Eduardo Ríos Ascencio
Marco es un joven de
25 años que estudió Ingeniería Mecánica, tiene la ilusión de tener su propio
taller pero para conseguir dinero inició
trabajando en el alistamiento de vehículos de nuevo modelo que serán
entregados por una concesionaria automotriz. Su experiencia lo hizo constatar
diversas irregularidades en la entrega de los mismos ya que su jefe y el
personal que ahí labora se aprovechan de la ignorancia del comprador para
entregar menos de lo que deberían. Su jefe obligaba a Marco a cambiar piezas
nuevas por otras que ya estuvieran usadas, y cuando un cliente aplicaba su
garantía debía reportar que se cambiaron piezas que no eran necesarias. También,
los mecánicos del taller de la concesionaría cobraban sumas demasiados altas
por reparaciones mínimas y que en ocasiones no hacían. Todo esto último llevó a
Marco a renunciar y a quedarse sin trabajo que si bien podía subsistir gracias
a sus padres, su sueño sería más difícil de lograr.
Como podemos ver,
este caso nos muestra la situación de muchos de los profesionistas del país en
donde se vive con el objetivo de maximizar ganancias y de crecer
individualmente en muy poco tiempo. Este tipo de actitudes provocan el
retroceso de un país ya que causan una gran pérdida de tiempo y dinero por
parte del consumidor al tener que cambiar en un futuro próximo las piezas que
no le cambiaron, o que le fueron remplazadas por algunas ya usadas. Además, en
ciertas circunstancias se pone en riesgo la vida de la persona por este tipo de
actitudes, ya que como menciona el caso, ante la ignorancia de las personas
pueden hacer lo que quieran, pero esta misma ignorancia puede llevar a la
persona a alguna situación peligrosa, ya que confiada de que su carro está
funcionando como es debido puede ignorar cierto aviso de que algo está mal y
ser víctima de algún accidente. Es importante denotar también que las actitudes
tomadas denigran al comprador, ya que son tomados como una fuente de dinero,
como a los mismos participantes de tales actos ya que rebajan su trabajo y le
quitan el lugar que les corresponde como prestadores de servicios y de generadores de bienes a la sociedad, lo
que los hace parecer personal de baja calidad que no tiene “puesta la camiseta”
de la empresa y que causa que ésta cada vez sea menos recomendada. Esto es
debido a que un comprador cuando se entera que se realiza un mal servicio culpa
a la empresa, no a la persona. Como podemos ver, Marco se encuentra ante el
conflicto de permitir este tipo de conductas y de ser partícipe de ellas o de
seguir sus principios y dignificar su trabajo realizando acciones que
beneficien a la sociedad.
Marco tiene dos
opciones, la primera de ellas es el continuar en su trabajo y tratar de sacar
provecho de la situación para hacer un dinero extra y conseguir en un menor
tiempo el sueño hecho realidad de su propio taller y la segunda opción, acusar
ante los que concesionaron ese establecimiento de las prácticas que en ella se
realizan. Pero se arriesga a que probablemente no sea escuchado y su jefe
inmediato lo despida al enterarse, por lo que deberá volver a empezar de cero y recurrir a la ayuda de sus
padres para poder subsistir sin su empleo actual.
Tomando la primera
alternativa, Marco estaría viendo únicamente por su propio bien y dejaría en
segundo plano el trabajo para el que fue contratado. Esta opción pone el
beneficio económico por encima de cualquier cosa, inclusive por encima de él
mismo. Va en contra del principio de dignidad de la persona de Kant, que menciona lo siguiente: “las personas son
absolutamente valiosas, fines en sí, dotadas de dignidad y no intercambiables
por un precio.” (Cortina, 1996, pág.7). Esto último, ya que vuelve a los clientes
un medio para obtener dinero dejando a un lado el hecho de que son seres únicos y que merecen un trato digno. Al
hacer esto, él mismo provoca que su trabajo deje de ser valioso y lo transforma
en un vicio para su empresa y sociedad. La manera en la que se empiece a
manejar dentro de la industria, será en un futuro su tarjeta de presentación
sobre las cualidades que tiene como persona y le dará una segunda identidad
como persona, que en esté caso será algo que lo desintegre y le quite valor. Según
califica Aristóteles: “la mejor disposición, facultad o poder de las cosas, en
todas las ocasiones en que hay que hacer un uso o una obra cualquiera de estas
mismas cosas”. (Benítez et al, 2001) Como vemos, no estaría obrando haciendo uso de sus
facultades para el bien de la sociedad. Este tipo de comportamiento además,
promueve un comportamiento hedonista en donde el hecho de ayudar a que esto
continúe por un fin personal, hace una total falta de compromiso con el bienestar
hacia la sociedad y empresa que él
representa. En la sociedad actual en donde se ven despidos y rotación constante
de personal, conocido también con el lema “Nada a largo plazo”. (Sennett, 2000,
pág.20), es probable que Marco, al igual que sus compañeros, experimente una
falta de respeto por la compañía, ya que es muy probable que debido a la
estructura de ésta, sean elementos no relevantes para la compañía. La práctica
de mantener a las personas en los talleres y de entregar piezas usadas está
relacionado también con el hecho de la obsolescencia programada (Dannoritzer, 2012). Es
común como usuario escuchar de la falta de calidad en los productos actuales,
por lo que es muy común encontrar productos que fallen justo cuando termina el
periodo de garantía y esta práctica es algo con lo que el Ingeniero Mecánico
está familiarizado y en cierto modo le deja ver que es algo que cualquier
empresa que siga un modelo de consumismo basado en el capitalismo realiza; por
lo que si quiere llegar a ser como ella puede y debe seguir este tipo de
actitud.
La segunda
alternativa involucra el hecho de arriesgar su posición actual, en la
modernidad que fue llamada líquida. (Bauman, 2009) Es muy difícil llegar a cierta posición y Marco corre
el riesgo de no volver a conseguir un trabajo de esa misma categoría e incluso
de terminar haciendo trabajos que no desea realizar. Si toma esta opción, estaría valorando su
trabajo por el bien que realiza, lo cual probablemente le costaría su trabajo, pero
estaría valorando más el beneficio hacia la sociedad que provocaría. Esta
última actitud, estaría siguiendo una perspectiva utilitarista y logrará que los compradores estén
satisfechos en primera instancia y también los
conocedores, del valor que ellos deben de tener en el momento de
consumir cualquier producto; este comportamiento a su vez, estaría de acuerdo con
el concepto del deber promocionado por las corrientes kantianas. “Añádase a
esto que, a menos de querer negarle al concepto de moralidad toda verdad y toda
relación con un objeto posible, no puede ponerse en duda que su ley es de tan
extensa significación que tiene vigencia, no sólo para los hombres, sino para
todos los seres racionales en general, no sólo bajo condiciones contingentes y
con excepciones, sino por modo absolutamente necesario” (Fundamentación de la
metafísica de las costumbres). Como vemos, al hacer esto último estaría
cumpliendo con el deber que le fue encomendado desde el momento que es considerado
como un ser racional aunque esto desencadenará en posibles represalias hacia su
persona.
También, estaría a favor
del principio de justicia de diferencias propuesto por Rawls (Ackerman, 1993) ya
que informaría a los compradores que se encuentran en desventaja en el tema
automotriz de la situación que está ocurriendo, así como a la compañía de
carros que en muchas ocasiones son ignorantes de la realidad que se vive en
partes de ésta.
Desde mi punto de
vista, la mejor alternativa es la de acusar a la persona adecuada, la situación
perenne en la concesionaria, ya que de esta manera, estará actuando conforme a
lo que le dicta su persona y sus principios, no se dejará llevar por intereses propios y
viajará de una mentalidad personal a un sentido del bien común. Por el tipo de
oficio que está desempeñando es muy importante que la persona tenga en claro la
ética del cuidado, en donde realmente busque el bienestar del usuario antes que
su propia persona, es decir, que llegue al estado de desarrollo moral postconvencional
(Coleman & Hendry, 2003) en donde se demuestre la madurez de la persona y
la capacidad para saber que uno debe regirse por principios o normas morales
que garanticen la felicidad, el orden y el progreso de su país
·
Referencias
1.
Cortina, A. (1996). Ética. La vida moral y la reflexión ética. Madrid, España:
Editorial Santillana.
2.
Benítez, A.; García, V.; Valdez, G. &
Escobar, M. (2001) La ética de las virtudes de Aristóteles y su desarrollo en
la Bioética. Universidad Médica “Carlos J. Finlay”. Camagüey, Cuba.
3.
Sennett, Richard. 2000. La corrosión del
carácter. Editorial Anagrama. Tercera edición. Barcelona, España.
4. Dannoritzer, C. (2012) “Comprar, Tirar, Comprar”. Televisión española. http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-comprar-tirar-comprar/1382261/ )
5.
Bauman, Zygmunt. La crítica como llamado al
cambio. Recuperado el 22 de octubre de 2012 de http://www.youtube.com/watch?v=X4YGdqgCWd8
6.
Kant, I. “Fundamentación
de la metafísica de las costumbres”, Capítulo Segundo. (Mare Nostrum Comunicación. Traducción: Manuel
García Morente)
7. Ackerman, B. (1993)
La justicia social en el estado liberal. Centro de Estudios Constitucionales.
Madrid, España.
8. Coleman, J. &
Hendry, L. (2003) Psicología de la adolescencia. Cuarta edición. Editorial
Morata. Madrid, España.
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