jueves, 16 de noviembre de 2017

NOMBRE: Gibrán Acuña Colón
IMPACTO AMBIENTAL DE LA ARQUITECTURA
El dilema principal a tratar en este ensayo será el impacto ambiental que tiene la Arquitectura sobre su entorno. Hoy en día se sabe que la industria de la construcción absorbe el 50% de todos los recursos mundiales (Edwards, 2004), lo que la convierte en la actividad de más impacto ecológico al planeta, por lo que el objetivo de este ensayo es suscitar la reflexión en el lector, específicamente el profesionista que se relacione con esta industria de manera directa o indirecta, para que mediante una reflexión de segundo orden haga conciencia de su actuar en el ejercicio de su profesión y cuestione o favorezca las actividades con las que se enfrenta todos los días.  Este es un tema de gran relevancia en el que todos tenemos parte, pues podemos influir en mayor o menor medida la acelerada sobreexplotación de recursos en el mudo.
Como primer punto se tocarán algunos problemas sociales y ambientales en el ejercicio de la profesión, así como el nivel de formación que se recibe en instituciones educativas respecto a la educación ambiental. También se hablará sobre el tema de la reglamentación ecológica en la industria de la construcción, para terminar con los aspectos básicos de la construcción ecológica y el deber de los profesionistas ante los desafíos ambientales.
La generación o conservación de un entorno de calidad es tarea de todos, y puede reflejar la escases o solidez de los derechos humanos que necesitan las personas, lo cual es aspecto básico de la dignidad humana y que abarca diferentes ámbitos en la esfera social, entre los que se destaca el ambiental, relevante para concretar el dilema de este ensayo.
La sostenibilidad está fuertemente ligada al desarrollo social, pues este se consolida en factores económicos, culturales, ambientales, que promueven la calidad de vida, la salud, la sustentabilidad, la equidad, la justicia y el orden social, entre otros.
Palabras clave: dignidad humana, desarrollo social, problemas ambientales, educación ambiental, justicia social, reglamentación ecológica, sustentabilidad, derechos humanos, desigualdad social, diálogo, medio ambiente, desarrollo.













***La arquitectura impacta en gran medida en el entorno social, cultural y económico y se emplaza en el espacio y el paisaje, de donde se extraen recursos, y se generan residuos y contaminación. Es una actividad que ha perdurado y perdurará en el tiempo pues es parte fundamental de la existencia humana y está inmersa en todas las actividades, siendo uno de los factores de cambio más influyente en el entorno ya sea positiva o negativamente.
La vida cotidiana contemporánea gira alrededor de la arquitectura, y ésta forma parte de la industria de la construcción, que es la actividad menos sostenible del planeta (Edwards, 2004, 1), pues absorbe el 50% de los recursos naturales, muchos de ellos no renovables. La mayor parte de las actividades se concentran en las ciudades (ONU, 2014), que es donde se consumen tres cuartas partes de la producción energética mundial.
“El consumo energético empieza con la extracción de materia prima y su transporte a las obras, pasando por el uso de las edificaciones, hasta las posteriores modificaciones y demolición” (Acosta, 2009, 15), lo que refleja que ocurre durante todo el ciclo de vida de las edificaciones.
Lo anterior da las bases para especificar el dilema ético, que es el impacto que generan las actividades de la industria de la construcción al entorno medioambiental, influyendo también el contexto social, económico y cultural. Es importante definir hasta qué punto la industria de la construcción es responsable por el deterioro del ambiente y cómo la sobre explotación de recursos requeridos para mantenerla ponen en riesgo la integridad de las personas tanto del presente como del futuro, así como sus derechos fundamentales, que implican el acceso a entornos dignos y que no ponen en riesgo su existencia.
La arquitectura que ignora la ecología daña al medio ambiente y es una arquitectura que se apoya en bastones equivocados para funcionar, como las energías no renovables (Reinberg, 2009, 13), por lo que se arriesga o incluso se dilapida el futuro de las siguientes generaciones, y con ello la dignidad de las personas y los derechos humanos, como el derecho a la vida y a vivir en un ambiente sano y bajo condiciones necesarias para la existencia, por lo tanto la arquitectura se puede volver incongruente, pues pierde la oportunidad de ser verdaderamente bella.
Si lo anterior se visualiza en una escala macro, entonces se convierte en un gran problema que involucra a todos los ciudadanos, pues implica el desarrollo del lugar donde se vive y la calidad de vida que ahí hay. Entonces se afirma que desarrollo no es un concepto equivalente a “crecimiento”, ya que desarrollo incorpora elementos no monetarios o cuantitativos como la calidad de vida o el bienestar de la población (Jacobs, 1997, 18).
Desarrollo sostenible es hablar de satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades (Asiain, 2005, 43). Esta definición refleja que el momento de tomar conciencia fue y es ahora sobre la complejidad que tiene nuestro planeta y el compromiso colectivo que se ha generado o debe generarse y que implican una responsabilidad con el futuro.
La industria de la construcción ha ido avanzando en materia de optimización de recursos e invención de nuevos materiales de bajo impacto ambiental, sin embargo, lo ecológico de la arquitectura no es solo el remplazo de los materiales tóxicos, sino en mostrar la eficacia de los edificios como objetos cada vez más autónomos y sostenibles. Además, el hecho de que un material sea ecológico no es valorado aún por el mercado de manera positiva, pues es todavía relacionado con “lo caro” (Manzano, et. Al., 2016, 129), por representar elevados costes al inicio pero que se sopesan con los beneficios que a la larga traen o que incluso esos costes son retribuidos. Lo anterior se relaciona con la corriente ética utilitarista que mediante el enfoque cuantitativo se observa la relación entre costo-beneficio, donde con el tiempo adquiere peso el beneficio, o visto desde un enfoque cualitativo donde el costo acaba por ser un aspecto menos importante en relación a los beneficios que tiene escoger un material ecológico pues va más allá de lo cuantitativo pues se da importancia al cuidado del medio ambiente y con ello a la preservación de la raza humana.
Pese a que el deterioro del ambiente en el planeta es ya reconocido por la ciencia ambiental en libros, revistas científicas, institutos especializados, etc., muchas personas se niegan a aceptar la realidad y hay quienes argumentan que es viable seguir consumiendo los recursos naturales, pues “los avances tecnológicos permitirán la solución a los problemas del medio natural” (Dueñas, 2013, 84).
Ante lo anterior algunos autores han propuesto la educación ambiental como un movimiento ético basado en valores para la transformación social, donde se forme al hombre integralmente, mostrando un fuerte lazo entre ambiente, cultura y desarrollo.
Visto desde una postura Aristotélica, la ética de la virtud, por medio de la aplicación del justo medio, busca el equilibrio de dos partes: la arquitectura debe satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la integridad de las generaciones futuras, de manera que alcanzar el justo medio sería practicar el desarrollo sostenible por medio de estrategias ecológicas que ya estén inmersas en la concepción de todos los proyectos, partiendo de la premisa donde las edificaciones son como un organismo vivo que consumen recursos y producen desechos.
“Predecir y evaluar las consecuencias futuras de la constante intervención en el ambiente e innovaciones en la sociedad, la economía y la ecología, son tareas del diseño y la investigación” (Acosta, 2009, 18) que implican la responsabilidad tanto para el que las proyecta como para el que las usa.
Analizándolo desde una perspectiva utilitarista donde su busca un bienestar imparcial y donde se debe generar un mayor bien para un mayor número de personas, con un enfoque cuantitativo, como ya se mencionó, construir de manera ecológica puede representar altos costos iniciales, pero a la larga se convierte en un beneficio que fue retribuirle, reflejándose en el ahorro de energía, huella de bajo impacto durante la construcción, disminución de desechos durante su uso o incluso la generación de su propia energía.
Es importante recalcar que la persona debe ser siempre el fin de las cosas, nunca el medio, aclara Kant, donde su valor radica en su dignidad, y por lo tanto la arquitectura debe reforzar su enfoque humano y sensible, de manera que fomente el respeto a los derechos fundamentales por medio de la preservación de su entorno.   
Para alcanzar los ideales antes mencionados, la educación ambiental se convierte en el despertador de conciencias, pues tiene la finalidad de cambiar las estructuras, despertando la capacidad de cada individuo para criticar su actuar ante su entorno y ayudándolo a tomar parte en las decisiones que afecten directamente a su comunidad.  Es responsabilidad de las instituciones educativas propiciar el desarrollo de materias relacionadas al cuidado del medio ambiente desde los niveles más básicos de educación hasta los superiores como las Universidades, fomentar la reflexión y garantizar un buen nivel sociocultural en los egresados.
Como arquitectos o proyectistas se deben propiciar construcciones que ahorren o incluso produzcan más energía de la que consumen durante todo su ciclo de vida, donde intervienen factores de bioclimática como la orientación, iluminación, ventilación, materiales, tecnología, ahorro, tratamiento y captación de agua.
Además es muy importante que gobiernos y empresas entren en diálogo para crear un marco legal nacional que norme y regule edificaciones sustentables, así como un sistema de calificación y certificación adecuado para generar un desarrollo sostenible en las ciudades, donde desarrollo sostenible implica hablar de justicia social, pues está relacionado con la  justa distribución de las riquezas y la generación de espacios que propicien la igualdad en oportunidades, así como ciudades donde se protejan a todos los sectores de la sociedad, preservando siempre la dignidad humana y el respeto al entorno natural.









***La arquitectura está inmersa en nuestra existencia y todos los días nos relacionamos con ella. Aunque está dentro de la industria que más consume recursos en el planeta, el impacto ambiental puede ser reducido si los proyectistas, constructores e inversores, toman conciencia y se introducen en el tema de la sustentabilidad, es por eso que la ética forma un papel importante pues es la que puede proveer las bases para tomar decisiones al momento de proyectar.
La formación ambiental en las instituciones educativas debe proveer al alumno de una educación integral basada en valores para la transformación social que muestren el fuerte vínculo entre ambiente, cultura y desarrollo, de tal manera que cuando esté inmerso en la vida profesional ponga en práctica los valores aprendidos reconociendo y asumiendo la responsabilidad de sus decisiones con el medio ambiente y medio social.
El respeto por el medio ambiente no solo implica el entorno físico natural, sino las influencias que éste tiene sobre la raza humana, esta última dependiente en su totalidad de todo lo que la naturaleza le provee, por lo que su conservación es un tema de todos, e implica una conciencia colectiva necesaria para el desarrollo social y el fortalecimiento de la dignidad humana.
Los profesionistas de la industria de la construcción tienen la responsabilidad de actuar con conciencia y reflexionar sobre lo que se ha hecho y lo que se está haciendo para reducir su impacto en el planeta, enfocándose a alcanzar un equilibrio entre el medio y la edificación, preponderando siempre el respeto a la vida (de cualquier tipo) y mejorando sus procesos para que se reduzca el impacto de lo construido, lo desechado, lo removido, y así generar arquitectura que cumpla con su objetivo que es la creación de un medio habitable y armonizable con su entorno.
Referencias
2.Dueñas, A. (2013). Reflexiones sobre la Arquitectura sustentable en México. Redalyc, (14). Pp.77-91. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=477947373007
3.Gatell, A, et. Al. (2012). Evaluación de impacto ambiental: herramienta en la formación ambiental del arquitecto. Redalyc, 33 (3). Pp. 38-51. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=376834403005
4.Reinberg, G. (2012). Apuntes sobre la arquitectura de la construcción ecológica. Redalyc, (4). Pp. 4-13. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=341630313001
5. Manzano, B. et. Al. (2016). Adopción de Sistemas de Gestión de Ecodiseño en el sector de la construcción. Análisis de la perspectiva de los diferentes agentes involucrados. Scielo, 83 (193). Pp. 124-133. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/dyna/v83n196/v83n196a18.pdf 
* Bibliografía complementaria:
-Fernández, J., et. Al. (s.f.). Ética ambiental en la intervención del entorno construido. Revistaca. Recuperado de: http://revistaca.cl/wp-content/uploads/2016/08/153_A1_Jfernandez.docx.pdf
-Godard, R., et. Al., (2013). La ética del futuro arquitecto en el diseño y construcción de viviendas. Scielo, 5 (10). Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-07052013000200007
-Torres, P., et. Al. (2011). Diseño ambiental y producción de conocimiento interdisciplinario. Scielo, 24 (67). Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-57952011000300008
- Trujillo, C. et. Al. (2010). Arquitectura y urbanismo bioclimático: presente y futuro para el hábitat del hombre contemporáneo. Redalyc, 17 (46). Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/849/84920977044.pdfValenzuelasana/ecologia/disminuir_el_impacto_ambiental_de_los_edificios_0_BJP0XJ9vml.html
-Valenzuela, A. (2017). La arquitectura verde que nos reconcilia con el planeta. Hablando en vidrio. Recuperado de: http://hablandoenvidrio.com/arquitectura-verde-nos-reconcilia-con-planeta/
- Yarke, E. (2010). El impacto ambiental de los edificios, una deuda pendiente con el planeta. Clarín. Recuperado de: https://www.clarin.com/entremujeres/vida
-Zárete, A, et. Al. (s.f.). Ideario ético para el ejercicio de la arquitectura y sus profesiones auxiliares. CPNAA. Recuperado de: https://cpnaa.gov.co/es/content/ideario-%C3%A9tico-para-el-ejercicio-de-la-arquitectura-y-sus-profesiones-auxiliares
-(s.f.) Impactos ambientales en el sector de la construcción. Constrimática. Recuperado de: http://www.construmatica.com/construpedia/Impactos_Ambientales_en_el_Sector_de_la_Construcci%C3%B3n


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