viernes, 9 de mayo de 2014

La pobreza que abastece al mundo

Por: Rafael Pérez de la Torre
28 de Marzo de 2014
La pobreza que abastece al mundo

Abstract
En México nos encontramos con un gran problema social cada vez más preocupante: alrededor de un 40% de la población de México vive en condiciones de pobreza. La mayoría de la población no tiene acceso a los recursos básicos para satisfacer sus necesidades. Este es un problema muy serio, ya que las implicaciones en la vida social pueden llegar a perjudicar la ética y la moral de las personas que, arrastradas por la necesidad, se ven obligadas a recurrir a la violencia, al robo y al engaño para  sobrevivir.
            Sin embargo, lo que tal vez no sepamos es que este no es un problema reciente, sino que la pobreza ha existido en México desde hace cientos de años; lo que sí sabemos es que cada vez daña más a la sociedad. Y contrario a  lo que muchos piensan, nos afecta a todos, ya que a partir de la pobreza se derogan otros problemas, como puede ser la delincuencia, discriminación, desempleo.
Desarrollo
            La información da cuenta de las variaciones en la pobreza a lo largo del territorio nacional: el hecho de que 52 millones de mexicanas y mexicanos se encuentren en situación de pobreza, y 11.7 millones en condición de pobreza extrema, permite dimensionar la magnitud de los desafíos que enfrenta el Estado para erradicar la pobreza, especialmente en las regiones y los grupos sociales más desfavorecidos y rezagados. (CONEVAL , 2010)
            Boltvinik sostiene que los datos oficiales de CONEVAL, que son los datos oficiales de la Pobreza en México, son maquillados para encubrir la dimensión real y dramática del problema de la pobreza. De acuerdo a uno de sus análisis, cuatro de cada cinco mexicanos sufre algún tipo de carencias. O lo que es lo mismo, 80% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza, real o vulnerable. (Boltvinik, 2014)
            Los niveles de pobreza y desigualdad en México afectan no sólo a las personas como individuos, sino que también limita el desarrollo de la nación. El bajo índice de desarrollo humano con el que contamos pone en peligro la estabilidad social, fomenta  la falta de educación, los bajos niveles de salud y la carencia de un empleo formal. Todo esto a su vez completa el cuadro de la inseguridad económica, debido a la incapacidad de la mayoría de la población para sufragar los gastos, tanto básicos como estos que de manera inherente contribuirían a sacar adelante al país. Tal como asegura Sen: "El análisis de la pobreza debe estar enfocado en las posibilidades que tiene un individuo de funcionar, más que en los resultados que obtiene de ese funcionamiento". (Quesada, 2001)
            La pobreza es generalmente el resultado de complejas interacciones entre variables estructurales, ambientales y personales. Sus efectos son por lo común devastadores, e imprimen una desgarradora impronta tanto en el malestar material como en el alma de quienes la padecen. Pero, sean como consecuencia o como causalidad, las microculturas, incluyendo los valores y las actitudes, de las personas que viven en pobreza influyen sobre su situación, para posibilitar superarla o, por el contrario, deplorablemente, para reforzarla. (Schiappa-Pietra, 2011)
            Las dos tendencias políticas más conocidas que contemplan modelos económicos que involucran a su vez a la pobreza son la tendencia la liberal y la socialista. De ellas se puede sintetizar que en ambas se tiene en el mismo concepto de una persona pobre: el pobre es, en esencia, uno de los ejes centrales de estas políticas.  A diferencia de antes, ahora son percibidos como sujetos de integración social  a los que se integrar, no segregar, del resto. Cada modelo pretende lograr esto a su manera, ya sea a través de la política o de la economía, pero resulta indudable que cada vez más se tiene consciencia de que la pobreza no debe existir bajo ningún concepto, en ningún modelo aplicable a cualquier país del mundo. (LAOS, 2011) Después de todo, en palabras de Muhammad Yunus, conocido como el ‘banquero de los pobres’: “Una buena teoría económica debe dar a las personas la oportunidad de usar sus talentos para construir sus propias vidas. Debemos escapar de la ruta tradicional, donde los ricos hacen los negocios y los pobres dependen de la caridad privada o pública.”** (Yunus, 2006).
            La información disponible da cuenta de los cambios en la pobreza a lo largo del territorio nacional: el hecho de que “52 millones de mexicanas y mexicanos se encuentren en situación de pobreza, y 11.7 millones en condición de pobreza extrema” (CONEVAL , 2010), permite dimensionar la magnitud de los desafíos que enfrenta el Estado para erradicar la pobreza, especialmente en las regiones y los grupos sociales más desfavorecidos y rezagados.
            Tomemos en cuenta que dentro de las éticas teleológicas se propone como meta el bienestar humano, y todas aquellas personas que viven en la pobreza no lo están teniendo, no tienen una vida de calidad digna para ellos, el no ser pobre implicaría “[...] tener seguridad personal y ambiental, acceso a bienes materiales para llevar una vida digna, buena salud y buenas relaciones sociales, todo lo cual guarda una estrecha relación con y subyace a la libertad para tomar decisiones y actuar.” (Perspectivas del Medio Ambiente Mundial GEO, 2008, p. 13)
            Pero dejando de lado las éticas teleológicas. Si partimos desde un punto de justicia y equidad, creo que es de los puntos más importantes sobre la pobreza, qué tal si nos preguntamos: ¿la sociedad es injusta sólo para algunos? ¿Sólo para los 52 millones de mexicanos que se encuentran en situación de pobreza? Entonces eso significa que también condenamos a esa sociedad, aun sabiendo que las injusticias garantizan beneficios utilitarios para unos cuantos. La justicia distributiva consiste en repartir de una manera imparcial las cargas de la sociedad. Las personas que viven en la pobreza, no es que le haya gustado esa forma de vida, sino que la mayoría se ve forzada a vivir de tal modo, luego se tienen que resignar y ellos mismos se hacen de la idea que sus problemas no tienen solución, que están condenados a eso, que no hay quien pueda ayudarlos.
            Sin embargo, en ese punto quisiera agregar que en algunas ocasiones, no en todas, puede darse el caso en que algunas personas deseen salir de la pobreza pero la falta de medios no sea lo que los detiene. Hay quienes pasan toda su existencia, no en condiciones de pobreza extrema, pero sí de carencia y se ven obligados a aceptar trabajos rácanamente remunerados. Pero aun así es más fácil quejarse y soñar con la vida de un rico, por lo tanto se abandonan a un conformismo y una ignorancia deplorables. Tal condición es, a mi entender, una muestra clara de pereza mental, una que raya además en un complejo ingenuo y superficial de ver el mundo. Y no obstante, la gente vive ‘miserablemente feliz’, con un complejo de inferioridad superior, esto es, inferior porque desean un estilo de vida mejor al que tienen pero viven conformes, haciendo esfuerzos mínimos por cambiar su situación, pero de alguna forma esto les parece suficiente, superior porque he observado que en ocasiones su situación y su incapacidad para cambiarla dota a algunos de un sentido de orgullo que les hace creer que no pudieron haber hacho nada de mejor manera, que están bien donde están, que no quieren convertirse en un ‘rico mamón insufrible’, cuando es evidente que sí.
            Creo que las palabras de Muhammad Yunus expresan consistentemente la idea de que se puede vivir en un mundo sin pobreza, con esto no me refiero a que todos seamos ricos, sino a que se puede crear un mundo con m[as igualdad, las palabras son son: “Creo firmemente que podemos crear un mundo sin pobreza, si creemos en ello, de manera colectiva. En un mundo sin pobreza, el único lugar en el que ustedes podrían verla, es en los museos de pobreza. **” (Yunus. 2006)
Conclusión
            No obstante, esto sólo sirve para representar a una pequeña parte de los afectados, la realidad es que la gran mayoría se ve bastante afectada por las condiciones de pobreza y eso es algo que no se debe poder permitir en un país civilizado y democrático como se supone que es el nuestro.
            Para concluir, Aristóteles decía que los seres humanos efectuamos nuestras acciones y elecciones con un fin: ser felices. Por tanto, la felicidad es el fin último que nos proponemos por naturaleza, de forma ineludible. Dicen que el dinero no compra la felicidad pero es indudable que sí puede mejorar localidad de vida de las personas. Y siendo la felicidad algo tan subjetivo que resulta imposible definirlo con palabras, me parece poco probable que además podamos darle precio. Pero eso no es excusa para que no busquemos ponerle fin a la condición infrahumana en la que viven tantas personas en el país, personas quizá no muy diferentes a nosotros, cuya única diferencia fue la suerte de familia en la que nacieron.
               














Referencias

 

Boltvinik, J. (24 de Febrero de 2014). La pobreza analizada por Julio Boltvinik. Obtenido de http://www.infocajeme.com/noticias.php?id=25882
CONEVAL . (2010). Obtenido de http://www.coneval.gob.mx/medicion/Paginas/Medici%C3%B3n/Pobreza-2010.aspx
LAOS, J. B. (2011). redalyc.org. Estudios Sociologicos . Obtenido de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59855112
Perspectivas del Medio Ambiente Mundial GEO 4. (2008). Perspectivas del Medio Ambiente Mundial GEO 4. Dinamarca: PNUMA.
Quesada, C. (Agosto de 2001). Amartya Sen y las mil caras de la pobreza. Revista del Banco Interamericano de desarrollo. Obtenido de http://www.iadb.org/idbamerica/spanish/jul01s/jul01s2.html
Schiappa-Pietra, O. (2 de 05 de 2011). Instituto del Peru. Obtenido de http://institutodelperu.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=1484&Itemid=130
Yunus, M. (2006). The Nobel Peace Prize 2006. 07/05/2014, de The Nobel Foundation Sitio web:                 http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/peace/laureates/2006/yunus-lecture-en.html

** En inglés en el original.


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