viernes, 10 de mayo de 2019

Espacio Público: El pegamento social. Roberto F. Valdez Álvarez


Roberto Francisco Valdez Álvarez
A01223426

La preservación del patrimonio arquitectónico de Guadalajara como prioridad en los planes inmediatos de expansión urbana es una de las urgencias más evidentes que se viven hoy en día en la ciudad. Las constructoras tapatías no están cumpliendo las regulaciones urbanísticas en parte porque estas no son claras o no atienden el contexto.

La ciudad es de todos, y es el medio físico por el cual todos se desenvuelven. Tomando como marco de referencia la tercera versión de HABITAT llevada acabo en 2016 en Quito, Ecuador; es relevante el repensar los componentes de una ciudad e integrar una visión más ética en su conjunto, lo cual incidirá en diversos aspectos: un mayor cuidado por el medio ambiente, una inclusión hacia aquellas personas en estado de discapacidad por causa física, mejoras en la salud pública al mejorarse las condiciones de generación eléctrica, sistemas de transporte integrados y no contaminantes, entre otros aspectos.

Según el reporte de urbanización y desarrollo HABITAT (ONU, 2016) más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Esto significa que alrededor de 3500 millones de personas están concentradas en un territorio no mayor al 3% del planeta.

Junto con la densidad poblacional vienen dos problemas principales, el primero es que las ciudades representan entre el 60 y 80% del consumo de energía mundial, así cómo el 75% de las emisiones totales de carbono. El segundo es que el modelo de urbanización contemporáneo genera múltiples formas de desigualdad, exclusión y privación, que a su vez, crean desigualdades de espacio y ciudades divididas, con frecuencia caracterizadas por comunidades cerradas y zonas marginales. (ONU, 2016)

La nueva agenda urbana por parte de la ONU en línea con el desarrollo sostenible 2030, particularmente con el objetivo 11: deberá promover ciudades sostenibles y asentamientos humanos que sean ambientalmente sostenibles y resilentes, socialmente incluyentes, seguros y libres de violencia, económicamente productivos, y mejor conectados, contribuyendo a una transformación rural sostenible. (ONU, 2016)

Para lograr una investigación crítica acerca del trabajo profesional realizado por diferentes industrias encargadas del desarrollo urbano de Guadalajara, se tomará como marco de referencia los retos urbanos que se plantearon en el congreso antes mencionado. Entre lo más urgentes en el contexto de Jalisco está el crecimiento urbano, asentamientos irregulares y barrios marginales, cambio climático, exclusión y desigualdad creciente e inseguridad.

Además, velar por la conservación del patrimonio arquitectónico y cultural; (SEP, 2017) es parte de los compromisos para con la ciudad y el medio ambiente que el arquitecto profesional mexicano asume. Es decir, las obras nuevas o por construir no pueden ser realizadas encima de obras cuyo valor patrimonial esté protegido.

Los retos presentados son, en gran parte, responsabilidades éticas sociales y ecológicas que tiene un profesional ante la comunidad.El arquitecto debe responder a las necesidades que esta tiene y no necesariamente a las propias.

Es de su haber profesional realizar la investigación pertinente para conocer a fondo el entorno donde se sitúa su obra, así mismo, rechazar cualquier tarea que no cumpla con la moral, el honor, la dignidad y las buenas prácticas sociales.

Para no violentar la ginidad humana de una persona, Kant habla de “Obrar sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal. (Universalidad de la norma)” en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Este concepto le sirve al profesionista como referencia para saber si un acto es moralmente permisible.

A la hora de pensar en realizar una acción particular, el arquitecto tendría que preguntarse qué regla estaría siguiendo si hiciera dicha acción (máxima del acto), y si estaría dispuesto a aceptar que todo el mundo hiciera la acción igual que el (ley universal). Si es así, se puede seguir la regla, pero si no estuviera de acuerdo en que todos los demas actuaran cómo el, el acto se vuelve moralmente impermisible. 

Para poder dimensionar de mejor manera las responsabilidades éticas del arquitecto, es de suma importancia contextualizarnos con los principios utilizados para valorar la práctica profesional. Santander nos da una idea muy acertada de esto en su investigación publicada en 2013,  La ética del futuro arquitecto en el diseño y construcción de viviendas sustentables, donde realiza un llamado de emergencia a las empresas públicas y privadas a cuestionar las prácticas profesionales.

“La Ética profesional es una praxis racional de los principios y conceptos relacionados a la Responsabilidad Social, desde una perspectiva de igualdad, universalidad e interactividad con los actores del contexto de aplicación e implicaciones. Por tanto, el contexto actual requiere con urgencia que los profesionales de las empresas y organizaciones practiquen la responsabilidad social y sean éticos, para ello se demanda que los actores de los espacios corporativos, sean competentes, creativos, contextuales, conceptuales y que comprendan que la solidaridad es la clave para lograr la sostenibilidad y para afrontar esta crisis de legitimidad en que actualmente se vive.” (Godard Santander, Arvizu, Lara, 2013)

La igualdad podría interpretarse cómo “no inclinarse más hacia un lado que hacia otro” (Rachels, 2006, p.213) tomando en cuenta tres principales necesidades: comida, vestido y un lugar para protegerse. Kant describe muy bien este principio ético dentro del marco de la segunda formulación del imperativo categórico universal: Obra de tal modo que trates la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio (respeto del ser humano como fin) (Kant, 1785).

La responsabilidad social asume un conjunto de premisas, principios, valores, y normas de conducta que se han establecido por el colectivo social como elementos representativos de la misma. Es bien sabido que la ética no prescribe ninguna norma o conducta, tampoco obliga o recomienda que deba ser realizado. Por eso, el arquitecto profesional ético, actua en forma de autogobierno, cuestionando si le gustaría que el resto del mundo actuara como el; y si escencialmente está considerando al usuario como un fin último y no un medio.

La verdadera relevancia de la ética viene con la praxis personal, con el cómo se ha de aplicar en los distintos contextos profesionales y personales de la vida del individuo. Con esto dicho, ofrecer una solución para buscar los intereses comunes es absolutamente indispensable, y abogar por lo justo en materia de bienestar imparcial es una necesidad absoluta del siglo XXI.

“Entender la ética como sinónimo de altruismo representa un peligro para la vida humana y para la propia disciplina ética. La gratuidad y la generosidad, así como los actos de heroísmo ético son admirables y loables, pero no agotan el espacio de actuación ética. Una ética compatible con nuestra sociedad requiere entender que la búsqueda del interés propio no es inmoral si coincide con lo justo. Que lo justo y lo conveniente coincidan es algo positivo a todas luces; de la misma forma es inadmisible que pasemos por encima de lo justo para conseguir satisfacer nuestro interés.”(Raufflet, Lozano, Barrera, García, 2012, 20)

Todo lo mencionado anteriormente levanta preguntas concretas, por ejemplo ¿Cuáles son las obligaciones profecionales de un arquitecto que debe de tomar decisiones respecto de quienes serán afectados? ¿Las condiciones y acuerdos son claros y justos así como la distribución de bienes y beneficios es imparcialentre todas las partes involucradas? Y ¿Se trata a las personas como objetos o meros medios, se respeta su dignidad humana?

Entre los retos urbanos del reporte HABITATA mencionados al principio,  las necesidades de accesibilidad para personas discapacitadas es uno que destaca por su complejidad sensibilidad. En las proyecciones modernas no se hacen las debidas adecuaciones de banquetas que favorezcan la seguridad de personas invidentes o en silla de ruedas.

Si bien la mayoría de los edificios cumplen a duras penas los reglamentos de accesibilidad, el urbanismo de los alrededores no tiene el mismo nivel por lo que se vuelve imposible la conectividad del individuo con la ciudad, amenazando el desarrollo social de grupos vulnerables.

Para poder garantizar la autonomía e independencia en todos los aspectos de la vida, se requiere de una total accesibilidad. Entiendase autonomía como “…La capacidad de decidir por sí misma cómo vivir su propia vida, de acuerdo con sus propios deseos y valores.” (Rachels, 2006, p.21) Para que una persona con discapacidades físicas se manifieste de forma independiente en la ciudad, el entorno debe de ofrecer soluciones que le regresen la posibilidad de decidir con base en sus propios deseos.

Por lo tanto, los Estados Parte que firmaron los acuerdos de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en 2012, se comprometieron a asegurar el acceso en igualdad al entorno físico, al transporte público, a la información, a las comunidades, a las tecnologías de la información, entre otros servicios e instalaciones públicas. Los Estados Parte, entre ellos México, a su vez se comprometen a identificar y eliminar los obstáculos y barreras de acceso en la vía pública.

Las malas prácticas éticas en la construcción de viviendas potencializan enfermedades en los edificios mal diseñados, amenazando la dignidad humana de los usuarios. Kant describe la gignidad como “un valor intrínsecoque tienen los seres humanos”, que los hace valiosos “sobre cualquier precio”. La negligencia por parte de los contratistas provoca que el espacio donde habita el usuario esté contaminado.

Las principales características de un edificio enfermo son consecuencia de decisiones arquitectónicas. La gran mayoría se pudieran solucionar mediante cuestionamientos de la ética profesional. A raíz de que el arquitecto olvida factores sociales y ambientales, se ven afectados la comunidad y el contexto.

Un ejemplo de estas decisiones arquitectónicas serían los sistemas de ventilación forzada con sistemas cerrados de aire acondicionado en todo el edificio en donde existe una recirculación parcial del aire. Donde generalmente las ventanas no pueden abrirse. Estas decisiones de diseño están afectando la salud de los usuarios pues no brinda un espacio de vivienda sano.

Una edificación moderna debe de ser flexible, es imperativo que sea capaz de responder al contexto siempre favoreciendo a la comunidad. Al mismo tiempo, debe de relacionarse con su entorno directo, el espacio público próximo y la zona o barrio a donde pertenece. En la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad en 2012 se estableció como obligatoria para México “…disponer de la realización de “ajustes razonables” que son modificaciones y adaptaciones necesarias cuando se requieran para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con los demás, todos los derechos y libertades fundamentales.” (Cubillos González, Trujillo, Cortés Cely, Rodríguez Álvarez, Villar Lozano, 2014, 118)

Al mismo tiempo, los materiales de construcción ligeros y económicos, así como los textiles y suelos que retienen gérmenes, potencializan enfermedades como sinusitis y algunos tipos de eczemas. Algunos de los síntomas que presentan los usuarios de edificios enfermos son irritación en ojos y garganta, sequedad, ronquera y respiración dificultosa, comezón y eritemas, así como dolor de cabeza, fatiga y nauseas.

No obstante, las regulaciones de salubridad no son las únicas que debe de cumplir un edificio. Para que una edificación sea habitable debe de satisfacer necesidades de crecimiento poblacional, cambio climático, e impacto ambiental. Dichas necesidades sirven como marco de referencia para valorar si las prácticas arquitectónicas y urbanísticas están siendo ejecutadas de forma ética.

En acciones ambientales determinadas, es necesario que las edificaciones muestren eficiencia en sus procesos de producción y gestión, esto para promover el consumo responsable y ahorro de energía. En la medida que estas necesidades no se cumplan con resiliencia, las ciudades y en este caso Guadalajara, seguirán sufriendo del síndrome del edificio enfermo, término propuesto por la organización Mundial de la Salud (OMS).

Para finalizar, es de lo más importante fijar objetivos concretos, donde los arquitectos se comprometan a cumplirlos. Para esto, debemos rescatar los ejemplos que se han puesto por generaciones de grandes profesionistas, algunos de los cuales respetaron en su totalidad el contexto, atendieron a la comunidad y protegieron los derechos humanos.

En la medida que el profesionista se acerca al entorno, se equilibra la solución de problemas. El individuo debe de anteponer las ambiciones y deseos de la comunidad por encima de los suyos. Debe de responsabilizarse como educador, acercando y empujando a su equipo a hacer un buen trabajo. Debe de tomar liderazgo y ser ejemplo de tolerancia y respeto mutuo. Escuchando a los demás, promoviendo la iniciativa creadora y cumpliendo las normas de convivencia, descarta la idea de autoritarismo.

Referencias

Berenguer Sublis, Ma. José. NTP 289: Síndrome del edificio enfermo: factores de riesgo, 1999. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, España. Extraido de http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/201a300/ntp_289.pdf

Bolaños, R. ¿Cuántos Arquitectos Hay?. 2011. Ciudad de México, México. Extraido de https://www.academia.edu/10855803/_Cu%C3%A1ntos_arquitectos_hay_Arquitectos_por_cada_1000_habitantes

Cortina, A. Ética. La vida moral y la reflexión ética. (1996). Santillana, Madrid.

Cubillos González, R. A., Trujillo, J., Cortés Cely, O. A., Rodríguez Álva- rez, C. M. y Villar Lozano, M. R. (2014). La habitabilidad como variable de diseño de edificaciones orientadas a la sostenibilidad. Revista de Arquitectura, 16, 114-125.

Godard Santander, Rafael Ángel, Arvizu Sánchez, Eduardo, & Lara Ruíz, Oscar Daniel. (2013). La ética del futuro arquitecto en el diseño y construcción de viviendas sustentables. Nova scientia, 5(10), 123-150. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-07052013000200007&lng=es&tlng=es.

Lara Espinoza, D. (2012). La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (FASCÍCULO 10). México: Comisión Nacional de los Derechos Humanos, p.52. Extraido de http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/DH_107.pdf


Kant, M. (1785) Fundamentación de la metafísica de las costumbres. (traducción de García Morente, M). Edición digital basada en la 6.ª ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1980.

Molina A., Ana. La Competencia Profesional en el Ingeniero del Nuevo Milenio. Revista Facultad de Ingeniería, núm. 8, julio-diciembre, 2000, pp. 65-71, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile. Extraido de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11400808

Moreno, E. Arimah, B. Otieno, R. Mbeche-Smith, U. Klen-Amin, A. Kamiya, M. (2006) Urbanización y Desarrollo: Futuros Emergentes. Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat). Nairobi, Kenia. HABITAT.

Rachels, James. Introducción a la filosofía moral / James Rachels ; trad. de Gustavo Ortiz Millán.  México : FCE, 2006 347 p. ;17×11 cm — (Colec. Breviarios ; 556) Título original The Elements of Moral Philosophy ISBN 968-16-7906-7

Raufflet, E., Lozano, J., Barrera, E. y Garcia, C. (2012). Responsabilidad social empresarial (368 p.) México, D.F. : Pearson.

Secretaría de Educación Pública, SEP. (junio 2017). Código de Ética para el Arquitecto Profesional Mexicano. Comisión Técnica Consultiva de Arquitectura, México. p.6.


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