pero se arriesga a que probablemente no sea escuchado y su jefe inmediato lo despida al enterarse, por lo que deberá volver  a empezar de cero y recurrir a la ayuda de sus padres para poder subsistir sin su empleo actual.

Tomando la primera alternativa, Marco estaría viendo únicamente por su propio bien y dejaría en segundo plano el trabajo para el que fue contratado. Esta opción pone el beneficio económico por encima de cualquier cosa, inclusive por encima de él mismo. Va en contra del principio de dignidad de la persona de Kant,  que menciona lo siguiente: “las personas son absolutamente valiosas, fines en sí, dotadas de dignidad y no intercambiables por un precio.” (Cortina, 1996, pág.7). Esto último, ya que vuelve a los clientes un medio para obtener dinero dejando a un lado el hecho de que son  seres únicos y que merecen un trato digno. Al hacer esto, él mismo provoca que su trabajo deje de ser valioso y lo transforma en un vicio para su empresa y sociedad. La manera en la que se empiece a manejar dentro de la industria, será en un futuro su tarjeta de presentación sobre las cualidades que tiene como persona y le dará una segunda identidad como persona, que en esté caso será algo que lo desintegre y le quite valor. Según califica Aristóteles: “la mejor disposición, facultad o poder de las cosas, en todas las ocasiones en que hay que hacer un uso o una obra cualquiera de estas mismas cosas”. (Benítez et al, 2001) Como vemos, no estaría obrando haciendo uso de sus facultades para el bien de la sociedad. Este tipo de comportamiento además, promueve un comportamiento hedonista en donde el hecho de ayudar a que esto continúe por un fin personal, hace una total falta de compromiso con el bienestar hacia la sociedad y  empresa que él representa. En la sociedad actual en donde se ven despidos y rotación constante de personal, conocido también con el lema “Nada a largo plazo”. (Sennett, 2000, pág.20), es probable que Marco, al igual que sus compañeros, experimente una falta de respeto por la compañía, ya que es muy probable que debido a la estructura de ésta, sean elementos no relevantes para la compañía. La práctica de mantener a las personas en los talleres y de entregar piezas usadas está relacionado también con el hecho de la obsolescencia programada (Dannoritzer, 2012). Es común como usuario escuchar de la falta de calidad en los productos actuales, por lo que es muy común encontrar productos que fallen justo cuando termina el periodo de garantía y esta práctica es algo con lo que el Ingeniero Mecánico está familiarizado y en cierto modo le deja ver que es algo que cualquier empresa que siga un modelo de consumismo basado en el capitalismo realiza; por lo que si quiere llegar a ser como ella puede y debe seguir este tipo de actitud.
La segunda alternativa involucra el hecho de arriesgar su posición actual, en la modernidad que fue llamada líquida. (Bauman, 2009) Es muy difícil llegar a cierta posición y Marco corre el riesgo de no volver a conseguir un trabajo de esa misma categoría e incluso de terminar haciendo trabajos que no desea realizar.  Si toma esta opción, estaría valorando su trabajo por el bien que realiza, lo cual probablemente le costaría su trabajo, pero estaría valorando más el beneficio hacia la sociedad que provocaría. Esta última actitud, estaría siguiendo una perspectiva utilitarista  y logrará que los compradores estén satisfechos en primera instancia y también los  conocedores, del valor que ellos deben de tener en el momento de consumir cualquier producto; este comportamiento a su vez, estaría de acuerdo con el concepto del deber promocionado por las corrientes kantianas. “Añádase a esto que, a menos de querer negarle al concepto de moralidad toda verdad y toda relación con un objeto posible, no puede ponerse en duda que su ley es de tan extensa significación que tiene vigencia, no sólo para los hombres, sino para todos los seres racionales en general, no sólo bajo condiciones contingentes y con excepciones, sino por modo absolutamente necesario” (Fundamentación de la metafísica de las costumbres). Como vemos, al hacer esto último estaría cumpliendo con el deber que le fue encomendado desde el momento que es considerado como un ser racional aunque esto desencadenará en posibles represalias hacia su persona.
También, estaría a favor del principio de justicia de diferencias propuesto por Rawls (Ackerman, 1993) ya que informaría a los compradores que se encuentran en desventaja en el tema automotriz de la situación que está ocurriendo, así como a la compañía de carros que en muchas ocasiones son ignorantes de la realidad que se vive en partes de ésta.

Desde mi punto de vista, la mejor alternativa es la de acusar a la persona adecuada, la situación perenne en la concesionaria, ya que de esta manera, estará actuando conforme a lo que le dicta su persona y sus principios,  no se dejará llevar por intereses propios y viajará de una mentalidad personal a un sentido del bien común. Por el tipo de oficio que está desempeñando es muy importante que la persona tenga en claro la ética del cuidado, en donde realmente busque el bienestar del usuario antes que su propia persona, es decir, que llegue al estado de desarrollo moral postconvencional (Coleman & Hendry, 2003) en donde se demuestre la madurez de la persona y la capacidad para saber que uno debe regirse por principios o normas morales que garanticen la felicidad, el orden y el progreso de su país

·         Referencias

1.    Cortina, A. (1996). Ética. La vida moral y la reflexión ética. Madrid, España: Editorial Santillana.
2.    Benítez, A.; García, V.; Valdez, G. & Escobar, M. (2001) La ética de las virtudes de Aristóteles y su desarrollo en la Bioética. Universidad Médica “Carlos J. Finlay”. Camagüey, Cuba.
3.    Sennett, Richard. 2000. La corrosión del carácter. Editorial Anagrama. Tercera edición. Barcelona, España.
4. Dannoritzer, C. (2012) “Comprar, Tirar, Comprar”. Televisión española. http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-comprar-tirar-comprar/1382261/ )
5.    Bauman, Zygmunt. La crítica como llamado al cambio. Recuperado el 22 de octubre de 2012 de http://www.youtube.com/watch?v=X4YGdqgCWd8
6.    Kant, I. “Fundamentación de la metafísica de las costumbres”, Capítulo Segundo. (Mare Nostrum Comunicación. Traducción: Manuel García Morente)
7. Ackerman, B. (1993) La justicia social en el estado liberal. Centro de Estudios Constitucionales. Madrid, España.
8.  Coleman, J. & Hendry, L. (2003) Psicología de la adolescencia. Cuarta edición. Editorial Morata. Madrid, España.

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