martes, 14 de noviembre de 2017

Desigualdad en el ámbito laboral

Julián Guerrero Cruz
A01630297
Desigualdad en el ámbito laboral
-          Presentación del tema
El tema seleccionado es la desigualdad que viven las mujeres en el ámbito laboral, este tema servirá para puntualizar la situación que presentan millones de mujeres y la falta de acciones para socavar este malestar social. Las mujeres sufren de un rezago al ver afectado su participación laboral por el hecho de pertenecer al género femenino y, derivado de esto, su dignidad se ve amenazada al seguir soportando ese maltrato, que podría ser físico, pero también abarca el psicológico. El trabajo resulta ser de mucha relevancia en la vida de las personas, ya que les permite poder cubrir desde sus necesidades básicas hasta algunos lujos extras que logren darle al individuo cierto grado de motivación y felicidad; es por eso que la brecha laboral que existe entre hombres y mujeres limita en cierta medida el desarrollo general de las mujeres, debido a que su esfuerzo y empeño laboral pueden resultar de igual o mayor calidad que su contraparte, sin embargo, la sociedad lo cataloga en otro estrato menos acreditado por el simple hecho de provenir de una mujer. Las mujeres deben empezar a tomar mayores responsabilidades en el sector económico de cada país, y al ir tomando mayores responsabilidades su compromiso e impacto en la sociedad comenzará a cobrar efecto.

-          Palabras clave:
***Desigualdad, Dignidad, Justicia Social, Violencia, Igualdad, Derechos Humanos, Desarrollo Sostenible***
-          Desarrollo
o   Problemática
La desigualdad laboral es una completa realidad en la sociedad de nuestros días, siendo el género femenino el más perjudicado en este contexto. La problemática que se plantea en relación con dicha situación es que la posición en la que se encuentran las mujeres frente a los hombres en el ámbito laboral puede limitar su desarrollo de sus facultades profesionales y su participación en el rumbo de una nación. Para poder realizar un análisis metódico y profundo de la problemática a la que se está enfocando se escogieron varias investigaciones y reportes que nos permiten poder generar un marco de referencia muy sólido y confiable, dichas investigaciones son las siguientes: Las desigualdades de género en el mercado de trabajo: entre la continuidad y la transformación, La desigualdad salarial de género medida por regresión cuantílica: el impacto del capital humano, cultural y social, Consumo de drogas y violencia laboral en mujeres trabajadoras de Monterrey, N.L., México, ¿Presentan las cooperativas contextos favorables para la igualdad de género? Y ¿Inserción laboral de las mujeres en América Latina: una fuerza de trabajo secundaria?
o   Fundamentación ética
Derivado de esto se enfocará en primera instancia la relación de esta situación con la dignidad de la persona, la cuál es una atribución propia de todo ser humana y es la misma a la que Kant ejemplifica en esta cita “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca solamente como medio” (Dorando, 2010, p. 1); y es que la dignidad de la mujer es atentada cuando sus aspiraciones y proyectos relacionados con el trabajo se ven de cierta forma truncados por el simple hecho de ser consideradas no aptas para tareas que conllevan mucha responsabilidad laboral, de aquí que la mayoría de los altos cargos sean ocupados por el género masculino, ahora bien ¿tiene la mujer, por el simple hecho de ser mujer, que soportar tratos indignos por lograr un sueldo? . Basándose en la investigación de Torns & Recio (2010), las principales razones por las que las mujeres son limitadas en su accionar en el trabajo siguen siendo cuestiones familiares (hijos, trabajo doméstico y de cuidados) (Torns, Recio, 2012, p.181), enfocado en este punto la mayoría de las personas en calidad de inactividad laboral sigue siendo de rostro femenino por las razones ya mencionadas; también señalan que las discriminaciones laborales aumentan a la par que la participación de la mujer en el sector laboral aumenta (Torns, Recio,2012, p.190),  por lo que la relación resulta positiva al hecho que las mujeres sufren discriminación en el trabajo; en esta investigación se señala también que las jornadas laborales de tiempo parcial (usadas en su mayoría por mujeres) son sinónimo de baja calidad del empleo femenino y poco compromiso con la empresa (Torns, Recio, 2012, p.194). Un punto importante a resaltar es que las mujeres ven nuevamente afectada su dignidad al verse concentradas en los sectores de actividad con menor prestigio y en peores condiciones laborales y por ende se truncan las aspiraciones laborales personales (Torns, Recio, 2012, p.187).
            La justicia social, que bien se podría expresar como una correcta distribución de beneficios y cargas dentro de una sociedad (Olivé, 2008, p.126)  juega un papel importante en esta situación mencionada, ya que podría considerarse como el factor que mueva la balanza a favor o en contra de dicha situación, es por tal motivo que la aplicación de la ley debe corresponder y siempre tener como base el bienestar de la parte que está viendo afectados sus derechos humanos, entonces ¿es la aplicación de justicia, en estos momentos, la principal responsable de todas las injusticias que sufre la mujer? Y ¿debería un hombre privarse de todos los privilegios que tiene a fin de equilibrar la situación con las mujeres? Como menciona Araujo (2015) en su investigación, la injusticia está muy presente en los salarios que se pagan tanto hombres y mujeres, ya que como menciona Araujo la desigualdad de ingresos es generada por el nivel educativo, la ocupación, la edad, el sexo, etc. (Araujo, 2015, p.303). Además, puntualiza que por cada año extra de experiencia el incremento porcentual promedio en el salario de los hombres es de 8% mientras que para las mujeres con las mismas condiciones el incremento porcentual no alcanza ni el 1%, lo cual da un panorama de una injusticia salarial indiscutible. (Araujo, 2015, p.307).
En esta situación, en la cual las mujeres no pueden desarrollar al máximo sus facultades profesionales y su participación laboral en el país, la violencia se hace presente debido a la debilidad que presentan las mujeres y la cual es aprovechada por el género contrario, esta debilidad surge a raíz de que la sociedad no le brinda el soporte necesario para hacerle frente a esta desigualdad por lo que el género masculino reprime sin ninguna restricción sólida y bien fundamentada que se lo impida. Analizando, ¿qué podemos hacer por aquellos hombres que son olvidados, y además victimizados por su pareja (mujer), debido a la importancia que se le da a la situación femenina? Como indican Castillo, Magdalena, Caufield y Meza (2005) en su investigación, del total de mujeres encuestas casi el 100% (98%) afirmó haber presentado algún tipo de violencia, el tipo de violencia más frecuente fue el físico seguido por el tipo verbal (Castillo, Magdalena, Caufield, Meza, 2005, p.1159), cabe mencionar que si bien la violencia en el trabajo no es su principal prioridad (el hogar es el primer lugar) aun así la violencia laboral se ubica entre los tres principales lugares en donde la mujer se ve atentada en contra de su persona verbal (Castillo, Magdalena, Caufield, Meza, 2005, p.1159) , lo que indica que la violencia en este sector es totalmente cierto, pero es un malestar al cual la sociedad hace caso omiso. Cabe mencionar que la violencia orilla a las mujeres al consumo excesivo de drogas y alcohol, esto motivado por el constante hostigamiento que viven en su ambiente laboral y por el estrés al cual son sometidas durante las jornadas (Castillo, Magdalena, Caufield, 2005, p.1161).
Un trato igualitario en el trabajo puede ser clave para que la persona (en este caso la mujer) logre alcanzar ciertas metas personales que le permitan además poder obtener cierto grado de felicidad, Yepes define la felicidad así “Somos felices en la medida en que alcanzamos aquello a lo que aspiramos” (Yepes, 2003, p.2) y la satisfacción son el motor que mueve a las personas a dar lo mejor de sí mismas, por lo que, en este sentido, si se logra una felicidad verdadera y duradera en el sector laboral se logrará de igual forma una mejora general en el sector mencionado. Entonces, ¿un trato igualitario es realmente la solución o podría presentar huecos en su definición en esta situación? Las cooperativas laborales permiten la interacción de ambos géneros en un ámbito laboral más armónico que en el ambiente laboral tradicional, ya que las cooperativas tienen la ventaja de poder extraer lo mejor de ambas partes y repartirlo equitativamente, para que tanto el género femenino como el masculino se beneficien unos de otros. Según Esteban, Gargallo y Pérez (2016) en su reporte, las mujeres perciben una oportunidad en las cooperativas para desarrollar su perspectiva laboral por medio de una implicación directa en la entidad para desarrollar proyectos empresariales que tengan impacto en las necesidades de su entorno. Enfocándonos en la teoría de la identidad social, el liderazgo femenino en los equipos directivos puede ayudar a reforzar la cooperación y el trabajo en equipo en la empresa. (Esteban, Gargallo, Pérez; 2016, p.68).
Un desarrollo sostenible a nivel sociedad consiste en que ambas partes (hombres y mujeres) que comprenden el motor de la sociedad puedan tener una paridad en cuanto a oportunidades se refiere. Partiendo de lo dicho anteriormente Abramo (2004) señala en su investigación, la participación de la mujer en el ámbito laboral es de igual importancia que la participación del hombre si el objetivo es lograr mejorar la situación a nivel nacional, sin embargo, la entrada de la mujer al trabajo es en su mayoría por circunstancias fuera de su alcance, cuando el hombre no es capaz de solventar las necesidades del núcleo familiar o cuando hay ausencia de la figura varonil en una familia (Abramo, 2004, p.228). Se ha demostrado que los ingresos laborales que obtienen las mujeres son pilar fundamental en el combate a la pobreza, ya que a nivel América Latina un número muy significativo de hogares han pasado de pobreza extrema a pobreza, lo cual es un logro sin precedentes, por lo que, en otras palabras, una mayor tasa de participación laboral femenina puede contribuir enormemente a lograr un desarrollo sostenible. (Abramo, 2004, p.234).
La desigualdad en el ámbito laboral es un hecho contundente y que la sociedad se ha encargado de ocultarla, mi postura es totalmente en contra de la desigualdad laboral. Resulta injusto que los hombres por el hecho de ser de este género tengamos asegurado un futuro laboral más prometedor que el del género opuesto, como se indica en la siguiente cita “El agravamiento se refleja en el hecho de que los peores y más bajos salarios continúan dándose habitualmente entre las mujeres, al igual que sucede con los contratos temporales y el paro, incluido el de larga duración, etc.” (Torns, Recio, 2012, 180); o bien, que sea el género masculino al cual se le considere el más apto e idóneo para contender por los puestos directivos en las empresas, como se expresa en la siguiente cita “[…] segregación vertical, expresada a través de la desigual presencia de mujeres y hombres en la jerarquía empresarial, con casi nula presencia femenina en las cúpulas directivas.” (Torns, Recio, 2012, 187). Otro punto clave que permite apoyar la postura en cuestión (en contra) es que la familia sea un obstáculo prácticamente seguro en las vidas de las mujeres trabajadoras, una familia promedio se compone en primer lugar por dos partes primordiales (la mujer y el hombre) por lo que la repartición de responsabilidades debería estar sujeta a tiempos y espacios específicos para que ambas partes puedan atender de igual forma tanto sus asuntos familiares como profesionales, como se demuestra en la siguiente cita “Las políticas […] promueven el tiempo parcial laboral femenino como una solución pensada a fin de satisfacer las necesidades laborales y familiares de las mujeres. Sin embargo, el tiempo parcial se ha convertido en factor clave de las desigualdades de género en el mercado de trabajo, […].” (Torns, Recio, 2012, 194). Como soluciones en primera instancia se debe de plasmar correctamente en la constitución el hecho que las mujeres serán consideradas con las mismas capacidades y habilidades para poder desempeñar cualquier puesto, a fin de confirmar su correcta aplicación propongo desarrollar un mecanismo autóctono y con el poder de la ley a su disposición integrado por una comitiva de 80%  mujeres y 20% hombres, esto con la finalidad de que existan perspectivas de ambas partes pero favoreciendo en número la postura de las mujeres. Propongo además comenzar con campañas educativas a nivel escolar (a partir de secundaria) con la intención de concientizar a la sociedad desde edades tempranas que ambos géneros son acreedores a tener las mismas oportunidades laborales. Como una solución a corto plazo y aplicable inmediatamente propongo la implementación de sanciones a empresas que no procuren un numero equilibrado de empleados mujeres.

-          Conclusiones
Reafirmando la relevancia del tema en el cual se enfocó este ensayo, es importante reconsiderar la posición actual de la sociedad frente a este malestar, la sociedad misma es el medio para que las acciones que atenten en contra de su estabilidad sean reprimidas o bien sean impulsadas. La desigualdad laboral no es un problema social en la actualidad, si bien últimamente ha adquirido relevancia por el hecho que las mujeres comienzan a ganar terreno en la participación laboral, anteriormente la disparidad que existía en la participación femenina en el mercado laboral era enorme, pero gracias al protagonismo y esfuerzo que el género femenino a liderado en las últimas décadas en contra de este domino masculino la diferenciación se ha ido disminuyendo, un ejemplo claro es ver que las mujeres comienzan a posicionarse en cargos muy prestigiosos como lo son cargos presidenciales, sin mencionar puestos directivos de alto rango, cosa que en un pasado cercano era inaceptable que una mujer liderara tal grado de responsabilidad.
-          Conclusión (proyecto):
Para conocer la situación real de las mujeres en el transporte público es vital contar con información recabada del lugar en el cual se desata esa violencia hacia las mujeres, ir directamente al punto. Este `proyecto permitió poder comprender desde una perspectiva más directa cómo es el día a día de las mujeres al utilizar el transporte público, las usuarias nos brindaron información muy precisa como lo son sus propias experiencias, en las cuales van impregnados varios sentimientos de la persona. Al analizar los datos generales recabados podemos darnos cuenta de la magnitud y el escaso esfuerzo en mitigar esta problemática social, esto debido a que en la mayoría de los casos el género femenino afirma que el referirse al transporte público es tener casi total certeza de sufrir algún tipo de violencia en contra de su dignidad humana. Sin embargo, esta situación, que atenta el bienestar del género femenino en su traslado usando el transporte público, tiene su fondo en el hecho que la sociedad mexicana presenta casos severos de inequidad de género, promoviendo así un trato despectivo hacia la mujer. Cabe mencionar que las acciones por parte de las autoridades han sido poco eficaces en su objetivo de aminorar la situación, esto se debe principalmente a que las mujeres no sienten el respaldo y atención adecuada por parte de las autoridades pertinentes para la denuncia y seguimiento de atentados a su persona. En mi experiencia al realizar las encuestas en campo pude apreciar la desconfianza que genera el género masculino (yo y mi equipo de investigación) al pedirles su apoyo para la realización de la encuesta acerca de la situación de las mujeres en el transporte público, pude de igual forma notar que el hecho que las mujeres soporten todas esas malas experiencias es la necesidad por el uso de este medio de transporte (autobús).


-          Referencias
 Abramo, L; (2004). ¿Inserción laboral de las mujeres en América Latina: ¿Una fuerza de trabajo secundaria? Revista Estudios Feministas, 12() 224-235. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=38112213
Araújo Freitas, Alan; (2015). La desigualdad salarial de género medida por regresión cuantílica: el impacto del capital humano, cultural y social. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, Enero-Abril, 287-315. Recuperado de: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0185191815721392
 Alonso Castillo, M M; Caufield, C; Gómez Meza, M V; (2005). Consumo de drogas y violencia laboral en mujeres trabajadoras de Monterrey, N. L., México. Revista Latino-Americana de Enfermagem, 13() 1155-1163. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=281421853009
Esteban Salvador, M L; Gargallo Castel, A F; Pérez Sanz, F J; (2016). ¿Presentan las cooperativas contextos favorables para la igualdad de género?: Especial referencia a la provincia de Teruel. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, () 60-92. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=17449696003
Michelini, Dorando J.. (2010). Dignidad humana en Kant y Habermas. Estudios de filosofía práctica e historia de las ideas, 12(1), 41-49. Recuperado en 06 de noviembre de 2017, de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-94902010000100003&lng=es&tlng=es.

Olivé, León. (2008). Interculturalismo y justicia social. Autonomía e identidad en la era de la globalización México: UNAM, pp.117-135
Torns, T., & Recio, C. (2012). Las desigualdades de género en el mercado de trabajo: entre la continuidad y la transformación. Revista de economía crítica, 14, 178-202. Recuperado de: http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n14/Semimonografico-4.-Torns-Recio.pdf
Yepes Stork, R. (2003). Fundamentos de Antropología (6ª. edición). Pamplona: EUNSA, pp. 61-77. 

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